La tormenta bancaria, a debate

Rato culpa a Ordóñez de la crisis de Bankia

El expresidente del banco defiende la validez de sus cuentas y asegura que la entidad no tiene pérdidas

Rato culpa a Ordóñez de la crisis de Bankia
Rato culpa a Ordóñez de la crisis de Bankia

Creo que hice lo correcto. Esta es mi visión y mi verdad". Así defendió ayer su gestión al frente del grupo Bankia-BFA el expresidente de la entidad, Rodrigo Rato, en su comparecencia extraordinaria en el Congreso de los Diputados. El exbanquero hilvanó todo su discurso y su posterior réplica a los portavoces parlamentarios cargando las tintas sobre la responsabilidad del Banco de España en la fusión entre Caja Madrid y Bancaja, la salida a Bolsa y su propia dimisión el pasado 7 de mayo, cuando ni el supervisor, ni el Ministerio de Economía aceptaron su plan de saneamiento. Este proyecto pasaba por pedir al FROB 7.000 millones de euros, con el objetivo de que los préstamos públicos quedaran en 6.000 millones a finales de año.

Pese a los rumores sobre su desencuentro con Mariano Rajoy, lo cierto es que Rato llegó a la sala Ernest Lluch del Congreso arropado por la plana mayor del PP. El portavoz parlamentario, Alfonso Alonso, prácticamente lo escoltó hasta su asiento. La intervención del PP no la hizo el portavoz habitual de Economía, Vicente Martínez Pujalte, que fue quien preguntó al exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, sino una diputada de perfil técnico, Irene Garrido.

Rato defendió la validez de las cuentas que presentó el 28 de marzo y en las que se reflejaba un beneficio de 306 millones en 2011 para Bankia. Estas cuentas fueron reformuladas posteriormente y se presentaron el 25 de mayo con unas pérdidas de 3.030 millones. El exministro de Economía del Gobierno de Aznar explicó que las nuevas cifras se debieron a los efectos de los dos reales decretos del actual Gobierno, el de febrero y el de mayo, publicado este último cuando Rato ya no era presidente, y el deterioro de las provisiones económicas. "No hablamos de pérdidas", afirmó el exdirectivo, que aseguró que tanto el nuevo consejo de administración, como el auditor, Deloitte, descartaron "tajantemente" que las cifras de resultados de Rato fueran erróneas. "Lo que cambia son las estimaciones de futuros deterioros en función de estimaciones posteriores al ejercicio", del año pasado. "No hay agujeros, ni pérdidas", insistió.

BANKIA 1,78 2,65%

La gravedad de la crisis económica ha jugado un papel esencial para Rato en el colapso de Bankia. "Tengo 63 años (...). Si se cumplen las previsiones del Gobierno, en 2013 llevaremos cinco años de recesión. Yo no he vivido nunca cinco años seguidos de recesión". El economista subrayó que, entre 2010 y 2012, Bankia ha tenido que provisionar 24.355 millones de euros algo que, dijo, era "imposible de prever". Pero más allá de estas consideraciones atribuibles a la mala coyuntura, Rato se encargó de dejar bien clara la mano del Banco de España desde el principio del proceso hasta el final.

Fue solo después de la segunda ronda de preguntas cuando el expresidente de Bankia-BFA admitió: "No fui forzado a ninguna fusión con nadie". Minutos antes, sostuvo un rifirrafe con el portavoz socialista Valeriano Gómez. Gómez le preguntó si fue obligado por el Banco de España a fusionarse con Bancaja. "Usted dijo que fue conminado", afirmó Gómez. "No. Fui conminado a negociar", replicó Rato.

En su discurso inicial, el mensaje del exdirectivo fue diferente. El expresidente de Bankia confirmó que la fusión con la entidad valenciana no entraba en sus planes. Fue el gobernador del Banco de España quien convocó "de urgencia" al exministro el 2 de junio de 2010. Cuando el entonces presidente de Caja Madrid llegó a la sede del supervisor, se encontró allí con el presidente de Bancaja, José Luis Olivas, y entonces Ordóñez le planteó la fusión. Rato recibió tres informes de auditoría y uno adicional del Banco de España "muy detallado" sobre las cifras de Bancaja, que le convencieron de la bondad de la operación.

El supervisor también jugó un papel esencial en la salida a Bolsa, el 20 de julio de 2011, y en la que Bankia debutó a 3,75 euros, un precio que implicaba un descuento sobre el valor en libros tras la ampliación de capital del 60%. Rato detalló que el diseño de Bankia limitaba las necesidades de captación en la Bolsa a 1.795 millones de euros para cumplir con el ratio de capital del 8%. "Sin embargo, el Banco de España nos dijo que teníamos que ser más ambiciosos (...) que teníamos que movernos entre 3.000 y 4.000 millones".

El expresidente de Bankia admitió primero que el entorno de mercado invitaba a posponer la operación, pero que el Gobierno y el supervisor le indicaron que eso tendría efectos muy negativos para España "en términos de confianza para el país". Más tarde matizó que si no hubieran salido entonces, "nunca podríamos habernos financiado", pues las condiciones de mercado fueron después mucho peores.

La salida de Rato de Bankia se precipitó el fin de semana del 5 y 6 de mayo pasado, cuando el directivo llegó a la conclusión de que "las autoridades", el Banco de España y el Ministerio de Economía, no compartían sus previsiones de saneamiento, ni sus criterios para la capitalización de la entidad. Frente al aluvión de críticas, Rato aseguró que se había ido "con la conciencia de haber hecho bien las cosas" y añadió que la gestión de su equipo "no ha tenido coste alguno para el contribuyente".