La 'marcha negra' alcanza el kilómetro cero

Madrid se entrega a los mineros

Miles de personas se sumaron al paso de los 240 mineros en una manifestación que culminó en Puerta del Sol poco antes de las dos de la madrugada. Hoy celebran su gran protesta final, con una protesta ante el Ministerio de Industria, que se espera multitudinaria.

Miles de personas acompañan a los mineros de la "marcha negra", la mayoría vestidos de negro y con las luces de sus cascos encendidas, a su llegada a la Puerta del Sol, en Madrid, el 10 de julio de 2012
Miles de personas acompañan a los mineros de la "marcha negra", la mayoría vestidos de negro y con las luces de sus cascos encendidas, a su llegada a la Puerta del Sol, en Madrid, el 10 de julio de 2012

La marea negra inundó anoche Madrid. Las calles de la capital esperaban abarrotadas el paso de los 240 mineros en el último tramo de una caminata que se ha alargado más de 400 kilómetros y 20 días hasta alcanzar el kilómetro cero, la madrileña Puerta del Sol, al grito de "aquí están, estos son los que sacan el carbón".

"En ningún momento nos imaginamos que iba a pasar esto. Es impresionante. Cuando hemos visto la Gran Vía repleta de gente no nos lo podíamos creer", explicó ayer Alberto Álvarez nada más pisar Sol. Viene de Mieres (Asturias), a 520 kilómetros de Madrid realizados en 20 días. Como el resto de sus compañeros, vestía su casco de trabajo y la linterna de minero que ayudaba a detectarlos entre la muchedumbre. "Estamos muy ilusionados porque nos habían dicho que solo de Asturias venían 500 autobuses, 25.000 personas, pero después de ver esto, esperamos mucho más. Ya no nos asusta nada. Mañana no nos va a parar nadie", exclamó en relación a la manifestación que saldrá hoy de la Plaza Colón hacia el Ministerio de Industria a las 11 de la mañana.

Entre 7.000 y 8.000 personas se sumaron a la marcha, según fuentes policiales citadas por Europa Press. Aunque los datos no han podido ser contrastados, se calcula que decenas de miles de personas apoyaron a los mineros en las calles madrileñas porque, tanto la Gran Vía como la Puerta del Sol estuvieron colmadas de manifestantes, al menos durante hora y media, que se sumaron a los mineros y otros manifestantes a medida que se iban acercando desde Ciudad Universitaria.

"Gracias Madrid, en nombre de todos los mineros españoles. Aquí estáis todos y todas apoyando esta lucha. Vamos a tener que estar juntos, con los profesores, con los médicos, las enfermeras, con los funcionarios y con todos los trabajadores", rezaba el manifiesto de clausura de la marcha. Teresa Galobardes, funcionaria, explicó los motivos que la llevaron a la calle, con lágrimas en los ojos al ver pasar la multitud: "Esta marcha ha conseguido poner los pelos de punta a mucha gente. Es muy emocionante el esfuerzo que llevan encima. Visto como estamos, al final todos tendremos que salir, pero los mineros siempre consiguen levantar muchas simpatías".

Como en otras etapas del viaje, los mineros recibieron un apoyo especial de los bomberos, en esta ocasión, los de la Comunidad de Madrid. Decenas de ellos, igualmente vestidos con su uniforme, los acompañaron durante toda la marcha dentro de la capital. "Los apoyamos porque pertenecen a un sector en vías de desaparición. Si les cierran las cuencas mineras, se extingue su trabajo. Esta gente se verá en la calle en dos días porque van a clausurar valles enteros con pueblos enteros que se van a ir a la puñeta", aportó Emilio, que lleva 27 años trabajando de bombero y prefirió no difundir su apellido.

Sus esposas fueron parte de los primeros refuerzos que recibieron los mineros, llegadas en autobús desde los distintos enclaves mineros. El marido de María Ángeles Manzano trabaja en la mina de Sierra de Arco (Bajo Aragón) hace 25 años y emprendió la marcha con sus compañeros hace casi tres semanas. "Los hemos visto muy cansados, pero tienen una fuerza y una moral impresionante". Manzano es sindicalista y agradece que el mes pasado llegara su sueldo a casa, "una suerte que no tienen todas las familias mineras", tras los 42 días que lleva en huelga su marido. "El argumento de Soria [José Manuel, ministro de Industria] de que la minería es un sector tan acomodado como los controladores aéreos es una falacia. No luchan por mantener un sueldo elevado, sino por la supervivencia de nuestras comarcas mineras y para mantener los pueblos vivos".

Los mineros provenientes de la columna proveniente Asturias, Palencia y León, se reunieron con los de Aragón, Castilla-La Mancha y Andalucía en el barrio de Aravaca, al noroeste de Madrid. A las siete de la tarde emprendieron la marcha hacia el centro de la capital pasando por delante del Palacio de La Moncloa, residencia del presidente del Gobierno, al grito de "Si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra", antes de iniciar la simbólica marcha nocturna hacia Sol.

La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, intentó la semana pasada modificar el recorrido de la marcha para evitar que los mineros pasaran ante La Moncloa. Un fallo de última hora del Tribunal Superior de Justicia de Madrid permitió a los manifestantes mantener la ruta inicial. Los mineros se trasladaron en autobús hasta un pabellón cedido por la Universidad Complutense para que pasaran la noche.

"Creo que necesitan el apoyo de toda la sociedad en la lucha por lo que es suyo", añadió Joaquín, que trabaja en el sector financiero y que prefirió ocultar su apellido, solitario en la avenida del Arco de la Victoria, entre la muchedumbre que aclamaba a los mineros como "símbolo de la lucha obrera".