El sector baraja una rebaja media del 60% en adjudicados y del 40% en créditos

Linde negocia con la troika un ajuste en los precios del 'banco malo'

El Banco de España mantiene un pulso con la troika sobre el precio al que se traspasarán los activos de las firmas con problemas. Una larga discusión que ha obligado a las entidades a entregar planes de recapitalización "provisionales". Fuentes del sector, que esperan cifras concretas el lunes, barajan una rebaja media del 60% en adjudicados y del 40% en créditos.

Linde anima a la banca foránea a que invierta en el sector financiero
Linde anima a la banca foránea a que invierta en el sector financiero

El precio al que se traspasará la carga inmobiliaria de las entidades con problemas a la nueva sociedad de gestión de activos es la clave de bóveda del llamado banco malo, pieza maestra, a su vez, de la reestructuración financiera. Es por esto que su discusión sigue abierta entre el Banco de España, que ejecuta la obra, y la troika, que tras poner sobre la mesa el dinero del rescate a la banca se convirtió en arquitecta del proyecto. El retraso en el acuerdo ha obligado a las entidades en apuros a entregar planes de recapitalización meramente provisionales, basados en precios hipotéticos de traspaso de activos. Fuentes del sector prevén que las cifras finales sean consensuadas para el próximo lunes, permitiendo que las autoridades estudien ya sus proyectos oficiales. Las entidades no nacionalizadas en las que se han detectado necesidades de capital en el test de estrés de Oliver Wyman deben entregar sus informes esta misma semana. Se trata de Banco Popular (con un agujero de 3.223 millones de euros en el escenario adverso), BMN (2.208 millones), Ibercaja (226 millones), Caja 3 (779 millones) y Liberbank (1.198 millones).

Esta última entregó ya ayer el plan requerido donde recoge su futuro en solitario ya que la fusión con Ibercaja y Caja 3, que cuenta con la oposición de Bruselas, ha saltado por los aires. De hecho, la misma absorción de Caja 3 por parte de Ibercaja ha quedado en vilo a la espera de las cuentas definitivas. Por el momento, sin embargo, y hasta que la troika y el Banco de España consensúen un precio de compra de los activos inmobiliarios, los cálculos serán solo estimativos. Una cifra definitiva para el próximo lunes, día 15, permitiría avanzar, ya con los datos oficiales, en el calendario establecido en el memorando de entendimiento (MoU) del rescate. El Banco de España y Bruselas comenzarían entonces a analizar dichos informes para tomar una decisión sobre el futuro de cada entidad. "Los planes de reestructuración que estamos negociando son una condición previa y necesaria para poder recibir dinero público a través del mecanismo del MoU", recordaba ayer el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Competencia, Joaquín Almunia, en una comparecencia ante eurodiputados en Bruselas.

A la espera del dato decisivo, la consultora N+1 ha emitido un informe con estimaciones sobre el previsible precio de traspaso de los activos que estaría en la línea de las hipótesis con que ha trabajado la banca, según fuentes del sector financiero. En concreto, la firma habla de un descuento del entorno al 60% en los activos adjudicados, frente al 50% de media que vienen exigiendo los decretos de saneamiento, y del 40% sobre los créditos a promotores, respecto al 30%-35% que se ha obligado a provisionar.

Sin atractivo para los inversores

"Estos precios de transferencia tendrían sentido", argumentan desde N+1, "ya que estarían más o menos en línea con los precios del mercado. Sin embargo, dudamos de que vayan a ser lo suficientemente bajos para atraer inversores extranjeros al banco malo". Este es uno de los puntos de fricción entre Banco de España y la troika. Mientras el organismo del que es gobernador Luis María Linde aboga por recortes de menor impacto, que protejan a las entidades afectadas y reduzcan la cuantía de las ayudas europeas que recibirán, la troika busca rebajar los precios de traspaso lo suficiente como para vender los activos a precios competitivos y sacar un cierto margen, lo que ayudaría a mitigar el coste que tiene el proyecto para el contribuyente.