La manipulación del índice fuerza la dimisión del consejero delegado de Barclays

El escándalo del líbor amenaza a los pesos pesados de la City

La presión por el escándalo de manipulación del líbor se hizo ayer insostenible para el consejero delegado de Barclays, Bob Diamond, que presentó su dimisión. El foco se extiende ahora al resto de la banca británica en una crisis que amenaza el statu quo de la City londinense y que revela los desafíos pendientes en la regulación de la banca británica.

El escándalo del líbor amenaza a los pesos pesados de la City
El escándalo del líbor amenaza a los pesos pesados de la City

Bob Diamond tuvo ayer que tragarse las palabras que hace tan solo unos meses pronunció ante el Parlamento británico, cuando afirmó que había pasado el "tiempo de remordimiento y contrición" de los ejecutivos de banca por su papel durante la crisis. Pero la moneda se ha dado la vuelta para Diamond, que ayer tuvo que presentar su dimisión ante las fuertes presiones por el escándalo que ha desvelado la manipulación realizada por la banca británica sobre el líbor, índice de referencia obligado para préstamos en libras. El director de operaciones de la entidad, Jerry del Missier, mano derecha de Diamond en los años en que se fraguó la manipulación del líbor desde el área de banca de inversión Barclays capital, también anunció su dimisión.

El ya exconsejero de Barclays aún se resistía el lunes a conservar su puesto, en un intento por que la dimisión del presidente del grupo, Marcus Agius, bastara para contener las críticas que se desbordaron la pasada semana, cuando se conoció que Barclays accedía a pagar una multa sin precedentes por 290 millones de libras (340 millones de euros), impuesta por las autoridades británicas y estadounidenses, por distorsionar el líbor entre los años 2005 y 2009. Diamond ayer reconocía en un comunicado que "la presión externa sobre Barclays ha alcanzado niveles que amenazaban con dañar a la entidad". Una presión externa que no es otra que la ejercida por la opinión pública y el Gobierno, que ha decidido la apertura de una investigación parlamentaria sobre la manipulación del líbor y que amenaza con extender el escándalo al conjunto de las grandes entidades financieras que operan en la City. Así, la investigación también afecta a HSBC, Royal Bank of Scotland, Citigroup o UBS. Y Barclays ya dejó claro ayer que no estuvo solo. De hecho, la entidad anticipó en un comunicado que en 2008 otros bancos comunicaban referencias para el líbor demasiado reducidas que no reflejaban las condiciones del mercado y defendió que su manipulación del índice se hizo tras una conversación telefónica con el Banco de Inglaterra, de la que Diamond dará detalles en la comparecencia prevista para hoy ante la comisión del Tesoro del parlamento británico y que promete sacar los colores al regulador y al sector.

Fuentes financieras británicas reconocen que el escándalo del líbor amenaza el privilegiado statu quo de la City y sus bancos. El presidente de la Financial Services Authority (la CNMV británica) señaló ayer que es necesaria una purga que acabe con la "patente de corso" del sector, una misión que requiere una profunda regulación y una firme voluntad política para establecer nuevas normas en un sector que genera el 10% del PIB del Reino Unido.

Caída de un símbolo de la banca de inversión

La caída de Bob Diamond promete convertirse en símbolo de las horas bajas por las que atraviesa la City londinense. Su figura había sido hasta ahora el paradigma de ejecutivo exitoso de la banca de inversión, formado en la tradición más agresiva de la banca anglosajona y máximo responsable de la puesta en marcha de Barclays Capital, la unidad de banca de negocios cuyo despegue colocó a la banca británica en la primera división de las entidades concentradas en la actividad financiera más especulativa y rentable. La generación de beneficios en la banca de inversión, ahora cuestionada, contribuyó precisamente a evitarle a Barclays la inyección de capital público por la que sí pasaron rivales como Lloyds o Royal.

Diamond, con nacionalidad estadounidense y británica, tomó el cargo de consejero delegado de Barclays en septiembre de 2010, tras 15 de trayectoria en el banco en los que se ocupó de operaciones como la compra de la división de Bolsa y fusiones del quebrado Lehman Brothers. Su nombramiento al frente de Barclays no estuvo exento de polémica, especialmente por su elevada retribución. Diamond obtuvo en 2011 unos honorarios totales de 20,9 millones de libras (26 millones de euros), entre salario, bonos y retribución en acciones, lo que se añade a una fortuna personal que se calcula en 105 millones de libras.

Prácticas en cuestión en el mercado interbancario

¿Qué es el líbor y cómo se fija su precio diario?

Es el tipo de interés al que se prestan los bancos el dinero en el mercado interbancario londinense y sirve de referencia para los préstamos no solo en libras sino en varias divisas. La fijación de su precio no requiere que se hayan cerrado operaciones en firme, basta con que los bancos comuniquen el precio al que están dispuestos a prestar, sin más garantías. Así, la Asociación Británica de Banca (BBA) lo calcula a diario a partir de las estimaciones facilitadas por 16 bancos, los que con su disposición a prestar dinero dan la referencia para los precios. Fuera del cálculo quedan los cuatro tipos más elevados y los más bajos y sobre el resto se calcula la media.

¿En qué ha consistido la manipulación del líbor realizada por Barclays?

Las malas prácticas se cometieron entre 2005 y 2009. La entidad primero obtuvo beneficios con la fijación de referencias inferiores al precio al que luego concedía los préstamos a su clientela y, entre 2007 y 2009, en plena crisis financiera global, comunicó de forma artificial niveles reducidos para mostrar una imagen ajena a los problemas de liquidez.

¿Qué impacto tiene el escándalo? ¿Qué sucede con el euríbor?

El líbor es referencia para créditos por 6,4 billones de libras, según la BBA y para 225 billones de libras de contratos financieros indexados a él. En la fijación del euríbor intervienen más bancos, un total de 44, lo que hace más complicada la manipulación, si bien el proceso de su fijación está siendo investigado por Bruselas.