Situación límite

Guindos logra movilizar a Berlín y París

La UE advierte a los mercados que España no está sola y que la presión sobre las primas de riesgo es intolerable

Epur si muove, como diría Galileo. A pesar de la aparente rigidez de Europa, ayer se escuchó con claridad el rugido de las placas tectónicas de la zona euro como anticipo de una sacudida destinada a salvar a España e Italia de posibles ataques especulativos.

Los sismógrafos políticos y económicos de Bruselas, Fráncfort, Berlín, París, Roma y Madrid apuntan a una inminente intervención en los mercados de deuda para relajar unas primas de riesgo que "no reflejan los fundamentos de la economía española", según las declaraciones oficiales arrancadas Alemania y Francia por el ministro de Economía, Luis de Guindos, durante un periplo europeo de 24 horas.

El plan contaría, además, con el apoyo del Banco Central Europeo que, de ponerse en marcha la compra de bonos a través del fondo de rescate, sería el encargado de ejecutar la transacción y de dar la luz verde con un informe favorable a la intervención por motivos de estabilidad financiera.

En Bruselas también resonaron ayer palabras en apoyo del Gobierno. "España no está sola", advirtió el comisario europeo, Michel Barnier, responsable de la cartera encargada de los servicios financieros. Barnier aseguró que "España está afrontando con decisión varias crisis a la vez, la económica y social, la del sector bancario y la presupuestaria".

De Guindos consiguió que las palabras de apoyo se materializasen en París en una declaración conjunta con su homólogo francés, Pierre Moscovici, casi idéntica a la de un día antes con el titular alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

En ambos casos, el texto advierte que "el nivel actual de los tipos de interés (....) no se corresponde con los fundamentos de la economía española", una frase que en el código comunitario equivale a una declaración de guerra a la prima de riesgo.

El arsenal disponible incluye el fondo de rescate temporal (Facilidad Europea de Estabilidad Financiera o FEEF), cuyas directrices permiten intervenir en mercado primario y secundario de deuda "para atender requisitos de liquidez (....) y reducir efectos indeseados en los precios" o "en circunstancias excepcionales cuando la falta de liquidez amenaza la estabilidad de los mercados financieros y empuja los tipos de interés de la deuda soberana hacia niveles insostenibles".

La intervención de ese fondo planteaba hasta ahora la duda sobre la capacidad de sus recursos para responder a las tensiones del mercado, dado que solo cuenta con un remanente de 240.000 millones, incluidos los 100.000 previstos para el rescate de la banca españolas. Pero esas dudas se enfriaron ayer tras la señal enviada por el Banco Central Europeo sobre la posibilidad de conceder al futuro fondo de rescate permanente (Mecanismo Europeo de Estabilidad o MEDE) acceso a la liquidez ilimitada del emisor, lo que dotaría a la zona euro de un poderosísimo instrumento de intervención en los mercados de deuda.

"Hay argumentos a favor de esa posibilidad", señaló en una entrevista el gobernador del Banco de Austria y, por tanto, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, Ewald Nowotny. La entrevista, concedida a la agencia Bloomberg, una de las más influyentes entre brókeres y analistas, se difundió a primera hora de la mañana, coincidiendo con la apertura de los mercados.

Y aunque el MEDE ni siquiera está en vigor (se espera que entre en funcionamiento en el último trimestre de este año, como muy pronto), la mera posibilidad de contar con ese instrumento fue uno de los elementos que contribuyó a un descenso de la prima de riesgo española por primera vez en 10 días (cerró en 611 puntos básicos, con los tipos de interés al 7,37%, desde el 7,62% del cierre del martes).

Las palabras del austriaco coincidieron, además, con movimientos en Madrid y Roma que apuntan hacia el apuntalamiento político de una posible apelación a la zona euro para poner en marcha la compra de deuda. En España, tres de las Comunidades Autónomas con mayores problemas financieros (Cataluña, Valencia y Murcia) han quedado sometidas al control central en el marco del programa de liquidez estatal. Y en Italia, el gobierno tecnócrata presidido por Mario Monti logró ayer el apoyo de los principales partidos (incluido el de Silvio Berlusconi, que amenaza con precipitar la caída del excomisario europeo) para agotar una legislatura que termina en la primavera de 2013.

