EDITORIAL

Abogados con más dotes comerciales

Los abogados de los grandes bufetes saben que la carrera hacia el sillón de socio exige contar al menos con tres credenciales: una experiencia profesional de éxito, un probado dominio técnico de la especialidad jurídica de que se trate y unas más que sobresalientes dotes comerciales. Al contrario de lo que ocurre en el mercado anglosajón de servicios jurídicos, donde este último rasgo impregna desde hace mucho tiempo toda la cultura de las firmas, en la mayoría de los bufetes españoles la doble tarea de captar y retener al cliente suele concentrarse en la figura de los socios y directores de departamento. La situación, sin embargo, está cambiando.

El recrudecimiento de la crisis ha puesto en evidencia la necesidad de extender la cultura comercial más allá del sillón de socio o responsable de área, de forma que incluya también a todos los abogados asociados e incluso a los sénior. Los expertos en técnicas comerciales aseguran haber detectado un fuerte interés entre las oficinas españolas de los despachos anglosajones por formar a sus profesionales en esta materia, a la vez que advierten del peligro de que muchos bufetes nacionales descuiden un aspecto que se ha convertido en una de las grandes claves de la estrategia -presente y futura- del negocio. Una buena visión estratégica.