A fondo

Cuando un trío de cajas de ahorros no es multitud

La presión de Economía sobre las cuatro cajas medianas no cesa. El ministro Luis de Guindos necesita nuevos anuncios de fusiones antes de que acabe mayo para defender la eficacia de la reforma financiera impulsada a comienzos de año y conseguir que la banca y el país recuperen su credibilidad. El objetivo prioritario de sus gestiones son BMN, Ibercaja, Liberbank y Unicaja. Las llamadas del propio ministro a los presidentes de todas estas entidades son muy frecuentes. "La presión de Economía está siendo muy fuerte y las entidades empiezan a ver que es inevitable ceder ante De Guindos", explica un directivo de una de las cajas implicadas.

En teoría, Economía no puede imponer a ninguna de las entidades una fusión. El Gobierno aprobó en febrero un exigente real decreto que obliga al sector bancario a destinar 54.000 millones de euros para sanear su cartera de activos inmobiliarios. Para que esta reforma se tradujera en una nueva oleada de integraciones en la banca, la normativa incluía como reclamo la posibilidad de que las entidades que anunciaran una fusión antes del 31 de mayo dispusieran de dos años (en lugar de uno) para cumplir con las nuevas provisiones.

Esa es la teoría, pero la realidad demuestra que el Ministerio de Economía tiene una capacidad de persuasión muy superior. "Guindos está jugando la carta de la designación del nuevo gobernador del Banco de España", explican fuentes financieras. "Está advirtiendo a las entidades de que les conviene fusionarse porque el sustituto de Miguel Ángel Fernández Ordóñez al frente del supervisor va a tener instrucciones claras para acelerar al máximo la reestructuración del sector". El objetivo del ministro es que cuando tome posesión el nuevo gobernador, la reforma esté claramente encarrilada.

La tenacidad de Economía empieza a dar sus frutos. Después de que el secretario de estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, se reuniera con los presidentes de las cuatro entidades implicadas -Carlos Egea (presidente de Cajamurcia y de BMN); Braulio Medel (presidente de Unicaja); Amado Franco (presidente de Ibercaja) y Manuel Menéndez (presidente de Cajastur y del grupo Liberbank)-, los contactos entre ellos se intensificaron y el anuncio de una operación entre alguna de las cuatro parece inminente. De hecho, Luis de Guindos explicó el lunes que en los próximos días fructificará una nueva alianza.

Entre las múltiples combinaciones de estos cuatro grupos, una parece descartada: la creación de una gran alianza a cuatro bandas. "Sería ingobernable", coinciden fuentes cercanas a las diferentes cajas implicadas. En la reunión con Jiménez Latorre, ni siquiera se llegó a sugerir que sondearan esta posibilidad.

La alternativa más plausible es que se cree una o dos alianzas a dos bandas. El grupo BMN (compuesto por Cajamurcia, Caixa Penedès, Caja Granada y Sa Nostra) mantiene conversaciones avanzadas en este sentido, según explican fuentes financieras. Su socio de referencia sería Liberbank (integrada por Cajastur, Caja Cantabria, Caja Extremadura y la antigua Caja Castilla La Mancha). La operación tiene la ventaja de que existe sintonía entre los máximos ejecutivos y que habría un solapamiento muy escaso en la red de sucursales.

La otra alianza natural de BMN es Ibercaja (que anunció hace unos meses la absorción del grupo Caja3). Además, la entidad intentará realizar una apuesta ganadora en la subasta de Banco de Valencia.

A pesar de que la creación de un cuarteto está prácticamente descartada, la alternativa que ha empezado a cobrar fuerza en círculos financieros es la formación de una fusión a tres bandas con Ibercaja, BMN y Liberbank. "Crearía una entidad muy solvente y con una presencia muy proporcionada en toda España", explica un directivo del sector. "Además, daría lugar a un grupo con una dimensión más que satisfactoria, con un volumen de activos de más de 185.000 millones de euros".

La posición de Unicaja

De cuajar esta alternativa, Unicaja quedaría fuera de las alianzas, algo que no preocupa dentro de la entidad malagueña. Diversas fuentes del mercado apuntan que la combinación de la caja malagueña con alguna de sus pares medianas es bastante complicada. "Unicaja tiene unos niveles de solvencia muy elevados, de los mejores del sector, lo que le confiere una mayor autonomía para no involucrarse en nuevas operaciones".

A este argumento se añade que el grupo ya está inmerso en un proceso complejo con la integración de Caja España Duero, una operación que se tardó meses en fraguar y que requirió de la ayuda del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para pudiera culminarse.

Además, "Braulio Medel es muy escéptico con las llamadas a crecer por crecer", explican desde el sector, "con lo que difícilmente será proclive a buscar una solución de urgencia con alguna de las cajas medianas".

Ante esta situación, y dados los precedentes de negociaciones frustradas de Unicaja con cajas que acabaron siendo intervenidas (CCM y Cajasur), es improbable que Liberbank, BMN o Ibercaja acepten a la entidad malagueña como compañera de viaje. Descartada esta alternativa, la posibilidad de una fusión a tres bandas gana fuerza, dado el temor de cualquiera de las tres a que las otras dos pacten una integración tras la que quedar fuera de juego.