Recomienda comprar frente al resto de la banca española

Goldman salva de la quema a Santander y BBVA

Solo dos de los siete grandes bancos españoles evitan la reprimenda de Goldman Sachs. Todos bajan en las recomendaciones de la firma estadounidense salvo Santander y BBVA, que mantienen la etiqueta de 'comprar'.

Santander adelante dos posiciones, de neutral a compra segura. Goldman entiende que tiene el negocio más diversificado, con menos de un tercio de su cartera de préstamos en España. Esto supone, según la firma estadounidense, un importante amortiguador ante el riesgo de impago del sector inmobiliario y el inquietante aumento de la tasa de morosidad. Pese a todo, calcula que de las cuentas españolas de Santander saldrán 26,200 millones en pérdidas, de las cuales 14.300 ya están provisionadas.

BBVA baja un escalón, pero mantiene la recomendación de compra. La evaluación de fundamentales no ha variado. Mantiene que será capaz de absorber las posibles pérdidas, gracias sobre todo la inyección de liquidez del BCE.

Sobre una previsión de perdidas del 22.600 millones, BBVA ya ha reconocido 15.300, de los cuales 9.800 corresponden al sector inmobiliario y entrarían en las provisiones obligadas por la nueva normativa. Reconoce también que la diversificación de su negocio (60% de su cartera de préstamos está fuera de España) lo protege del riesgo-país españól, aunque alerta de su exposición a la deuda portuguesa.

Opina que ambos se mantienen como valores atractivos en relación a sus competidores europeos. En concreto, en el caso de Santander estiman que cotizan a con un descuento del 27% en el caso de Santander y del 45% para BBVA, teniendo en cuenta la suma ajustada de sus unidades de negocio.

El resto de entidades ha bajado la recomendación. Para Popular y Bankinter tiene recomendación de venta y para Banesto, Caixabank y Sabadell, de neutral.

Goldman sostiene que los ocho mayores bancos han elevado su exposición en 2011 a activos inmobiliarios como consecuencia principalmente de las operaciones corporativas. Esas ocho entidades suman ahora activos inmobiliarios por 210.000 millones de euros, el equivalente al 11,3% de su balance.

La firma estima que harán falta otros 58.000 millones de euros, de los que 19.000 millones corresponden al aumento de provisiones para los activos ya problemáticos y otros 39.000 millones al impacto que tendrá en la cartera de créditos el aumento de la morosidad. Así, la firma estadounidense calcula que la mitad de la exposición actual al sector inmobiliario entrará en impago.