Un modelo más costoso para el erario público

Uno de los motivos esgrimidos por el Gobierno para la reforma de los reguladores es la austeridad que impone las crisis. Sin embargo, más que un ahorro para la Administración, la medida podría incluso resultar más caro, pues varios ministerios asumirán las funciones de los actuales reguladores (Industria o Fomento, que se queda con los reguladores postal o ferroviario) y de la nueva CNMC (Economía) con lo que soportarán sus gastos de funcionamiento. También los de tipo administrativo, tal como señala el proyecto de ley.

El texto señala que las actuales tasas que recaudan la CNE (a los consumidores energéticos) y la CMT (a las operadoras) para su funcionamiento se las subrogarán la nueva Comisión y los ministerios antes citados. Sin embargo, el cobro de una tasa solo se justifica por un servicio prestado, por lo que solo podría destinarse a la nueva CNMC, que al adelgazar respecto a la actual CNC, requerirá un menor presupuesto. Aquella se financiará, según el proyecto de ley, con tasas que se determinarán en los Presupuestos Generales de 2012. Otros gastos podrían derivarse de posibles despidos del personal no laboral.

En cuanto "a los bienes sobrantes de la fusión, estos se integrarán en el Patrimonio de la Administración del Estado". La CNE y la CNC ocupan sendos edificios históricos en el centro de Madrid y la CMT en otro de Barcelona, ciudad a la que el Gobierno socialista trasladó su sede, no sin una fuerte contestación por parte del Partido Popular de Madrid.