El plan incluye la centralización del control presupuestario

Bruselas plantea una profunda reforma de la zona euro pero sin calendario concreto

La UE publicó ayer sus propuestas para transformar la zona euro en una verdadera unidad política, económica y financiera que demuestre a los mercados la irreversibilidad de la moneda única. El documento plantea desde la creación de un Tesoro europeo a la centralización del control presupuestario y bancario. Pero carece de los detalles de aplicación que parecen esperar los inversores.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, junto al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, junto al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso

La Unión Europea publicó ayer el esperado informe sobre el camino hacia una "genuina integración económica y monetaria" en el Viejo Continente, pero sus cuatro autores (Herman Van Rompuy, José Manuel Barroso, Jean-Claude Juncker y Mario Draghi) no se han atrevido a plasmar en el texto ni el calendario ni el procedimiento legislativo para lograrla. El documento, como se había anunciado en la última cumbre, plantea la refundación de la Unión Monetaria a partir de cuatro bloques: la integración financiera o unidad bancaria, la integración presupuestaria, la integración económica y el fortalecimiento de la legitimidad democrática.

Pero en contra de lo previsto, no marca todavía el calendario preciso para dar ese tremendo salto político. Y a 48 horas de la decisiva cumbre europea que debería poner en marcha el plan, no existe todavía consenso para darle la luz verde. Y el riesgo de fracaso planea sobre una cumbre en la que la zona euro y, sobre todo, España e Italia habían cifrado las esperanzas de recuperación.

El Gobierno español se mostró dispuesto ayer a aceptar las cesiones de soberanía necesarias con tal de que el proyecto se ponga en marcha. Y el presidente del Gobierno italiano, Mario Monti, se mostró dispuesto a continuar las negociaciones hasta la noche del domingo (48 horas más de lo previsto) con tal de llegar con un buen resultado a la apertura de los mercados del próximo lunes.

De momento, la UE solo puede ofrecer el informe publicado ayer por los presidente del Consejo Europeo, de la Comisión Europea, del Eurogrupo y del BCE. El texto, de apenas seis páginas, traza un ambicioso plan, que incluiría desde la creación de un supervisor bancario europeo hasta el establecimiento de una suerte de Tesoro comunitario.

El informe también sugiere la posibilidad de fijar un techo de endeudamiento a cada socio del euro, que solo se podría superar previa autorización del resto. Y plantea la posibilidad de "explorar" la emisión conjunta de deuda o eurobonos siempre que se avance, en paralelo, en la cesión de soberanía presupuestaria.

El cuidado lenguaje y la falta de referencias temporales sobre la consecución de esos objetivos revela las profundas discrepancias que subsisten en el seno del club comunitario, tanto sobre la viabilidad política o legal de las reformas como sobre el ritmo para llevarlas a cabo.

Discrepancias

Berlín y París, en concreto, mantienen todavía una interpretación diferente sobre las soluciones más urgentes frente a la crisis.

Francia se mostró ayer dispuesta a estudiar la emergencia de una autoridad presupuestaria supranacional como desea Alemania. Pero París sigue defendiendo la necesidad de una intervención inmediata para calmar el mercado y relajar las primas de riesgo de España e Italia, bien a través del Banco Central Europeo o del fondo de rescate de la zona euro. Berlín, de momento, se resiste a actuaciones a corto plazo y se niega a neutralizar unas primas de riesgo que, a juicio del Gobierno alemán, sirven para imponer disciplina presupuestaria en la zona euro y que, mientras tanto, cada país debe ganarse su propia credibilidad ante los mercados.

El presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, se reunirán hoy en París para intentar buscar un punto de equilibrio entre ambas posturas. Y de ese encuentro, así como de la reunión de los ministros de Economía de Francia, Alemania, Italia y España, celebrada ayer, dependen en buena parte las posibilidades de éxito de la cumbre europea que se inicia mañana. Cumbre que durante el jueves y viernes mantendrá electrizados a unos mercados, que esperan una señal clara sobre el futuro del euro.

Fuentes comunitarias reconocen que "si en la cumbre no se concreta el calendario y se fijan plazos precisos para cada reforma, la desconfianza del mercado podría exacerbarse". Por ahora, el informe de Van Rompuy y compañía parece ignorar esa presión temporal. Y en su último párrafo asegura que "hace falta más trabajo para desarrollar una hoja de ruta específica y con calendario". Y se muestra dispuesto a presentar un nuevo informe en la cumbre de diciembre, con otro preliminar en la de octubre.

El presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, también reconoció ayer que la única iniciativa que se puede acometer de manera inmediata con los actuales tratados es la integración bancaria.

Ese proceso, que en principio cuenta con el apoyo de Berlín y París, incluirá el establecimiento de un supervisor único al menos para las grandes entidades financieras transfonterizas, así como la creación de fondos comunes de garantía de depósitos (para evitar la fuga del ahorro de un país a otro) y de reestructuración bancaria (para evitar que la caída de una entidad arrastre las cuentas públicas de su país de origen).

Preparativos para la cumbre europea de finales de semana

Los ministros de Finanzas de Francia, Alemania, Italia y España se reunieron ayer por la tarde en París con el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, para preparar de forma "activa" la cumbre europea que se celebrará este jueves y viernes en Bruselas, según anunció el titular francés de la cartera de Finanzas, Pierre Moscovici. En una entrevista concedida a France Info, Moscovici señaló que la cumbre era para "establecer las bases de la segunda fase del euro y aportar la prueba" de que los países europeos son capaces de tener "una integración bancaria, una integración financiera, una integración política, una política de crecimiento y una regulación sólida". "En resumen, sentar las bases de la Europa de la confianza", añadió el ministro de Economía francés, quien calificó esta cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE como "esencial".

La reunión de los ministros de Finanzas de los cuatro mayores países de la eurozona tendrá lugar un día antes del encuentro que mantendrán en París el presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel.

Por otra parte, los ministros de Finanzas de la zona euro mantendrán este viernes un encuentro por videoconferencia para discutir las ayudas para la recapitalización de la banca en España y Chipre, según confirmó ayer a Efe un portavoz del Eurogrupo.