Análisis

Voluntad política más BCE para frenar el caos

El rescate a la banca y el MEDE pueden aliviar a España pero la actuación de Draghi sigue siendo la única vía eficaz.

El presidente del BCE, Mario Draghi, junto a la canciller alemana, Angela Merkel
El presidente del BCE, Mario Draghi, junto a la canciller alemana, Angela Merkel

La aprobación del rescate para la banca europea por parte del Eurogrupo, lejos de calmar los ánimos, parece haber destapado la caja de los truenos. La debilidad española ha quedado completamente al descubierto y va más allá de sus bancos. La amenaza del rescate país que reflejan los desorbitados niveles de la prima de riesgo se alimenta también de las crecientes dificultades de financiación que se hicieron evidentes en la subasta del Tesoro de esta semana, de la crisis de liquidez de las comunidades autónomas -que ha llevado a Valencia a solicitar el auxilio del Estado- y de la pesada deuda que también soporta el conjunto del sector privado y que equivale al 170% del PIB, muy por encima del ratio actual que pesa sobre el Estado, del 72,1% al cierre del primer trimestre y que podrá elevarse al 90% cuando el FROB haya canalizado toda la ayuda europea para las entidades en dificultades.

España va a recibir una ayuda de 100.000 millones para sus bancos con la que pretendía romper la vertiginosa escalada que retroalimenta al riesgo financiero y al soberano. Pero ese intento queda en fracaso poco más de un mes después de la petición formal del rescate. Con la prima de riesgo en los 610 puntos y el bono a diez años en el 7,22%, ahora toca pensar en fórmulas rápidas que contengan la sangría en los próximos días, a pesar de que el discurso oficial del Gobierno insiste en pedir paciencia ante los caprichos y la volatilidad de los mercados.

El anuncio conocido el viernes de que Mariano Rajoy se reunirá con su homólogo Mario Monti el próximo 2 de agosto es una buena pista sobre el curso que seguirán los acontecimientos en los próximos días. Ambos dirigentes lograron en la pasada cumbre despejar el camino para que el fondo de rescate permanente, conocido como MEDE, compre deuda de países en apuros, una medida especialmente dirigida a España e Italia.

La Unión Europea prepara así el testigo para que el fondo de rescate asuma el papel de apagafuegos que hasta ahora ha desempeñado el Banco Central Europeo (BCE) con sus adquisiciones de bonos en el mercado y a la que ahora se resiste contra viento y marea. Pero solo la cooperación rápida de estas dos figuras es capaz de frenar el rodillo que se cierne sobre España, a la vista del diagnóstico de los mercados. "La clave está en el papel que juegue el BCE en los próximos días, que serán de gran volatilidad por el escaso volumen de las jornadas de verano, y en la capacidad de los países periféricos de hacer valer la potencia del MEDE para socorrer a las economías", señalan desde el departamento de macroeconomía de una entidad financiera. En definitiva, de vencer la resistencia alemana a utilizarlo. Todo sin olvidar que la capacidad de rescate del MEDE es limitada para el tamaño de España e Italia y ante el hecho de que no cuenta con la ficha bancaria que le daría acceso a la liquidez interminable del BCE.

Y, una vez más, la velocidad en la toma de decisiones es crucial. El mercado ha demostrado un ritmo muy superior al de la lenta maquinaria de Bruselas. El peligro más inminente para España es que la financiación se cierre en la próxima subasta del Tesoro de deuda a largo plazo, prevista para el día 2 de agosto, y ante lo que solo el BCE tiene capacidad verdadera de reacción. "Draghi está guardando sus armas al resistirse a la compra de deuda pero no sabemos bien para qué. Sus adquisiciones son el mecanismo más fácil para apaciguar al mercado, tal y como ha señalado esta semana el FMI", añade Alberto Zumárraga, director de Credit Agricole Mercagentes.

Pero el BCE, una vez consolidado el compromiso de los gobiernos con la austeridad, ahora aspira a que los líderes europeos asuman con más convicción política el proceso de construcción del euro. Casi de reconstrucción. Cualquier solución para España pasa por tanto por Europa, que acaba de autorizar otra de las fórmulas que también pueden contribuir a relajar la tensión en las próximas semanas. El memorando de rescate a la banca española tiene como prioridad su recapitalización, pero también abre la puerta a que parte de los 100.000 millones aprobados sirvan para socorrer al Tesoro a través de una línea de liquidez, una posibilidad que el Gobierno niega pero que está ahí. Sería necesario el consentimiento unánime del Eurogrupo y la negociación con la CE y el BCE, aunque con un trámite simplificado.

El memorándum establece también un primer tramo de ayudas para la banca de 30.000 millones de euros que estaría disponible antes de fin de mes en caso de emergencia. Es decir, de un colapso de liquidez que, a día de hoy y con las lagunas que aún pesan sobre la construcción europea, solo el BCE podría contener.

Las cifras

90% es el nivel al que puede llegar la deuda sobre el PIB español con los 100.000 millones del rescate bancario.

30.000 millones de euros es la cuantía del primer tramo del rescate bancario, que podría activarse en caso de emergencia de liquidez.

7,22% es el nivel al que cerró la rentabilidad del bono español, muy cerca del 8% de anteriores rescates.

Cita decisiva el día 2 por partida doble

Las subastas del Tesoro español se han convertido en el último mes en una reválida de dificultad creciente que afrontará el 2 de agosto la que bien podría ser la prueba de fuego definitiva. Este próximo martes habrá una primera ocasión para tantear la disposición del mercado a seguir prestando dinero a España. El Tesoro celebra una subasta de letras a 3 y 6 meses que se saldará previsiblemente con un nuevo aumento del tipo de interés de colocación. Pero la gran cita llegará el día 2 de agosto, cuando se reúnen Rajoy y Draghi, cuando está prevista una emisión de bonos, según refleja el calendario de subastas del Tesoro, que ya anunció recientemente la renuncia a celebrar una colocación reservada, a modo de comodín, para el día 16 del próximo mes.

"La clave para que España pueda resistir la presión para un rescate total está en que el BCE y las instituciones europeas actúen antes de que se cierre para el Tesoro el mercado primario", el de las emisiones de deuda, según apuntan desde un banco español. Y la fecha clave para superar la difícil prueba está en la subasta del Tesoro del 2 de agosto.

El mes promete una intensidad similar a la del verano pasado, cuando el avance de la prima de riesgo española -entonces hasta un nivel de 400 puntos básicos que parecía insostenible-, junto a la italiana y también la francesa, llevó al BCE a comprar deuda y a actuar de forma concertada con el resto de bancos centrales para reforzar las líneas de liquidez del sistema financiero mundial. Un año después, y con la prima de riesgo 200 puntos más cara, la expectativa para una solución a la crisis vuelve a ser la misma.