La reestructuración financiera

Rajoy descarta un rescate europeo a la banca pese al acoso del mercado a España

El presidente del Gobierno trató de lanzar un mensaje de confianza ayer, mientras la prima de riesgo alcanzaba un nuevo récord en 512 puntos, defendiendo que la banca no necesita ayuda de la UE. Pese a ello, la falta de un plan para financiar la nacionalización de las entidades con problemas, con Bankia a la cabeza, impidió apaciguar al mercado y rebajó el 2,2% al Ibex.

No creo que influya absolutamente para nada la solución que se ha tomado con Bankia en la prima de riesgo", sostuvo ayer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en una inusual comparecencia pública realizada pocas horas después de que el termómetro que mide la desconfianza hacia España alcanzara un nuevo récord: 512 puntos básicos. Una temperatura que ha derivado en el rescate de alguno de los países vecinos. Lejos de eso, Rajoy aseveró que no harán falta recursos europeos para capitalizar al sector financiero español. Acto seguido, el líder del Ejecutivo defendió su mantra particular: que el país hace sus deberes ajustando el déficit y aprobando reformas estructurales. Con este argumento, Rajoy volvió a reclamar a la UE que acabe con las dudas que se ciernen sobre Grecia y el euro, factores a los que responsabilizó del acoso que sufre la marca España. El mensaje de tranquilidad que trató de enviar quedó deslucido, sin embargo, por su incapacidad para aclarar cómo se financiará el agujero de 19.000 millones hallado en Bankia y el montante que se sume -se habla de otros 30.000 millones- para otras entidades en problemas.

Aparentemente forzado por los acontecimientos, Rajoy, que se encontraba en la sede del PP, en la madrileña calle Génova, decidió celebrar allí mismo una rueda de prensa. La primera que concede en España admitiendo preguntas desde hacía meses. Con todo, el presidente aportó poco más que una contumaz defensa de su gestión de la crisis. Desde luego, no arrojó nueva luz sobre lo que ya contara este fin de semana el nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. Este adelantó que los recursos públicos que entren en la entidad no serán préstamos sino inyecciones directas de ayudas públicas en forma de capital con el objetivo de que sean devueltas al Estado una vez se privatice el banco. Algo que, según estiman en Inverseguros, "difícilmente tendrá lugar en un plazo medio de por lo menos cinco años". El problema es de dónde saldrán los 19.000 millones que se suman a los 4.500 que ya inyectara el FROB 1 en la entidad por la vía de preferentes. "No se quiso entrar en detalle sobre su procedencia" plantea Alberto Roldán, de Inverseguros, "lo cual cuestiona y condiciona enormemente toda la operación".

Aunque la vía elegida parece ser inyectar deuda pública directamente en las entidades con problemas para que estas lo utilicen como colateral y pidan liquidez al Banco Central Europeo, la fórmula no ha sido confirmada. Rajoy, de hecho, negó ayer que haya planteado esta opción al BCE. "Hemos cogido el toro por los cuernos", aseveró el presidente, para admitir luego que el problema de fondo, es decir, de dónde saldrá el dinero para sanear Bankia y las entidades que eventualmente lo necesiten, sigue siendo una incógnita. Una falta de definición más inquietante, si cabe, ante la perspectiva de que las dos evaluaciones y las tres auditorías a las que se someterá la banca ahora podrían revelar nuevas necesidades -mayúsculas si se toma como ejemplo el listón puesto en Bankia- para otras entidades.

Rajoy eludió, por otra parte, pronunciarse sobre la depuración de responsabilidades entre los gestores de Bankia Lo que sí quiso dejar claro el presidente es que "no se puede dejar caer comunidades autónomas ni entidades financieras, porque si no el país se cae". La pata de la financiación autonómica es precisamente otra de las que más dudas genera ante los mercados. Una incertidumbre alimentada hace unas semanas al conocerse que Madrid, Valencia y Castilla y León sufrieron un déficit mayor del declarado hasta la fecha, lo que repercute negativamente en la carrera por la austeridad fiscal del país. La situación, de otra parte, comienza a ser dramática en otras regiones, como en Cataluña, que el pasado viernes solicitó al Estado que tome medidas para facilitar el acceso a financiación con premura.

Un problema al que en realidad se enfrenta el conjunto del país cuya prima de riesgo alcanzó ayer el máximo de la era euro. Una reacción provocada por las dudas que se ciernen sobre España y por la inquietud ante el futuro de Grecia y en consecuencia del euro, factor, este último, al que Rajoy achacó el grueso de los problemas de España. Un tercer agente es la mejora que producen estas turbulencias en el bund alemán, que se toma de referencia. De hecho, aunque la prima española es similar a la de otros países que fueron rescatados, el bono español se pagaba ayer al 6,48% en el mercado secundario, y la barrera de no retorno está marcada en el 7%. Con todo, ni las palabras de Rajoy, ni sus peticiones de apoyo a la UE y el BCE -del que se esperaba un nuevo programa de compra de deuda una vez la prima superara los 500 puntos- tuvieron efecto alguno ayer. El país, además, se distancia de su supuesto par, Italia, cuya prima está en 437.

El Ibex, por su parte, continuó con su debacle particular marcando un nuevo mínimo desde 2003 en los 6.399 puntos. La caída de la sesión, del 2,17%, estuvo potenciada por el castigo que sigue recibiendo el conjunto del sector bancario. Bankia, no obstante, sigue llevándose la peor parte con un retroceso en la jornada del 13,38%. Le siguieron Popular, que cayó un 7,50%, Sabadell, con un 5,34%, CaixaBank, con un 5,09% y, en menor medida, BBVA, que cedió un 3,39%, y Santander, con un 3,23% menos.

Las claves del discurso

Mariano Rajoy fundamentó ayer su discurso en cinco mensajes clave:

Reducir el déficit seguirá siendo, según el presidente, un objetivo prioritario para España.

Las reformas estructurales no han acabado. Rajoy mantuvo que seguirá trabajando para elevar la flexibilidad y la competitividad del país.

Europa también debe aprobar reformas, defendió, y el Banco Europeo de Inversiones (BEI) debe apoyar a las pymes españolas y las infraestructuras.

La sostenibilidad de la deuda, basada en una menor dependencia de la financiación externa, es otra prioridad.

La integración fiscal de Europa debe avanzar para consolidar el proyecto.