Rajoy insiste en que intervenga el BCE, pero se abre pasouna ayuda a través del fondo de rescate

La zona euro busca capital para comprar deuda española

La zona euro parecía anoche decidida a intervenir en el mercado de deuda para rebajar la prima de riesgo española e italiana, pero seguía sin dar con la fórmula aceptable para todos los socios y sin encontrar los recursos necesarios para una actuación contundente.

La zona euro busca capital para comprar deuda española
La zona euro busca capital para comprar deuda española

La primera jornada de la cumbre europea, que arrancó ayer en Bruselas, dio casi por cerrado que la zona euro deberá actuar para calmar la inquietud de los mercados sobre la situación de España e Italia. La decisión definitiva podría adoptarse hoy mismo durante una segunda cumbre, solo de los 17 socios de la zona euro, que se celebrará al término de la cita a 27.

La reunión de ayer permitió constatar que buena parte de las delegaciones consideran inaceptable el castigo sufrido por algunos países en pleno proceso de reformas estructurales y saneamiento de las cuentas públicas. Pero al cierre de esta edición continuaban las negociaciones sobre la fórmula más adecuada para aliviar una presión que ha disparado las primas de riesgo de España e Italia. "El precio del crédito a España es muy caro y la UE debe ser consciente de que alguna decisión habrá que adoptar", señaló el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, a su llegada a Bruselas. La delegación española insistía en que esa "decisión" debía pasar por un Banco Central Europeo encargado de comprar deuda en el mercado secundario.

El presidente del Gobierno italiano, Mario Monti, continuaba también su campaña para que la compra se realice a través del fondo de rescate, opción que ayer ganaba enteros y que podría concentrarse en una intervención en el mercado primario de deuda.

Además del debate político, la decisión comporta importantes detalles técnicos. Y ayer, en paralelo con la reunión de los 27 presidentes de Gobierno, un grupo de funcionarios nacionales, a nivel de secretarios de Estado de Economía, "desbroza las fórmulas que deben someterse al respaldo político de los líderes", indicaron fuentes diplomáticas.

La mayoría de las delegaciones se decantaba por utilizar el fondo de rescate, y no el BCE, como instrumento para frenar la prima de riesgo. Sin embargo, no parece decidida la modalidad de actuación de ese fondo, que puede actuar tanto en el mercado primario como en el secundario, o avalar las emisiones nacionales (hasta el 30%) para atraer inversión internacional.

Pero ayer surgían también las primeras dudas sobre la capacidad de actuación de un fondo que en la actualidad tiene ya comprometido la mitad de sus 440.000 millones de euros.

Dudas que reabrieron el debate sobre la posibilidad de convertir el fondo en una entidad financiera con acceso ilimitado a la liquidez del BCE. La iniciativa cuenta con el apoyo de Francia, que ya la defendió sin éxito bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy. Y además de los países potencialmente beneficiados, como España o Italia, también logró el apoyo de otros socios de la zona euro como Austria.

En el bando contrario se situaron los países partidarios de mantener a rajatabla la disciplina presupuestaria en la zona euro, con Alemania, Holanda y Finlandia en primera fila. El primer ministro holandés, Mark Rutte, llegó ayer a señalar que "debemos evitar a toda costa la adopción de medidas que relajen la presión sobre la necesidad de que el sur de Europa continúe las reformas". Y el primer ministro finlandés, Jyrki Katainen, se descolgó con una propuesta para que los países en dificultades avalen su deuda con bienes del Estado.

A pesar de esas posturas extremas, la canciller alemana, Angela Merkel, sí parecía abierta a buscar una solución europea. Sobre todo, porque la alternativa sería un colapso político en Italia y un rescate completo en España, dos batacazos que desestabilizarían aún más la Unión Monetaria.

Merkel, además, llegó acuciada por el presidente francés, François Hollande, y por su propia oposición socialista, cuyo apoyo necesita hoy para aprobar en el Bundestag el Pacto del Euro inspirado por la canciller para elevar a rango cuasi constitucional en toda la zona euro la obligación de respetar el equilibrio presupuestario. El presidente del Parlamento Europeo, el socialista alemán Martin Schulz, también pidió "actuar hoy de manera decisiva y rápida". Y cargó su intervención de dramatismo muy significativo para Alemania al recordar que ayer era el 980 aniversario de un asesinato en Sarajevo que provocó la Primera Guerra Mundial. A buen entendedor.

La cumbre europea espera dar hoy un respaldo a las debilitadas economías de la zona con la aprobación de un plan para impulsar el crecimiento, que estará dotado de 120.000 millones de euros, una cifra que representa el 1% de la riqueza bruta de la UE. Pero ayer, de momento, no hubo acuerdo porque Italia y España se negaron a respaldarlo mientras no se dé una solución a su problema de la deuda.

De esta cantidad, 55.000 millones de euros procederán de los fondos estructurales europeos. Pero el pilar fundamental será el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que espera obtener una capacidad de financiación adicional de 60.000 millones gracias a una ampliación de capital de 10.000 millones. La ampliación permitirá al BEI mantener su máxima calificación crediticia. A este paquete hay que sumar otros 4.700 millones de euros de los denominados bonos proyecto.

El Consejo de ayer también permitió un primer debate sobre los futuros presupuestos comunitarios (2007-2013). La delegación española defendió que no se recorte la política agrícola común (PAC) y que en el reparto de los fondos estructurales se tome en cuenta el impacto de la crisis actual.

Por otra parte, el Consejo Europeo podría nombrar hoy al sucesor de José Manuel González Páramo en el BCE, que no será español. España tampoco lograría la presidencia del fondo de rescate.

España e Italia bloquean el plan de crecimiento

La cumbre europea espera dar hoy un respaldo a las debilitadas economías de la zona con la aprobación de un plan para impulsar el crecimiento, que estará dotado de 120.000 millones de euros, una cifra que representa el 1% de la riqueza bruta de la UE. Pero ayer, de momento, no hubo acuerdo porque Italia y España se negaron a respaldarlo mientras no se dé una solución a su problema de la deuda.

De esta cantidad, 55.000 millones de euros procederán de los fondos estructurales europeos. Pero el pilar fundamental será el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que espera obtener una capacidad de financiación adicional de 60.000 millones gracias a una ampliación de capital de 10.000 millones. La ampliación permitirá al BEI mantener su máxima calificación crediticia. A este paquete hay que sumar otros 4.700 millones de euros de los denominados bonos proyecto.

El Consejo de ayer también permitió un primer debate sobre los futuros presupuestos comunitarios (2007-2013). La delegación española defendió que no se recorte la política agrícola común (PAC) y que en el reparto de los fondos estructurales se tome en cuenta el impacto de la crisis actual. Por otra parte, el Consejo Europeo podría nombrar hoy al sucesor de José Manuel González Páramo en el BCE, que no será español. España tampoco lograría la presidencia del fondo de rescate.