Dos presidencias: de la comisión y del consejo

Más que una fusión de los órganos reguladores sectoriales, a la vista del proyecto de ley de creación de la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC), se puede concluir que la medida es una absorción pura y dura de los poderes de la CNE, la CMT y la autoridad de la Competencia por parte del Gobierno. La nueva criatura no tendrá apenas ninguna de las potestades regulatorias de que gozan la CNE y la CMT, salvo el mínimo que exigen las directivas comunitarias (como elaborar la metodología de las tarifas energéticas o resolver conflictos entre operadores por las interconexiones). Y en materia de competencia (restricciones del mercado y concentraciones) solo podrá decidir sobre expedientes que haya abierto antes el Gobierno (Economía e Industria, esencialmente).

El proyecto de ley justifica esta "revisión" del sistema en la necesidad de una mayor "seguridad jurídica y confianza institucional"; en los ahorros y en la "clara tendencia internacional" a fusionar los reguladores sectoriales, cuando es un modelo inexistente en el mundo.

La nueva comisión, que tendrá una cierta función arbitral y consultiva, estará compuesta por dos órganos rectores: el presidente de la comisión y un consejo (con siete consejeros, un presidente y un vicepresidente). Aunque el presidente de la comisión lo será también del consejo, su nombramiento es muy diferente. El consejo lo nombra el Gobierno y podrá ser vetado en el Congreso por mayoría absoluta. Aunque el proyecto normativo dice que así se "refuerza la legitimidad democrática", el nombramiento del presidente de la comisión tiene poco de democrático: lo nombrarán, de entre sus miembros, el propio consejo por votación secreta. Su mandato será rotatorio por tres años.