EDITORIAL

Cuántos sobran en la Administración

El plan de reestructuración y racionalización del sector público empresarial aprobado el viernes por el Gobierno es la constatación de cómo la ineficacia y el clientelismo, cuando no el simple y puro nepotismo ideológico, se ha asentado en la Administración hasta convertirse en la marca de la casa. El Ejecutivo ha descubierto que de un plumazo se pueden extinguir 24 sociedades mercantiles estatales (el 17% del total) y a la vez suprimir ni más ni menos que 154 puestos de consejeros, la mayor parte de ellos remunerados generosamente aunque no se sepa muy bien por qué. Y todo ello, como se va a comprobar fehacientemente, sin que nadie vaya a echar de menos la aportación de unos y otros al valor añadido del país.

Al tiempo que el Gobierno central ha decidido poner sobre la mesa unos elementales -y muy deseados- principios de eficiencia, economía y estabilidad presupuestaria, se trata de un paso imprescindible para controlar el gasto cuando se generalizan unos ajustes tan inevitables que ni siquiera tendrían justificación con una economía boyante. Que se vayan aplicando el cuento las comunidades autónomas y los ayuntamientos.

La vicepresidenta del Gobierno dijo el viernes que se trata de "poner la casa en orden" porque el sector público no está para mantener restos del pasado de por vida. Y es que no se trata del pasado, sino del futuro.