El euro intenta seguir a flote

Cómo invertir con el viento en contra

La volatilidad se ha apoderado de los mercados y, ante la crisis política que asedia a la eurozona, se impone la cautela

Lo que un día vale para el mercado, al siguiente, o simplemente al cabo de unos minutos, queda completamente desbaratado. Así está la situación ahora mismo. Están preparados los mimbres para que este lunes se viva una jornada de gran intensidad, pero eso no libra a los mercados del riesgo de desastre. Los bancos centrales se han adelantado al peligro que asoma desde el Mar Egeo, comprometiéndose a hacer inyecciones masivas de liquidez si se desata una crisis en Grecia como resultado de las elecciones del domingo. Las autoridades centrales de Reino Unido, Canadá y Japón han confirmado expresamente su voluntad de movilizar liquidez; el presidente del BCE, Mario Draghi, lo ha hecho con el estilo indirecto que caracteriza a la entidad al asegurar que la inflación "no es un problema". La última intervención conjunta de los bancos centrales tuvo lugar el pasado 30 de noviembre y provocó un alivio inmediato de la prima de riesgo y una fuerte subida de las Bolsas. Sin embargo, la euforia inducida por los bancos centrales solo duró una semana. La enseñanza de estos vaivenes es que el mercado es ahora extremadamente imprevisible en sus reacciones y se impone la prudencia.

"Creo que se van a poner todos los cortafuegos de liquidez necesarios para evitar que la crisis de Grecia desestabilice definitivamente a la eurozona", advierte el profesor del IEB (Instituto de Estudios Bursátiles), José Manzanares. "Eso lleva a pensar en el oro como un activo refugio que puede funcionar bien y a alejarse de activos burbuja, que son los que ahora han actuado como refugios, los bonos estadounidenses y alemanes". Desde la gestora Gesconsult se calcula que un eventual colapso de España e Italia tendría un coste para la eurozona de al menos 1,35 billones de euros, un incentivo más que suficiente para que los líderes de la eurozona y el BCE actúen.

Dando por buena la premisa de que la sangre no llegará al río, y asumiendo los riesgos latentes, desde Deutsche Bank se destaca que hay "bastante valor en la deuda de primera calidad de los países periféricos de la zona euro y, muy especialmente en España". Santiago Daniel, responsable de asesoramiento del Centro de Inversiones de Deutsche Bank, aconseja bonos del Tesoro a corto plazo, que ofrecen "rentabilidades muy interesantes" y aconseja evitar bonos "considerados como seguros", citando expresamente a Alemania y Suiza, porque ofrecen una rentabilidad "excepcionalmente baja".

Los expertos proponen alejarse de activos refugio recalentados, como el bono alemán

Una estrategia clara

En cualquier caso, lo que todo inversor debe tener claro siempre es cuál es su perfil de riesgo y, sin dejar de observar y vigilar la realidad de cada momento, trazar un objetivo de medio y largo plazo, a no ser que su estrategia sea precisamente la de hacer trading oportunista; en ese caso, no hay que olvidar que el río revuelto es una oportunidad de hacer ganancias, pero también de incurrir en notables pérdidas.

Gonzalo Lardiés, gestor de fondos en BPA, recomienda a los inversores "identificar la capacidad de tolerancia al riesgo y ser consistente con la idea de inversión". Lardiés recuerda que "no se puede aspirar a preservar capital y ganar dinero al mismo tiempo". Una sugerencia para inversores preocupados por el horizonte más inmediato es estar en bonos corporativos de corto plazo.

Desde Pictet Funds se aconseja, en cualquier caso, "prepararse para los distintos escenarios". Y eso significa tener siempre disponible liquidez, como protección o para aprovechar oportunidades potenciales que surjan.