La idea no es "no es apilar más austeridad encima de austeridad", dice un consejero

El BCE abre una puerta a la esperanza: el rescate no tiene por qué implicar más recortes

Rajoy puede respirar un poco más tranquilo. Al menos, puede hacerlo si la postura del miembro del BCE Benoit Coeure es compartida por el resto. Y es que el banco central puede renunciar a exigir más austeridad todavía a los países rescatados y buscar otras vías para recuperar la solvencia.

Sede del Banco Central Europeo
Sede del Banco Central Europeo

Portugal dejó claro esta semana cuál es el resultado de ser el alumno aventajado de la troika y cumplir al pie de la letra el régimen de austeridad impuesto: más recesión y un nuevo plan de recortes para cumplir con el déficit. El PIB del país está en franco retroceso y sus previsiones no se van a cumplir, así que ha aplicado la única medicina que le dejan: más tajos para cumplir el sacrosanto déficit.

De ahí que España e Italia se lo piensen mucho antes de solicitar un rescate que alivie el incendio de la deuda. Al menos, si deciden no hacerlo, que sea por el coste político que acarrea y no porque consideren que las recetas a aplicar (la famosa condicionalidad) va a ser peor que la enfermedad.

El consejero del Banco Central Europeo (BCE) Benoit Coeure ha salido en su apoyo. Los países que soliciten un programa de compra de bonos no se verán necesariamente ante la petición de hacer más recortes, porque algunos Gobiernos ya han dado pasos sólidos en esa dirección, aseguró este sábado. La idea del programa del banco central "no es apilar más austeridad encima de austeridad".

"La intervención del BCE sólo puede funcionar si los países están en el camino de vuelta al crecimiento que les permitirá reducir su deuda", dijo Coeure a la radio France Inter.

"Eso no supone necesariamente más austeridad. Algunos países, como sabemos, ya han dado muchos pasos en la dirección correcta y por tanto no se les harían necesariamente más demandas", añadió.

El BCE acordó el jueves lanzar un programa posiblemente ilimitado de compra de bonos para bajar los costes de financiación de los miembros de la eurozona con problemas, pese a la resistencia del Bundesbank alemán.

El presidente del BCE, Mario Draghi, aseguró que el plan de comprar deuda soberana a corto plazo en el mercado secundario está sujeto a "condiciones estrictas y efectivas", como que los países aspirantes soliciten primero un programa de ayuda de los fondos de rescate de la eurozona FEEF y MEDE, lo que podría implicar compromisos de realizar más reformas.

Esta afirmación agravó las dudas sobre si el Gobierno del presidente Mariano Rajoy, que lucha contra una profunda recesión y un desempleo que ronda el 25%, solicitaría la ayuda. Rajoy ha insistido en que España ya ha tomado las necesarias y dolorosas medidas que hacían falta para restaurar las finanzas públicas.

"Esta es una conversación que debe producirse no entre España y el BCE, sino entre España y los otros miembros de la eurozona (...) Es una decisión política", señaló Coeure.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha dicho que España abordará las condiciones que conlleva el programa del BCE con sus socios de la eurozona en una reunión de ministros de Finanzas de la UE que se celebra en Chipre la semana que viene.

La prima de riesgo que demandan los inversores por comprar deuda española y no el bono de referencia alemán ya ha caído a unos 423 puntos básicos, desde los aproximadamente 646 de julio.

Coeure dijo que la compra de bonos del BCE no bastará para resolver la crisis de la eurozona y que el crecimiento seguirá siendo débil en 2012 y 2013.

Reducir los niveles de deuda es una condición para regresar al crecimiento, añadió, si bien también hacen falta políticas para poner en marcha las economías de la eurozona, como el paquete de estímulo de 120.000 millones de euros acordado este año por los líderes del bloque.

"Hoy estamos en una situación en la que el mercado único ya no está funcionando, especialmente en el caso del mercado de capitales", explicó Coeure, señalando también a la fragmentación en los mercados de servicios y trabajo.

Además, señaló que un plan paneuropeo de prestación de desempleo permitiría a los trabajadores moverse con más libertad por la región.

"Hay una amplia gama de políticas económicas para restaurar el dinamismo en Europa que no se han explorado lo suficiente", dijo. "Es urgente porque esta crisis social ha durado muchos meses y cuánto más se arrastre Europa en ella, peores serán las consecuencias sociales y económicas".