Los dos países cumplen así buena parte de las condiciones extraoficiales a las que se había supeditado cualquier intervención a su favor: el control estricto del gasto autonómico, en el caso español; y la estabilidad política durante los próximos nueve meses, en el caso italiano.

Eso no eximiría ni a Roma ni a Madrid, de tener que solicitar formalmente la intervención de los fondos de rescate en el mercado de deuda. Pero a raíz del acuerdo alcanzado en la cumbre de la zona euro el pasado 29 de junio, podrían beneficiarse de esa compra sin necesidad de someterse a un programa de ajustes tutelado por la troika (CE, BCE y FMI) siempre y cuando cumplan con las recomendaciones macroeconómicas y presupuestarias que cada país ha recibido el marco vigente de coordinación económica (Pacto de Estabilidad, Programas nacionales de Reformas y el llamado Semestre Europeo o supervisión de los presupuestos nacionales).

Ese compromiso debería plasmarse en una suerte de contrato conocida como Memorándum de Entendimiento, aunque en el caso español ya figura en el Memorándum firmado el pasado 20 de julio para acceder a los 100.000 millones de euros del préstamo para el rescate bancario.

Italia, en cambio, debería suscribir un Memorándum de nuevo cuño, condición que ponía en peligro la supervivencia política del actual Gobierno. Pero, tras las reuniones de ayer de Monti con los principales partidos, esa amenaza también parece neutralizada.

Las posibles soluciones para contener las primas de riesgo

FEEF. Del rescate bancario a la línea de crédito

El fondo de rescate vigente (FEEF) dispone de varias modalidades de asistencia financiera antes de llegar a una intervención completa de la economía como la ocurrida en Grecia, Irlanda o Portugal. España ha estrenado una de esas posibilidades, al solicitar un préstamo de hasta 100.00 millones de euros para completar la reestructuración de su sector bancario. Pero el contrato suscrito por el Gobierno español permite también activar el resto de prestaciones, siempre que los socios de la zona euro lo permitan. Entre ellas figura la compra de deuda o una línea de crédito de hasta el 10% del PIB nacional.

MEDE. Otorgar ficha bancaria al fondo de rescate

El propio BCE, a través del austriaco Ewald Nowotny, apuntó ayer que la institución monetaria respaldaría la concesión de una licencia bancaria al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) -el sustituto del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF)- con lo que la potencia de actuación de este instrumento sería ilimitada al tener acceso a los recursos del Banco Central Europeo. Actualmente, el MEDE cuenta con unos fondos de 500.000 millones de euros, una cantidad que se considera insuficiente para acudir en ayuda de dos países del tamaño de España e Italia.

BCE. Compras de deuda en el mercado secundario

El Gobierno español defiende a capa y espada la opción de que el Banco Central Europeo (BCE) realice compras masivas de bonos en el mercado secundario, una opción que se utilizó a comienzos de agosto de 2011 para detener la escalada de las primas de riesgo española e italiano. Entonces, el BCE adquirió unos 22.000 millones de euros de deuda en apenas una semana. Pese a las reiteradas peticiones para reactivar este programa por parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy, el BCE se muestra contrario a utilizar esta vía y ha insistido en que existen otros mecanismos para estabilizar los mercados.

Unión bancaria. Vía para librar al Estado de la factura del rescate

Alemania y Francia han ratificado su compromiso con la unión bancaria durante la gira de ayer y anteayer de Luis de Guindos. El comunicado conjunto del ministro español de Economía con su colega francés, Pierre Moscovici, incluso señala la voluntad de concluir ese proceso "antes de fin de año". Para España sería un gran logro porque permitiría sacar la factura del rescate de la banca (hasta 100.000 millones de euros) del balance de las cuentas públicas. Pero requiere pactar un mecanismo común de supervisión financiera, lo que augura una tortuosa negociación entre los 27 socios de la UE.

La cifra

240.000 millones de euros tiene disponible el actual fondo de rescate (FEEF). El nuevo (MEDE) está dotado con medio billón, pero podría tener acceso a la liquidez ilimitada del BCE.