Tensión en los mercados

La desconfianza extranjera dispara el riesgo de España a niveles de noviembre

Los Presupuestos, lejos de aplacar a los mercados, no han hecho más que centrar las miradas en las debilidades de España. La prima de riesgo rozó los 400 puntos básicos ayer, tras la celebración de una subasta de deuda mediocre, para cerrar en 390, nivel que no se veía desde noviembre de 2011, en el punto álgido de la crisis. El Ibex cayó un 2,09% ayer.

La crisis soberana europea vuelve al primer plano con España en primera línea de fuego. Ni los Presupuestos más austeros de la democracia ni la batería de medidas aprobadas por el Gobierno en sus primeros 100 días parecen aplacar la desconfianza hacia España. El resultado de la subasta del Tesoro ayer es un síntoma más de la creciente desconfianza de los inversores extranjeros, cada vez más temerosos de la capacidad del Gobierno de cumplir con los objetivos de déficit en un entorno recesivo y con un margen de maniobra cada vez más limitado.

El Tesoro público colocó 2.590 millones de euros en bonos a 3, 4 y 8 años, frente a un objetivo de entre 2.500 y 3.500 millones de euros ayer y el resultado no gustó en el mercado. La demanda total alcanzó los 6.560 millones de euros y, pese a superar en 2,5 veces la oferta, resultó inferior al ratio de cobertura medio del año, superior a las tres veces. El Estado, además, rompió la buena racha de anteriores colocaciones al pagar más por emitir. En concreto, vendió 973 millones en bonos con vencimiento en octubre de 2016 a un marginal del 4,36% frente al 3,478% anterior; otros 1.127 a enero de 2015 al 2,96% frente al 2,41% y 489 millones más a ocho años a un marginal del 5,36% desde el 5,19% de la anterior.

En definitiva, pagó más para emitir lo mínimo y el resultado tuvo un rápido reflejo en la prima de riesgo. El diferencial se disparó ayer hasta los 389 puntos básicos y, aunque sigue lejos del máximo de 468 que alcanzó en noviembre del pasado ejercicio, regresa de nuevo a los niveles que alcanzó aquel mes fatídico cuando la crisis soberana estaba en su punto álgido y el riesgo de intervención de Italia era la principal preocupación de los mercados. Tensiones que se mitigaron tras las subastas a tres años del BCE.

Ahora España es quien centra las dianas y al igual que el margen de maniobra del Gobierno de Rajoy se agota, a Europa también le quedan pocos cartuchos tras aprobar la semana pasada el aumento del fondo de rescate hasta los 700.000 millones, un nivel lejos del billón que pedían algunos organismos internacionales. "España está en el foco totalmente y lo peor es que el potencial de cumbres políticas para salvar la situación se agota", reconoce Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets.

Al menos, la mayoría de expertos -más allá de los malos augurios de Citi- cree que el riesgo de intervención no es inminente con el bono a 10 años en el 5,65%, lejos del 7% o 7,5% que habitualmente marca esta barrera. Eso sí, pocos ven posible que se mejore la percepción de España a corto plazo a no ser que surja algún problema en otro sitio que desvíe la atención, el BCE actúe de forma agresiva o finalmente se impongan los fundamentales de España, tal y como recuerda Alberto Matellán, director de estrategia y macroeconomía de Inverseguros. "Los problemas de hoy son los mismos que hace un mes cuando la prima estaba muy por debajo", recuerda.

De momento, la presentación de los Presupuestos Generales no ha servido para tranquilizar a los inversores extranjeros, cada vez más temerosos de que las medidas restrictivas desemboquen en una profunda recesión que impida finalmente cumplir los objetivos de déficit. "Es necesario adoptar medidas liberalizadoras de la economía que, bien explicadas, puedan servir para devolver la ilusión y la confianza tanto a los españoles como a los inversores internacionales. Mientras esto no sea así, las cotizaciones de la mayoría de cotizadas en nuestra Bolsa van a seguir bajo presión, independientemente de los fundamentales que presenten, muchas de ellas con escasa exposición a España", resume Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link.

