España, en el foco de la crisis soberana

Entre el miedo y la realidad

El mercado pasa por alto el hecho de que el Tesoro español tiene recursos suficientes para atender sus obligaciones y se centra en las dudas sobre el crecimiento y el déficit.

España y, por alusiones, Italia, capitalizan la atención de los mercados, que dudan sobre la capacidad de los Gobiernos de ambos países tanto para controlar su deuda y honrar sus compromisos, como para generar un crecimiento que haga sostenibles las cuentas en el medio y largo plazo. El Ejecutivo del PP goza del respaldo que da la mayoría absoluta otorgada por las urnas. Pero Mariano Rajoy se enfrenta a un tarea casi imposible: reducir el déficit público en 3,2 puntos porcentuales, algo que no ha logrado antes ningún Gobierno y reactivar la economía en un entorno en el que el paro es del 22,85% y el endeudamiento privado roza el 400% del PIB, una de las cifras más altas del mundo. El Gobierno del tecnócrata Mario Monti no está en una situación económica tan crítica, pero su frágil respaldo político amenaza con venirse abajo cada día. En lo que queda de año, España afronta vencimientos por 107.270 millones de euros y la república transalpina, 260.144 millones de euros.

¿Existe un riesgo inminente y cierto de que España tenga que ser rescatada por Bruselas y el FMI?

Aunque nada se puede dar por completamente descartado, el hecho es que España cuenta con recursos suficientes para atender sus obligaciones crediticias. "El Tesoro aprovechó la ventana que se abrió en los primeros meses del año, captando fondos de forma adelantada, cerca de un 40% del total", subraya Paulo Gonçalves, analista de Consulnor. "Esto dará un mayor margen de maniobra al Tesoro de cara a gestionar los costes de financiación", añade. La rentabilidad exigida a los bonos españoles e italianos se situó ayer en el 5,8% y 5,5% respectivamente. Aún hay cierto margen hasta el 6,5%, una cifra que los expertos consideran que no es viable en el tiempo.

¿Cuáles son las razones de la actual ofensiva de los mercados?

"Es difícil indicar exactamente cuál es la razón. Pero el mercado no parece confiar en la capacidad del Gobierno español para lograr los objetivos de déficit de este año (un 5,3% del PIB). Al mismo tiempo, el cortafuegos del Mecanismo Europeo de Estabilidad es visto con insuficiente. El mercado estaba esperando más de un billón y es de solo 800.000 millones", explica Philippe Mimran, director de inversiones de La Française.

¿Permitirá la Unión Europea el descalabro de España ante el acoso de los mercados?

La combinación de España e Italia representa prácticamente un 28% del PIB de la eurozona, por lo que su caída supondría directamente el fin del proyecto del euro. Solo España equivale a un 11,6% del PIB. Se cumple la máxima americana de Too big to fail. Las dos economías son demasiado grandes para que Europa pueda permitir su caída. En cualquier caso, la presión en la deuda soberana está empujando al Gobierno de Rajoy a acelerar los recortes de gastos que Bruselas exige sin necesidad de recurrir al nerviosismo que despertaría una intervención oficial.

¿Qué papel puede jugar el BCE en la resolución de la crisis?

La autoridad monetaria central ha esgrimido una tibia defensa de España. "Lo que está ocurriendo en estos momentos no refleja los fundamentales", afirmó ayer en París el miembro del consejo ejecutivo del BCE, Benoit Coeure. Pese a ello, el discurso oficial sigue siendo que la autoridad ya ha hecho todo lo que estaba en sus manos: ha invertido un billón de euros en dotar de liquidez al sistema financiero, lo que sirvió para tranquilizar las aguas principalmente en enero y febrero, y ha gastado 214.000 millones en el programa de compra de bonos públicos. "El BCE insiste en que ya ha hecho lo que debía y que no hay más dinero, en que es el turno de los Gobiernos. Pero los mercados están presionando para que haya una nueva ronda de liquidez", reconoce Estefanía Ponte, de Cortal Consors.

¿Cuáles son las principales diferencias de España e Italia?

Italia y España tienen diferentes problemas de deuda. Italia tiene una deuda pública superior al 110% y debe recurrir constantemente a los mercados. Solo este año afronta vencimientos de 123.120 millones en títulos de corto plazo. HSBC advierte de un rápido deterioro de la actividad económica y la "débil competitividad". España tiene una deuda pública manejable, por debajo del 80% del PIB, pero el nivel de endeudamiento privado es uno de los más altos del mundo, un auténtico lastre para el crecimiento y corre el peligro de convertirse en deuda pública, si las empresas y los bancos no pueden asumir sus compromisos. Las autonomías tienen que reducir su déficit a la mitad, algo que los inversores internacionales dudan que ocurra.

Las letras a 12 meses, igual que el 'bund' a 30 años

La rentabilidad exigida por el mercado a la deuda española se ha endurecido hasta límites inusitados. El coste de financiación de las letras a un año para la cuarta economía más importante de la eurozona es el mismo que para el bono alemán a 30 años. Así, en el secundario se exige un 2,33% a las letras españolas y el rendimiento de la deuda alemana a más largo plazo, está en el 2,4%. Semejante nivel, teniendo en cuenta la inflación, significa que los inversores están dispuestos a no ganar nada durante tres décadas, con tal de no arriesgarse en otros activos. Es un exceso que suele corregirse.

Con todo, la situación está aún lejos de llegar a los niveles críticos de noviembre. Entonces se llegó a saldar una subasta española a tres meses con un interés del 5,11%. Ahora, a las letras a tres meses se les pide un 0,75%, un nivel que entra dentro de la normalidad. Es anómalo, en cambio, el precio al que se cruzan las letras alemanas a seis y 12 meses, que implica rendimientos del 0,09%, muy próximos a las tasas negativas -pagar por tener el dinero en títulos alemanes, algo contrario a los principios de la inversión- que también se vieron en noviembre.

Pese a haberse ampliado, la curva española todavía es normal, con los tipos subiendo, según se alargan los plazos. Lo que esto significa es que no se descuenta un problema de solvencia, lo que sería muy grave.