Elecciones en Galicia

Feijoo reedita la mayoría absoluta y da oxígeno a Rajoy

La elevado abstención y el empuje del nacionalismo penalizan a los socialistas, que pierden siete escaños.

Balón de oxígeno para Rajoy y su política de ajustes. Tras las derrotas electorales en Andalucía y Asturias, el Partido Popular afrontaba los comicios gallegos como una nueva reválida de las medidas de ajuste que está aplicando desde que llegó al Ejecutivo en diciembre. Los sindicatos ya han convocado otra huelga general para el 14 de noviembre (la segunda en menos de un año) y los ciudadanos han colocado los recortes, la subida de impuestos y el paro como los principales problemas que les preocupan en las encuestas periódicas que realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas.

Esta vez no hubo castigo, sino más bien todo lo contrario. Alberto Nuñez Feijóo reeditó la mayoría absoluta en Galicia, con 41 escaños y un 46% de los votos, y ofreció un respiro a los populares, que temían perder otra plaza electoral. En la victoria de Nuñez Feijóo tuvieron protagonismo dos factores: la elevada abstención y el empuje del nacionalismo gallego, liderado por el antiguo líder del BNG, Xosé Manuel Beiras, esta vez al frente de Alternativa Galega de Esquerda (AGE).

La participación se limitó al 63%, un punto menos que en los anteriores comicios, lo que puede ser interpretado como un fracaso tanto del PSOE como del BNG a la hora de movilizar a sus votantes contra la política de ajustes de Feijóo y por extensión de Rajoy. De hecho, el PSOE perdió siete escaños, cuando todas las encuestas le colocaban en una posición privilegiada para arrebatar el gobierno al PP. Con el 99% de los votos escrutados, los socialistas habían perdido votos en las cuatro provincias gallegas, mientras que los populares habían mejorado sus cifras de 2009 en todas ellas. Especialmente significativo es el retroceso experimentado por el PSOE en A Coruña, uno de los feudos más fieles que habían tenido hasta el momento, en el que perdieron hasta tres de los ocho diputados con que contaban desde 2009. En esa circunscripción es precisamente en la que el PP y la coalición liderada por Beiras (AGE) habrían avanzado más. Esta última formación, creada a última hora y sin prácticamente infraestructura, también experimentó un gran crecimiento en Pontevedra, donde habría alcanzado hasta cuatro diputados.

El mayor ejercicio de autocrítica lo hizo el secretario de organización del PSOE, Oscar López, cuando todavía solo se conocían las encuestas a pie de urna. "La alta abstención en Galicia es un hecho muy preocupante. Todos tenemos que analizar las razones de la baja participación y escuchar también a la abstención. Tenemos que trabajar mucho en Galicia y en todas partes para recuperar la confianza que lleve a los ciudadanos a participar masivamente", añadió. Al borde las 22.00 horas, con el 70% de los votos escrutados, compareció ante la prensa el candidato socialista a la Xunta, Pachi Vázquez, que asumió personalmente la derrota. "El pueblo gallego ha decidido darle una amplia mayoría al PP por lo que ya he felicitado al presidente Feijóo. Los ciudadanos cuando hablan son los que deciden y el PSOE estará trabajando donde nos ha puesto la ciudadanía", subrayó con tono sereno. Vázquez asumió en su totalidad la responsabilidad de la derrota y quiso eximir de culpa a los dirigentes de Madrid. "Personalmente quiero asumir la responsabilidad como secretario general de Galicia y como candidato. Solo quiero decir que me siento muy orgulloso del trabajo. Hemos hecho lo que teníamos que hacer", recalcó.

Otro aspecto que ha podido pesar en la mayoría absoluta del PP es la escisión del nacionalismo en dos formaciones diferentes (BNG y AGE), lo que ha servido, a la luz de los resultados, para dividir el voto y no para configurar una fuerza política que uniera sus votos a los socialistas para desbancar a Feijóo. En las anteriores elecciones, BNGsacó 12 escaños y en esta convocatoria las dos formaciones han sacado 16 escaños (9 para AGE y 7 para BNG).

La satisfacción en la calle Génova de Madrid, sede central del PP, era evidente. Prueba de la importancia otorgada a esta cita electoral era la presencia, desde primera hora de la tarde, de toda la cúpula de los populares, encabezados por el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal y los ministros de Educación (José Ignacio Wert), Justicia (Alberto Ruiz Gallardón), Sanidad (Ana Mato) y Trabajo (Fátima Báñez).

El vicesecretario general de Organización del PP, Carlos Floriano, ejerció de portavoz popular en las horas previas al recuento de votos y apuntó a la baja participación como uno de los factores que habrían cimentado la victoria popular en Galicia. "Cuando no hay expectativas de un cambio los resultados de participación son los que son", apuntó en su intervención.

Una vez conocida la victoria del PP, la que compareció ante los medios fue la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quién agradeció a los votantes gallegos el respaldo al candidato popular y quién quiso poner en valor el aval ciudadano a la política del PP para reconducir las cuentas públicas. "Hay muchas lecturas de estos resultados, pero yo quiero hacer una, la mas racional. La política de decir la verdad y de tomar medidas como hizo el presidente de la Xunta desde 2009 para reconducir la crisis económica ha dado resultado. Los gallegos han premiado la política de Feijóo: reconocer la realidad económica y gestionar con sobriedad para garantizar la prestación de servicios básicos", dijo. Entre 2009 y 2012, el reelegido presidente gallego ha aplicado medidas drásticas de ajuste que han llevado a Galicia a contar con un presupuesto anual (3.000 millones) similar al de 2006.