TRIBUNA

Otro paso adelante hacia la unión política europea

En la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del 1 y 2 de marzo se firmó por 25 Estados de la UE, el RU y la República Checa se abstuvieron, el Tratado de Estabilidad, coordinación y gobernanza en la Unión Económica y Monetaria, que se suele conocer, no siempre con buena intención, como Pacto fiscal, desde que se aprobó el 30 de enero.

Como tendemos a resaltar los aspectos más negativos del funcionamiento de la UE, apenas se ha prestado atención a una coincidencia significativa de fechas pues hace 20 años el 7 de febrero de 1992 se dio un paso transcendental en la consolidación del proyecto comunitario que el nuevo Tratado pretende continuar. En ese día, se firmó el Tratado sobre la Unión Europea (TUE) o Tratado de Maastricht, que supuso el paso más importante en el camino hacia la Unión Política, desde que se firmó el Tratado de Roma en 1957.

La Comunidad o Unión Europea, que sustituiría a la hasta entonces llamada Comunidad Económica Europea (CEE) debía enmarcar y reforzar en el TUE a los que le habían precedido, estableciendo como núcleo central la Unión Económica y Monetaria (UEM), para la que el nuevo Tratado dedicó la mayor parte de su articulado, desde el art. 85 hasta el 130 Y. En estos artículos se desarrollan los principios de los artículos 2 y 3, en los que se propone el ordenamiento del sistema económico y social, que en el posterior Tratado de Lisboa se dice expresamente que corresponde a la llamada "Economía Social de Mercado", que se inspiraba en el modelo alemán y que, por razones tácticas, no pareció oportuno mencionarlo en Maastricht. En el art. 104 C y en el protocolo 5 del TUE se estableció también el principio de la Estabilidad Presupuestaria, que es uno de los temas que se tratan de reformar en el nuevo Tratado que, como hemos dicho, para muchos se reduce a un Pacto Fiscal.

El mismo título del Tratado nos dice que además de la Estabilidad, a la que se dedica el título III, se pretende también fortalecer la Coordinación de las Políticas Económicas y la convergencia (título IV) y la gobernanza de la zona euro (título V), lo cual parece que no tienen muy presente François Hollande que, si gana las elecciones, se propone renegociar el tratado de la austeridad, con el respaldo del presidente del SPD alemán, Sigmar Gabriel, y del señor Rubalcaba.

De forma muy distinta valora este Tratado el ex Presidente del Parlamento Europeo, H.-G. Pöttering al considerarlo como el "fortalecimiento de la dinámica de los Tratados anteriores", en plena sintonía con lo acordado en Maastricht. A juicio de este destacado europeísta el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la UEM, es un instrumento cuyos resultados no serán inmediatos, pues los países más afectados por la crisis de la deuda tienen que hacer primero importantes reformas estructurales, según las recomendaciones para fomentar el crecimiento económico y el empleo que se incluyen en el Tratado, y que parecen desconocer algunos representantes de la izquierda europea. Para Pöttering, sin embargo, a medio y largo plazo todos los países comunitarios se beneficiarán de haber aceptado una disciplina, que garantizará el dinamismo y sostenibilidad de sus economías.

Este nuevo Tratado es, por tanto, un paso importante para seguir avanzando en el camino que iniciaron los artífices del TUE y que luego se continuó con el Tratado de Ámsterdam (firmado el 2 de octubre de 1997), el de Niza (26 de febrero del 2001) y, por fin, el de Lisboa, que se firmó el 13 de diciembre del 2007 y que entró en vigor posteriormente, después de ser ratificado por los 27 Estados miembros. La ratificación de este nuevo Tratado contará con dificultades, como ocurrió también con los que le han precedido por la oposición de diferentes países según la ideología de los partidos gobernantes, pero es de esperar que termine prevaleciendo el interés general y que, asumiendo las experiencias del pasado, se siga avanzando para poder garantizar un deseable futuro para nuestra UE y para el entorno global en el que Europa debe jugar un papel destacado.

Eugenio M. Recio. Profesor honorario de Esade