La reestructuración financiera

Empieza la cuenta atrás para la nueva reválida de la banca

Las entidades tienen hasta el día 31 para explicar sus saneamientos

Quedan solo cinco días para la nueva reválida que debe pasar la banca española. El sábado 31 de marzo acaba el plazo para que las entidades presenten ante el Banco de España sus planes sobre cómo van a cuadrar los saneamientos extra que les exige el Gobierno para limpiar sus balances del riesgo inmobiliario. Mientras que los grandes grupos respiran tranquilos ante este nuevo reto, al contar con el colchón suficiente para afrontar las nuevas exigencias sin apenas esfuerzo, buena parte del sector está teniendo que optar por la vía de las fusiones -promocionada por el Ejecutivo-, para cumplir con el calendario. Este es el caso de Caja3, absorbida por Ibercaja; Caja España Duero, que ha decidido seguir adelante con la integración con Unicaja; Unnim, adjudicada en subasta a BBVA, y Banca Cívica, cuyo consejo aprobará hoy, previsiblemente, una oferta de fusión de CaixaBank. El desenlace final no se producirá hasta finales de abril, cuando se comunicará a las entidades si han pasado el examen.

Banco de Valencia es la próxima entidad en salir a subasta, aunque el arranque del proceso lleva ya varias semanas de demora. Fuentes financieras aseguran que el retraso se ha debido a que los auditores del Banco de España siguen revisando con lupa las cuentas de la filial de Bancaja -ahora integrada en Bankia-, y reformulándolas.

La tardanza ha despertado cierta inquietud entre los interesados en hacerse con la entidad, que esperaban que su adquisición les permitiera disponer de dos años de plazo en vez de uno para cumplir con los saneamientos adicionales. Se espera, no obstante, que la entrega del cuaderno de venta a los candidatos (en la lista figuran BMN, Popular, Unicaja, Sabadell, Santander y BBVA) se produzca en los próximos días.

Aun así, todo apunta a que será difícil que la venta de Banco de Valencia se complete antes del 31 de mayo, la fecha tope marcada por el Gobierno para que las nuevas fusiones bancarias estén en marcha, algo que complicaría los planes de BMN, principal candidato a hacerse con Banco de Valencia, y le obligará a buscar una alternativa.

Novagalicia, fruto de la alianza de Caixa Galicia y Caixanova, quema sus últimos cartuchos para conseguir captar capital privado que la libre de salir a subasta. Fuentes próximas a la entidad aseguran que el plan que presentarán esta semana ante el Banco de España incluye el compromiso de varios fondos internacionales anglosajones de inyectar capital en Novagalicia a cambio de un esquema de protección de activos (EPA) que les proteja contra futuras pérdidas. Estas mismas fuentes añaden que el proyecto cuenta con el beneplácito del Gobierno. El presidente de Novagalicia, José María Castellano, ya desveló hace meses que ha propuesto un esquema vinculado a los resultados futuros, mediante el cual si el beneficio del banco era superior al previsto, los inversores privados deberían aportar más dinero del pactado y, con ello, acelerar la devolución de las ayudas al FROB.

Catalunya Caixa es una de las piezas más codiciadas por los grandes grupos. La caja, nacionalizada por el FROB el pasado octubre -la aportación del Estado fue de 1.718 millones, con lo que controla el 93% de su capital-, reclamaba el viernes pasado que su subasta se produzca antes del verano. Para facilitar la operación, Catalunya Caixa ha optado por realizar "buena parte" de los nuevos saneamientos contra los resultados de 2011. Aunque todavía no ha formulado las cuentas del pasado ejercicio, el grupo ha decidido congelar el pago de intereses de varias de sus emisiones, ante el escenario de que presente pérdidas. Como principales postores aparecen Santander, BBVA y Kutxabank.

Bankia (liderada por Caja Madrid) se mantiene firme en que no necesita ni fusiones ni ayudas para cumplir con los saneamientos adicionales (3.396 millones en provisiones y 1.674 millones en capital). Prevé culminar este objetivo mediante el canje de participaciones preferentes y deuda subordinada, así como con las sinergias que aún tiene pendientes de la fusión de las siete cajas de ahorros que integran el grupo y la venta de activos no estratégicos. De momento, ha anunciado el canje por acciones de 1.274 millones de preferentes y subordinada y se ha desprendido del 4,1% que tenía en BME, lo que le ha reportado unos ingresos de 70 millones.