El margen fiscal se amplía en 10.000 millones

Cumplir con Bruselas ahora ya es factible

Prometer que un país, en este caso España, rebajará su déficit público del 8,9% del PIB registrado en 2011 al 3% en 2013 es tan sencillo como imposible cumplirlo. No existe en la historia ningún Estado que haya logrado un saneamiento de sus cuentas de tal magnitud y menos en un contexto de recesión económica.

Por este motivo, la relajación de la senda de consolidación fiscal que el Ecofin acordará hoy supone un baño de realismo e implica que, por primera vez desde 2008, España tiene opciones reales de cumplir el objetivo de estabilidad. Este año deberá cerrar con un saldo fiscal negativo del 6,3% del PIB frente al 5,3% comprometido inicialmente. Ello supone que, para este ejercicio, es preciso un ajuste de 28.518 millones en lugar de los 39.172 que contemplaba el programa de estabilidad remitido a Bruselas en abril. El reto sigue siendo enorme, pero ahora el conjunto de la Administración española tiene 10.000 millones menos que ajustar.

Un mal inicio de año

El último panel de expertos de Funcas -que reúne la opinión de 18 servicios de estudios- estimaba el mes pasado que el déficit del conjunto de la Administración cerraría el año en el 5,9%. Si Funcas acertara significaría que, por primera vez en cuatro años, España cumpliría el objetivo de déficit.

La Comisión Europa, en sus previsiones de primavera, concluyó que España registraría un déficit del 6,4%, solo una décima por encima del nuevo objetivo. Con todo, las cifras de ejecución en la primera parte del año no son buenas. El déficit de la Administración central alcanzó en mayo el 3,41%. Ello equivale a 36.364 millones y representa un 30,5% más que en el mismo periodo del año anterior. El Gobierno asegura que ese pésimo dato se debe al adelanto de transferencias a otras Administraciones, un efecto que desaparecerá a medida que avance el año. Hacienda también recuerda que las medidas fiscales aprobadas (aumento del IRPF, puesta en marcha de la amnistía fiscal y supresión de beneficios fiscales en el impuesto sobre sociedades) todavía no se reflejan en los ingresos públicos.

Si bien ello es cierto, también lo es que la recaudación del IVA está cayendo a un ritmo del 10%, muy por encima de lo previsto por el Gobierno. Y, pese a todo, cerrar el año con un déficit del 6,3% es posible.

Las comunidades, el eslabón débil

De las cuatro Administraciones (central, autonómica, local y Seguridad Social), las comunidades son las que tienen un mayor interés en que finalmente Bruselas relaje la senda de consolidación fiscal.

Las autonomías cerraron el año anterior con un déficit del 3,34% y, en principio, debían reducirlo este ejercicio hasta el 1,5%. Ello supone un ajuste de 19.870 millones, superior al que debe realizar el Estado central.

Si Bruselas suaviza los objetivos de déficit, es previsible que Hacienda, a su vez, ofrezca un mayor margen a las comunidades, que son la Administración que menos capacidad ha demostrado para reducir sus números rojos.

Todas las autonomías prometieron el año pasado austeridad, austeridad y austeridad. Y, sin embargo, incrementaron los números rojos en 4.900 millones. Fueron el único eslabón del Estado que no logró rebajar su déficit respecto a 2010.

Además, los analistas que defendían que España no cumpliría este año el objetivo de déficit del 5,3% -que eran todos- culpaban directamente a las autonomías.

El próximo jueves, las comunidades reclamarán en el Consejo de Política Fiscal elevar el objetivo de déficit. Una petición que, previsiblemente, Hacienda concederá. En caso contrario, ya sabe que pocas autonomías cumplirán.