En el punto de mira de las sanciones

Los biocombustibles encabeza las exportaciones de Argentina a España

Las represalias que España analiza adoptar contra Argentina por la expropiación de Repsol derivarían en la aplicación de "penalizaciones" a los importadores que compren biocombustibles o soja argentina, pero no derivarían en un bloqueo comercial que implica una violación de las normas comerciales vigentes en Europa.

Carteles callejeros en Buenos Aires, tras la expropiación por parte del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, de las acciones de Repsol en su filial argentina YPF.
Carteles callejeros en Buenos Aires, tras la expropiación por parte del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, de las acciones de Repsol en su filial argentina YPF.

El Gobierno no ha precisado aún las consecuencias en el ámbito comercial que advirtió el pasado lunes el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. Las medidas están en estudio y podrían ser anunciadas en las próximas horas. Aunque España sí ha apuntado al sector comercial que mayor rédito le trae a Argentina: el biodiesel, que representa el 34% de las importaciones de ese país a España y que supone ingresos de 706 millones de euros.

Las medidas no supondrían una prohibición para el ingreso de productos argentinos puesto que, según ya ha advertido la Unión Europea, España no puede imponer restricciones bilaterales a la entrada de productos argentinos porque violaría las normas del mercado interior europeo. La salida entonces sería la aplicación de las citadas penalizaciones con aranceles más elevados -por ejemplo- para los importadores que adquieran biocombustibles o soja argentina. Al mismo tiempo, se otorgarían incentivos a quienes cambien el origen de sus adquisiciones por otras naciones.

Las represalias comerciales entre países no tienen demasiado margen de acción. La propia Argentina un mes atrás en pleno conflicto diplomático con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas y ante una balanza comercial desfavorable, "pidió" a los empresarios que no compren productos británicos, pero el efecto de la medida es incierta.

España y Argentina tienen una estrecha relación comercial aunque con una balanza desfavorable para la península, con un déficit al cierre de 2011 de 1.093 millones de euros. Las importaciones desde Argentina por 2.096 millones de euros y exportaciones hacia ese país por 1.003 millones de euros, según el Instituto Español de Comercio Exterior.

El país, de hecho, solo es el quinto destinatario de las exportaciones argentinas, por detrás de Brasil, China, Chile y Estados Unidos. Los datos del Instituto de Estadística y Censo de Argentina muestran que España ni siquiera figura entre los principales países a los que compra productos.

Detrás de los productos químicos -biocombustibles-, los productos hortofrutícolas -que incluyen la soja-, suponen el segundo sector de productos importados de Argentina por 649 millones de euros, seguido de pescados y mariscos, y materias primas y semifacturas. En menor medida ingresan a la península productos de tecnología industrial, grasas, aceites, productos cárnicos e industria auxiliar mecánica y de la construcción.

En tanto, la presencia española en el comercio argentino es relevante en los sectores de la tecnología industrial, productos químicos y de medio ambiente y producción energética, por un valor de 630 millones de euros (64% del total), seguido por el sector de la industria auxiliar mecánica y de la construcción, materias primas, moda, y tecnología de la información y de las comunicaciones.