Sarkozy reconoce su derrota

Hollande, presidente de Francia

Las encuestas francesas y también las belgas y suizas dan como claro ganador al candidato socialista en las elecciones presidenciales francesas, François Hollande, al que le otorgan entre el 51,9% y el 53% de los votos. Nicolas Sarkozy ha reconocido la derrota y ha anunciado que no liderará el centroderecha francés en las legislativas de junio.

El candidato socialista a la Presidencia de Francia, François Hollande y su compañera, Valerie Trierweiler, salen de un colegio electoral tras votar durante la segunda vuelta de los comicios presidenciales galos.
El candidato socialista a la Presidencia de Francia, François Hollande y su compañera, Valerie Trierweiler, salen de un colegio electoral tras votar durante la segunda vuelta de los comicios presidenciales galos.

Las encuestas lo han dejado claro: Hollande ha ganado. La última, de la televisión pública gala, France 2, otorga al candidato socialista un porcentaje del 51,9% de los votos, frente al 48,1% de Sarkozy. La distancia sería de cuatro puntos porcentuales, y el presidente Nicolas Sarkozy ha reconocido la derrota.

A falta del escrutinio oficial, el pulso político ya tiene en Hollande su vencedor, con lo que un socialista volverá al palacio del Elíseo 17 años después de que lo abandonara François Mitterrand.

Programa reformista

El socialista François Hollande ha ganado las elecciones presidenciales francesas con un programa basado en el estímulo del crecimiento, de reforma del tratado europeo de austeridad, y en políticas sociales, como la contratación de miles de profesores.

Hollande ya anunció que si ganaba en la segunda vuelta de los comicios ante el conservador Nicolas Sarkozy, viajaría a Berlín para exigir a la canciller alemana, Angela Merkel, una reforma del tratado firmado a principios de marzo pasado para introducir medidas de reactivación económica que contrapesen las de rigor adoptadas.

El cambio del estatuto del Banco Central Europeo (BCE) para que pueda prestar directamente a los Estados, la creación de los eurobonos para financiar grandes proyectos de futuro y la reforma del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para que pueda recaudar una tasa sobre las transacciones financieras, son otras de sus propuestas.

Con esas medidas, Hollande espera reactivar la economía europea y, por ende, la francesa, lo que le permitirá financiar su política social sin hacer explotar el déficit público, que se ha comprometido a equilibrar en 2017, un año más tarde que Sarkozy.

El candidato socialista ha basado su campaña en la juventud y a ella van dirigidas dos de las principales medidas de su programa.

La contratación de 60.000 docentes pretende paliar la reducción de funcionarios en ese sector del último quinquenio, en el que el presidente saliente no sustituyó a la mitad de los que se jubilaron.

Junto a ello, Hollande ha propuesto el llamado "contrato de generación", que fomenta el empleo de jóvenes para asociarlos a personal experto al borde de la jubilación con el fin de que les transmitan sus conocimientos, a cambio de exenciones fiscales para la empresa.

Otra fuente de financiación pasa por una reforma de la política fiscal destinada a tasar a las rentas más elevadas, con la intención de que tributen con un 75 % aquellos que ganen más de un millón de euros al año.