El borrador de la última reforma financiera sí impone una regulación estricta para la emisión de preferentes

Los pequeños inversores quedan desprotegidos ante la venta de convertibles

La nueva reforma financiera blinda al pequeño inversor de las preferentes, pero no de los bonos convertibles, otro producto financiero de riesgo y que expone a los inversores a pérdidas.

Las brechas en la normativa de los productos financieros de alto riesgo no quedan del todo cerradas con la tercera reforma financiera del Ejecutivo de Mariano Rajoy. Tras el ruido levantado por los propietarios de preferentes que, en algunos casos cotizan por debajo del 50% del precio al que se vendieron, el Gobierno centra las nuevas restricciones en este producto, pero deja al descubierto otros instrumentos complejos, como los bonos necesariamente convertibles en acciones.

La reforma de la conocida como ley de folletos, sí obligará a las entidades a advertir de una forma clara e inconfundible de los riesgos de cualquier producto financiero que comercialicen. Como ya advertía la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), los folletos informativos deberán incluir un apartado destacado visualmente donde se especifiquen las diferencias entre este producto y los depósitos, y sus peligros. Las limitaciones para minoristas quedan, sin embargo, relegadas a las emisiones de preferentes: el 50% del importe tendrá que ser vendido a clientes profesionales y la inversión mínima será de 100.000 euros para las entidades que no coticen en Bolsa. El Gobierno ha asegurado a este periódico que esta semana dará más detalles sobre el borrador del real decreto, aún susceptible de ser modificado, que se aprobará previsiblemente el próximo viernes, donde se plantea esta distinción entre preferentes y otros productos de alto riesgo.

La gran banca -Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Popular y otras entidades- salió casi indemne del problemas de las preferentes. A diferencia de las entidades nacionalizadas, con restricciones desde Bruselas, pudieron canjear estos títulos por otros productos. En algunos casos, directamente por acciones -como el Santander y Sabadell- pero otros los permutaron por convertibles.

Se trata en cualquier caso de productos con riesgo, porque su valor está vinculado en mayor o menor medida a la cotización de la entidad en Bolsa. Banco Popular, CaixaBank y Banca Cívica han aprobado ampliaciones de capital a lo largo de este año para ofrecer a los titulares de preferentes un canje por convertibles. En algunos casos, eso sí, como Popular o BBVA -que realizó el canje el año pasado-, los convertibles se canjearán por el valor de mercado de las acciones en el momento de la conversión, de forma que la posibilidad de perder o ganar dinero se reduce a la mínima expresión.

Con este tipo de emisiones, la inversión no se cambia por dinero en efectivo en ningún caso sino que, una vez finalizado el periodo de la emisión, se sustituye por acciones. Dependiendo del proceso de canje -puede estar fijado de antemano o establecerse en el momento de la conversión-, el inversor tiene más o menos riesgo de perder dinero.

El pionero fue el Banco Santander que, realizó una emisión de 7.000 millones de euros en 2007 para lanzar comprar ABN Amro. CaixaBank, en junio de 2011, captó 1.500 millones utilizando este instrumento para completar sus "operaciones de reorganización del grupo".