El Ibex vivió ayer otra jornada de pérdidas. La Bolsa española cayó un 2,09%, un castigo que suma al 2,71% de la víspera y que deja el índice en el nivel más bajo desde septiembre de 2011. El único consuelo ayer fue que el mal comportamiento del Ibex no fue aislado. En el resto de Europa las pérdidas fueron incluso superiores, al alcanzar el 2,5% de media.

La posibilidad de que la Reserva Federal ya no lleve a cabo más medidas de política monetaria expansivas, como reflejó en las actas de la última reunión, o el hecho de que el BCE no diera ninguna sorpresa ayer al mantener los tipos al 1% y al exigir a los países que han sufrido mayores pérdidas de competitividad que extremen los ajustes salariales contribuyeron a acelerar las ventas. De poco sirvió que las ventas minoristas en la zona euro o el índice PMI de servicios cayeran menos de los esperado. Al final los datos siguieron reflejando debilidad y en EE UU el índice ISM de servicios, sí cayó más de lo esperado al situarse en 56 frente al 56,8 estimado.

Bancos y constructoras vuelven a liderar las pérdidas en Bolsa

El sector financiero y las constructoras volvieron a ser el objetivo preferido de las ventas. Bankia, cuyas acciones procedentes del canje de preferentes y subordinada de su matriz BFA comenzaron ayer a negociarse, fue la peor parada. Cerró con una caída del 4,4%, que sitúa el precio de sus títulos en un nuevo mínimo histórico de 2,56 euros. Un recorte que se suma al del martes, del 2,9%. Le siguió Bankinter, con un retroceso del 3,2%; CaixaBank (-2,76%); Santander (-2,54%); Sabadell (-2,4%); BBVA (-1,65%) y Popular (-1,48%).

El impacto de los Presupuestos para este año en las constructoras -el sector se verá penalizado por el recorte en las inversiones en infraestructuras y por el mayor gravamen al impuesto de sociedades- también está pasando una elevada factura. Abengoa, Acciona y Gamesa, afectadas además por las dudas sobre si el Gobierno reducirá las primas a las energías renovables, perdieron un 4,22%, un 3,97% y un 3,59%, respectivamente. FCC se dejó un 3,37% y OHL un 3,29%. Sacyr, arrastrada también por la incertidumbre sobre el futuro de la filial argentina YPF de Repsol en Argentina, retrocedió un 2,21%.

Pero las ventas no discriminaron. La siderúrgica ArcelorMittal fue el cuarto peor valor del Ibex, con un descenso del 3,8%, seguido por la cadena de distribución Dia, que perdió un 3,68%, y la tecnológica Indra (-3,6%).

Solo dos valores consiguieron cerrar la jornada en positivo: Ferrovial, que recuperó un 2,15%, e IAG, resultado de la alianza entre Iberia y la británica British Airways, repuntó un 0,6%.

Otras claves

Subasta en Portugal

El Tesoro luso consiguió ayer colocar, por primera vez desde su rescate hace un año, deuda a plazos más largos, concretamente a 18 meses. Emitió un total de 1.000 millones de euros de estos títulos a un tipo de interés del 4,53%. La demanda, además, superó en 2,6 veces la oferta. Portugal también colocó otros 500 millones en letras a seis meses al 2,9%, frente al 4,33% que tuvo que abonar en la subasta realizada el mes pasado. En este caso, la demanda de títulos de los inversores fue cinco veces mayor que la oferta.

Volumen de negocio

El volumen de negocio ha mejorado durante abril, con una media diaria por encima de los 4.000 millones de euros frente a los 2.000 millones del año. Ayer, por ejemplo, se intercambiaron títulos por un importe de 4.445 millones de euros. De ellos, 1.434 millones correspondieron a acciones de Banco Santander que se movieron en el mercado de bloques. Las cifras están algo distorsionadas ya que muchas compañías pagarán dividendos en los próximos días.

Coste medio de la deuda

El aumento de los costes de financiación del Tesoro se miró con recelo ayer en el mercado sobre todo después de que el Gobierno reconociera al presentar los presupuestos que la deuda sobre PIB acabará el año en el 79,8%, lo que reduce su ventaja comparativa con el resto de Europa pues cuando empezó la crisis esta variable estaba en el 40%. Pese al repunte de ayer, no obstante, el coste medio de la deuda emitida a 31 de marzo de 2012 es del 3% frente al 3,9% de diciembre de 2011, según el Tesoro.