WSJ ataca al banquero

Goldman Sachs, en el centro de la polémica

El nombre de Greg Smith ha dado la vuelta al mundo al publicar una carta abierta en 'The New York Times' en la que afirmaba que en la entidad reina ambiente "tóxico y destructivo" en el que, más allá de los intereses de los clientes, prima el interés por ganar dinero. Según fuentes anónimas consultadas por 'Wall Street Journal', el banquero nunca había expresado su preocupación por la 'deriva' de la entidad y estaba descontento por el bonus que recibió a principios de este año.

Greg Smith, vicepresidente de derivados de renta variable para EE UU y Europa de Goldman Sachs, asegura en la carta publicada hoy en el diario New York Times que el del prestigioso (y polémico) banco de inversión Goldman Sachs es un "ambiente tan tóxico y destructivo", que la firma ha dado un giro tan grande" desde que se unió "a ella nada más salir de la universidad" que ya no se identifica con ella, y que en sus reuniones reuniones "se habla de la mejor forma de timar a los clientes".

Tal ha sido el revuelo, que el banco, normalmente mudo cuando se producen este tipo de polémicas, no ha dudado en salir a la luz pública a través de un comunicado asegurando que sus opiniones "no reflejan el modo en que se llevan a cabo" las operaciones. "En nuestra opinión, solo tendremos éxito si nuestros clientes tienen éxito. Esta verdad fundamental se encuentra en el corazón de nuestra conducta", asegura el banco.

Al diario le ha salido un aliado én las últimas horas: el diario Wall Street Journal ha asegurado en un artículo que Smith, para empezar, uno de los miles de vicepresidentes con que la empresa cuenta alrededor del grupo, y que en su unidad solo trabajaba él. Además, las fuentes internas (anónimas) consultadas por el rotativo neoyorquino aseguran que Smith nunca expresó a sus compañeros preocupación alguna por la supuesta deriva en que estaba inmersa la institución. Es más, según estas fuentes, Smith estaba profundamente descontento y decepcionado por el bonus que recibió a principios de año. Cada empleado de Goldman Sachs cobró 369.697 dólares de media en 2011.

Polémica

Goldman Sachs se ha visto inmersa en el centro de la polémica desde hace años. A esta mala imagen no ayudaron las palabras de Alejo Rastani, un trader que en septiembre aseguró a la BBC que Goldman gobernaba el mundo. Aunque, su mala prensa proviene, sobre todo, de su actuación los años previos a que estallase la crisis financiera, un colapso que se produjo en buena medida, de la comercialización de derivados con la que se lucró la banca de inversión neoyorquina. Una práctica que, en apariencia, está lejos de la preocupación por los clientes que aseguró tener en su comunicado de hoy.

En 2010, el banco pagó 425 millones para zanjar las acusaciones de fraude de la SEC por omitir "datos clave" eferentes a la venta de un CDO, Abacus-2007 AC, basado en titulizaciones de deuda hipotecaria subprime y que se colocó a inversores justo en el momento en el que el mercado de la vivienda empezaba a colapsar.

En conjunto, la entidad admitió en noviembre que afronta diferentes demandas judiciales por su papel durante la crisis hipotecaria que suman unos 15.800 millones de dólares, unos 11.600 millones de euros, treinta veces más que la cantidad que admitió la entidad financiera en agosto, sobre todo por las pérdidas que ocasionó la venta de títulos respaldados por hipotecas de alto riesgo a Fannie Mae y Freddie Mac antes del estallido de la crisis financiera en 2008.