Hay que vigilar la cotización y el plazo

¿Interesa acudir al canje de preferentes de Banca Cívica?

Es verdad que siempre pudo no haber vendido preferentes en primer lugar o recomprarlas ahora en efectivo al 100% del nominal. Pero puesto que el mal está hecho, la oferta de canje de Banca Cívica contiene más salvaguardas que otras de las que se han realizado. Eso sí, habrá que vigilar la Bolsa y armarse de paciencia.

Sucursal de Banca Cívica
Sucursal de Banca Cívica

Las entidades financieras están haciendo de la necesidad virtud. Una tras otra, han comenzado a lanzar ofertas para canjear las participaciones preferentes por algo más líquido. Podría ser un guiño a los inversores a los que vendieron estos instrumentos opacos y sin fecha alguna de caducidad, aunque la tendencia responde más bien a la necesidad que tiene el sistema financiero de reforzar su capital. Las preferentes cada vez computan menos como tal, y dentro de poco no lo harán de ninguna forma, así que la banca las está intercambiando por acciones o bonos convertibles, con mucho más valor para ellas en estos momentos.

Pese a las intenciones últimas que tenga cada cual, lo cierto es que los canjes están permitiendo a los inversores escapar de las preferentes. Claro que no todos lo están haciendo con el mismo beneficio para los dueños de esos instrumentos. Los hay que han supuesto la asunción de pérdidas para los inversores en el minuto cero de la conversión, como Bankia. Otros, en cambio, dejan más esperanzas a los que invirtieron su dinero en preferentes.

Banca Cívica ha sido la última en sumarse a la fiebre canjeadora de preferentes y se ha alineado con las prácticas con menos riesgo para el inversor, al menos sobre el papel. Por supuesto, no va a amortizarlas y devolver el dinero, así que la opción óptima queda descartada, pero hay posibilidades de que no salir perdiendo.

La entidad ha elegido la fórmula de ofrecer obligaciones convertibles a cambio de todas las preferentes que tiene en circulación (904 millones de euros). Las fechas para adherirse están por definir, así como algunos detalles, sobre todo los que se refieren a la rentabilidad anual que darán los bonos. Pero lo importante es que la oferta determina que las obligaciones se convertirán en acciones tomando como referencia no el precio de la cotización actual, que puede no tener nada que ver con el real cuando se produzca la conversión, sino el de la media de los 15 días previos al canje, según las condiciones aprobadas por la junta de accionistas y remitidas esta semana a la CNMV.

Cualquiera diría que Banca Cívica se ha fijado en los problemas que ha tenido CaixaBank, precisamente la entidad en la que va a integrarse, con sus preferentes. El banco de La Caixa canjeó una parte por bonos convertibles, pero fijó el precio de conversión con la cotización del momento en que lanzó la oferta. Cuando, seis meses después y con huracán bursátil incluido, tocaba transformar en acciones la primera parte de los bonos, los inversores se encontraron con que iban a perder el 40% de su inversión. La entidad no ha tenido más remedio que mejorar las condiciones y prolongar el plazo de conversión.

En el caso de Banca Cívica, la fecha de canje efectivo es tan lejana que ha decidido que el precio se fije en su momento. Y es que los que acepten la oferta tendrán que mantener los bonos hasta que el consejo de administración lo decida, con el límite del 30 de diciembre de 2018. Hay algunos supuestos de cancelación adelantada, algo que sucederá, por ejemplo, si el capital de Banca Cívica baja de determinados parámetros o hay un cambio de regulación que impida que las obligaciones sean computadas como recursos propios básicos. Si no es así y la compañía decide mantener la fecha final, los inversores tendrán que sentarse a esperar bastante tiempo antes de disponer de las acciones. Claro que las preferentes son perpetuas y pueden extenderse eternamente, así que al menos con las obligaciones hay un plazo máximo.

Eso sí, en la oferta de Banca Cívica hay un riesgo. El precio de conversión dependerá de la cotización en el momento del canje, pero ya se ha fijado un máximo y un mínimo. Si la acción se desploma y cotiza por debajo de 1,2 euros, los inversores perderán en la conversión, porque ese será el límite. Si supera los 20 euros, pasará lo mismo en sentido contrario. Hay que recordar que Banca Cívica cotiza en estos momentos por debajo de 1,4 euros. De todas formas, Cívica está en pleno proceso de absorción por parte de CaixaBank, así que las acciones por las que se canjearán las obligaciones serán de esta última entidad, siempre que la fusión no salte por los aires.

Ya que hay que esperar tanto tiempo para conseguir las acciones, la rentabilidad que pagarán las obligaciones durante ese tiempo cobra mayor importancia. Y, en general, los inversores saldrán ganando en este punto. Los que más notarán la diferencia son quienes compraron las emisiones de El Monte y San Fernando, hoy integradas en Banca Cívica, de 2000, 2001 y 2006. Los intereses que pagaban esas preferentes eran del 0,25%, 0,40% y 0,50% sobre el euríbor a seis o doce meses. Es decir, casi nada. Ahora cobrarán entre el 6% y el 7% anual.

Las siguientes emisiones a canjear son de 2009, vendidas por Caja Canarias y El Monte. Su rentabilidad era muy superior a las anteriores y ahora estará entre el 7% y el 8%, así que la ganancia es más limitada o seguirán igual.

Las últimas preferentes a recomprar las colocaron Caja Navarra en 2009 y la propia Banca Cívica, en 2011, y su nueva remuneración estará entre el 8,5% y el 9,5%, algo por encima de la actual.

Será el consejo de administración el que determine la rentabilidad final de cada emisión canjeada.