Francia, Italia, España y Reino Unido se enfrentan a un presente peor del que esperaban

La austeridad dinamita las previsiones de crecimiento de media Europa

La enfermedad se extiende por el Viejo Continente. Portugal y Grecia lo demuestran cada vez que publican la evolución de su economía, siempre peor que lo estimado. Ahora el contagio llega al núcleo de Europa.

Mapa de Europa, con España e Italia en primer plano
Mapa de Europa, con España e Italia en primer plano

Lo realmente peligroso de los círculos viciosos es que es casi imposible romperlos. La crisis ha pegado un tajo radical a los ingresos de los países, así que las cuentas (el déficit, el sacrosanto déficit) no cuadran. Y ahí están los mercados para vapulear al incumplidor. El miedo a un ataque especulativo contra la prima de riesgo del país en cuestión lleva a su Gobierno a plantear un plan de ajuste para obtener la protección de Alemania y frenar la andanada. Ese plan de ajuste presiona la economía, debilita aún más el consumo y deprime los ingresos. Y las cuentas (el déficit) vuelven a no cuadrar...

Europa lleva años intentando que funcione la más pura ortodoxia alemana y que el control de las finanzas públicas haga aparecer de una vez el hada de la confianza. Una confianza capaz de hacer que el consumo se recupere, los capitales vuelvan a fluir y el crédito resucite. Pero el hada cada vez parece estar más lejos.

Grecia y Portugal demuestran cada trimestre que sus previsiones de comportamiento del PIB (ya de por sí pesimistas) eran demasiado buenas para ser cumplidas. Ahora, el mal no afecta solo a los países periféricos, sino que una larga lista de naciones centrales de Europa se han sumado a ello.

Ahí está Reino Unido para demostrarlo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica una subida del 0,2% para su economía en 2012. Sería todo un logro después del mazazo del segundo trimestre: 0,7% de caída del PIB; tercer trimestre consecutivo a la baja. El último semestre de este año tendría que ser milagrosos para que Reino Unido cumpliera lo que se esperaba de él.

Francia tampoco tiene mucho que decir. François Hollande, la figura que introdujo el debate del crecimiento en Europa, ha sucumbido al miedo a que su mercado de deuda pública sea el siguiente en la lista de ataques. El domingo presentó un programa de recortes y subidas de impuestos y avisó de que no habrá crecimiento en la economía nacional este año. Para 2013 también ha pegado un tajo: la subida del PIB ya no será del 1,2%, sino del 0,8%, aunque algunos analistas han empezado a dudarlo: el plan de ajuste anunciado lo hará complicado.

A pie de mar, Italia se muestra incapaz de encontrar la tecla mágica que frene el decrecimiento. Los números del Gobierno hablan de una caída del PIB del 1,2% en todo el año, pero las cifras que se van conociendo lo desmienten. Italia lleva cuatro trimestres consecutivos de contracción y los dos primeros de 2012 a un ritmo del 0,8% intertrimestral cada uno, después de que esta semana el INE italiano haya revisado a la baja las cifras del segundo trimestre. La caída interanual llega ya al 2,6%, así que el Gobierno de Mario Monti necesitaría un milagro casi tan grande como el británico para dar la vuelta a los números en el último semestre.

Y tampoco España va por el buen camino. Es cierto que el Gobierno dio la sorpresa en julio y revisó al alza la previsión de PIB para este año: mejoró dos décimas la caída y la dejó en el 1,5%. Pero son muchos los analistas que tienen estimaciones bastante más negativas (la Comisión Europea, sin ir más lejos) y que las están empeorando a toda velocidad después de la publicación de la Contabilidad Nacional por parte del INE a finales de agosto. Resulta que España entró en recesión un trimestre antes de lo anunciado y que el consumo va peor de lo previsto.

Incluso el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, parece dar por hecho que no se cumplirán las previsiones del Ejecutivo que dirige: en su primera entrevista en televisión olvidó la mejora de las estimaciones y volvió a decir que los cálculos para este año hablan "de un crecimiento negativo del 1,7%". A futuro, la subida del IVA desde principios de mes no anticipa nada bueno, el paro ha vuelto a aumentar y la demanda apunta a una contención incluso mayor.

El resultado es que Reino Unido, Francia, Italia y España se unirán a Portugal y Grecia en el incumplimiento de sus ya de por sí raquíticas (o inexistentes) previsiones de crecimiento. Eso desajustará las cuentas públicas y forzará más ajustes, con las consecuencias que Europa lleva años viviendo. Y el círculo vicioso seguirá...