El examen de Oliver Wyman de las necesidades de capital se hará público el viernes 28

La banca tendrá que poner a valor de mercado las participadas si planea venderlas

Oliver Wyman ultima estos días el test de estrés definitivo a la banca española que se hará público el próximo viernes 28 de septiembre. El impacto en las entidades, sin embargo, podría ser mayor que el agujero que detecte la consultora ya que, según fuentes del sector financiero, las entidades que incluyan en sus planes de saneamiento la venta de participadas tendrán que ponerlas a valor de mercado.

La banca tendrá que poner a valor de mercado las participadas si planea venderlas
La banca tendrá que poner a valor de mercado las participadas si planea venderlas

La banca espera estos días con inquietud los resultados del test de estrés definitivo que prepara la consultora Oliver Wyman sobre el conjunto del sector financiero español. Las conclusiones de la prueba comenzarán a ser comunicadas a cada entidad a finales de esta semana aunque, según admitieron ayer fuentes oficiales, habrá que esperar hasta el viernes 28 de septiembre para que la información se haga pública. Aunque la estimación de junio es que el agujero rondará los 62.000 millones de euros, y el propio ministro de Economía ha declarado que espera unos resultados en esa misma línea, la factura final podría ser mayor de lo que detecte la consultora para algunas de las entidades con problemas.

Fuentes del sector afirman que aquellas entidades que tengan que presentar planes de reestructuración para cubrir las necesidades de capital detectadas y estos incluyan la venta de participadas deberán tasar su cartera a precios de mercado. En un periodo de deterioro económico tan pronunciado y teniendo en cuenta que buena parte de las entidades participadas por la banca pertenecen al sector inmobiliario, el impacto de esta nueva valoración puede ser de cierta magnitud. Un ejemplo claro es el de Bankia que, cuando fue nacionalizada, realizó el ejercicio de puesta en valor de mercado de sus participadas. El impacto total en sus cuentas fue de 3.900 millones de euros (de los que 1.600 millones corresponden a compañías cotizadas y lo demás a las que no están presentes en Bolsa).

Aunque sigue sin estar claro si esta valoración se incluirá directamente en el test de estrés de Wyman, este sería uno de los motivos por los que en el sector se empieza a barajar que las necesidades de capital pudieran ser mayores de lo esperado. En concreto, desde el mundo financiero asumen que la factura para Novagalicia, que había reconocido unas necesidades del entorno de los 7.000 millones, se elevará hasta los 10.000 millones. Otro tanto le ocurriría a la también intervenida Catalunya Caixa, podría necesitar el doble de los 4.500 millones que se estimaron antes de verano.

El impacto también resultaría negativo para el resto de entidades a examen. Algunas de ellas intentarán absorber el impacto mediante los procesos de fusión que se han anunciado, como es el caso de la integración de Caja España-Duero en Unicaja, o que están estudiando en estos momentos, como BMN y Banco Popular. Otras, como Liberbank, un nuevo embate por esta vía podría contribuir a minar la operación de fusión que ultima con Ibercaja.

Kutxabank, que entre las cajas es de las que mayor fortaleza presenta, también podría ver elevado el agujero que detecte Oliver Wyman en sus balances aunque no necesariamente ponga en peligro la solvencia.

La decisión final sobre cuáles son las carencias de cada banco o caja y sobre cómo deberán hacerles frente quedará, en todo caso, en manos del Banco de España. Será este el encargado de reclamar planes de viabilidad a las distintas entidades para dictaminar quiénes seguirán en solitario, qué fusiones ayudarán a mantener la solvencia y cuáles de las entidades serán asistidas con fondos europeos.

Traspasos al 'banco malo'

El resultado del test que ultima Oliver Wyman no será más, sin embargo, que el pistoletazo de salida de la reordenación, esta vez supuestamente definitiva, del sector. Una de las piezas maestras pendiente de configurar para que el proceso sea exitoso es el llamado banco malo, la sociedad de gestión de activos en la que Banco de España segregará la carga tóxica que descansa en las entidades con problemas.

Fuentes cercanas al proceso afirman que las entidades intervenidas comenzarán a traspasar sus activos directamente en diciembre -la sociedad debe quedar "estar operativa" antes de finales de noviembre- y que en el resto de las entidades lo harían en los dos meses siguientes.

El Ejecutivo, según estas mismas fuentes, estaría ultimando un proceso de subasta para adjudicar a empresas privadas la gestión del banco malo.

Por último, se da por hecho que las firmas que necesiten ayudas no podrán pujar por Catalunya Caixa o Novagalicia.

Un impacto de 3.900 millones para Bankia

La puesta en valor de las participadas no es nuevo en el proceso de saneamiento en el que está inmerso el sector financiero español. Bankia, la primera en optar por este camino, anunció en mayo un impacto total de 3.900 millones de euros por las provisiones realizadas al valorar a precios de mercado sus participaciones empresariales.

Bankia incluye un proceso de desinversión de sus participadas como parte de la recapitalización del grupo, motivo que le llevó a provisionar su cartera industrial para no tener que asumir nuevas pérdidas cuando llegue el momento de la venta. En concreto cifró la puesta en valor de las cotizadas en 1.600 millones de euros y los 2.300 millones restantes en las no cotizadas.

El grupo mantiene en su matriz BFA y en su filial Bankia una importante cartera de participaciones industriales en compañías españolas, entre las que destaca su participación del 5,3% en Iberdrola y el 15% que tiene de Mapfre. También tiene presencia en Indra (20,12%), IAG (12,1%), Metrovacesa (14,9%), Deoleo (18,5%) y Realia (27,7%).

En los últimos meses BFA-Bankia ya ha realizado algunas ventas como el 4,1% que poseía en Bolsas y Mercados Españoles o el 10,3% que tenía en Mapfre América.