COLUMNA

Un paso para las pymes británicas

George Osborne, ministro de Finanzas británico, desvelaba esta semana algunos detalles de su plan para proporcionar créditos baratos a pequeños empresarios. La solución, denominada "flexibilización del crédito", tiene sentido. Pero debería ser un primer paso.

Facilitar el crédito tiene relación con poner a trabajar a los históricamente bajos costes de financiación del gobierno británico. Al garantizar los costes de financiación al por mayor de los bancos participantes, el Estado puede contribuir con créditos baratos. Un banco como RBS, por ejemplo, podría tener que pagar un 5% anual por nueva financiación, pero solo un 2,5% con una garantía del Gobierno. Un punto porcentual del ahorro se pasa a las pymes en forma de bajos costes de endeudamiento. El resto va al Gobierno como una cuota, aunque el riesgo del crédito lo sigue teniendo el banco.

Osborne prevé repartir unos 20.000 millones de libras en garantías en los próximos dos años, que podrían doblarse. Dado que la provisión de préstamos a pymes es de unos 200.000 millones de libras, la flexibilización del crédito debería recortar el coste de gran parte de los préstamos a renovar durante este año y el próximo. Esto podría no ayudar si las pymes tienen temor a pedir prestado, como dicen algunos bancos. Pero otro estudio del Gobierno sugiere que podría haber un desfase de financiación de 59.000 millones para pymes en los próximos cinco años mientras los bancos reducen balances y se ajustan a las nuevas regulaciones. Una de las ideas de este estudio es trabajar en vías de acceso a los mercados de capitales para las pymes. El Gobierno podría crear un vehículo para agregar préstamos a las pymes, cuyos inversores institucionales no tocarían, o comprar valores respaldados por las pymes asentados en los balances de los bancos.

Estos mecanismos no han de ser permanentes. De algún modo, las pymes tendrán que adaptarse a unos costes de financiación más altos, demandados por los reguladores de capitales bancarios. Pero como vía de facilitar la transición, las ideas tienen mérito, pero han de ser un primer paso.