La crisis de deuda soberana

Alivio a tres años vista pero sin noticias del crédito

La abundancia de liquidez no abrirá la financiación, según la banca, mientras persista la crisis soberana.

La banca europea nada en la abundancia de la liquidez. La subasta de ayer del BCE a tres años, por otros 529.500 millones de euros, bastará para que el sector se despreocupe de sus vencimientos de deuda durante al menos este año y el próximo. Mario Draghi ha cumplido así el primero de los objetivos, liberar a las entidades financieras de enfrentarse al rigor de unos mercados que les habían encarecido hasta el extremo la financiación. Goldman Sachs apunta que el billón de euros obtenido de las dos subastas -diciembre y febrero- cubre los vencimientos de la banca europea hasta 2014. Pero las inyecciones de Draghi quedan aún muy lejos del objetivo último: el restablecimiento del crédito a empresas y familias.

El regreso de la financiación mayorista sería de hecho el gran síntoma de que Europa habría superado por fin la interminable crisis de deuda soberana. Sin embargo, y pese a la borrachera de liquidez, los bancos sostienen que el terreno todavía no está abonado para la concesión de crédito y asumen que la financiación no será el destino prioritario de la liquidez obtenida ayer. "El efecto que consigue el BCE con esta subasta es abaratar la financiación pero sigue sin haber demanda solvente", explican en una entidad española. "En esta ocasión, no se ve como un estigma acudir a la barra libre del BCE. Buena parte de lo obtenido se destinará a seguir comprando deuda soberana", reconocen en otro banco. Y en un tercero apuntan que las principales finalidades que tendrá el medio billón prestado por Draghi serán hacer carry trade (financiarse al 1% para comprar deuda pública a un interés superior), cubrir necesidades de tesorería si las hay y realizar operaciones de balance para intentar conseguir una mayor eficiencia. Es decir, no depender tanto en la captación de depósitos o pagarés entre los clientes con tal de garantizar la liquidez.

El sector financiero no se ha sentido cohibido a la hora de pedir financiación al BCE, si bien no todos detallan cuál ha sido el importe solicitado. BBVA reconoce que ha pedido 11.000 millones, en línea con la subasta de diciembre; Sabadell, cerca de 6.000 millones, en línea con los 6.100 millones de Banca Cívica. CaixaBank solicitó en la subasta de diciembre 12.400 millones y afirma haber cubierto ya sus vencimientos de deuda hasta 2014 incluido. Santander no facilita cifras concretas, al igual que BFA, que colocó estos días 15.000 millones con aval del Estado para acudir a la subasta.

La banca italiana ha acudido con intensidad. Así, Intesa Sanpaolo, el segundo banco del país, ha requerido 24.000 millones de euros y Unicredito, alrededor de 12.500 millones. La banca británica tampoco se ha quedado atrás y Lloyds, participado por el Estado, ha pedido más de 13.500 millones de euros.

La liquidez disponible en bancos españoles e italianos ha sido la clave para el éxito en las subastas de sus respectivos Tesoros en lo que va de año. Han realizado compras de deuda récord en el mes de enero, con una impagable contribución a la caída de las primas de riesgo y, por lo tanto, al descenso de sus propios costes de financiación. Con esas compras, y el margen obtenido gracias a una financiación al 1% en el BCE, la banca encuentra alivio para su cuenta de resultados y su financiación. Pero, dentro del círculo vicioso en que se ha convertido la actual crisis, la adquisición de más deuda hace de nuevo más vulnerable a las entidades ante un recrudecimiento de los mercados, según advierte Nomura. El avance del riesgo de ayer en Portugal fue un nuevo toque de atención. El BCE ha logrado estabilizar al mercado pero solo en la superficie, sin que exista aún acuerdo político sobre cómo abordar el difícil dilema entre austeridad y crecimiento. Y la banca, que es temerosa, no prevé regresar al crédito mientras no se despeje el horizonte.

Menos presión para captar depósitos

La guerra por captar depósitos y lograr así una vía inmediata y segura de financiación amenazó con erosionar gravemente las cuentas de resultados de la banca española.

En plena cerrazón del mercado interbancario, tras la quiebra de Lehman, los bancos encontraron en su clientela la alternativa necesaria para obtener liquidez. El sector se embarcó entonces en una dura rivalidad para ofrecer las mayores remuneraciones, hasta el punto de que el Gobierno, a instancias del Banco de España, decidió penalizar a las entidades más agresivas. El sector encontró entonces en los pagarés un resquicio para continuar animando la captación de liquidez, pero el mercado ya ha suavizado notablemente esta competencia, que prevé mitigarse aún más tras la multimillonaria inyección del BCE, que garantiza su financiación. Los bancos se sacuden presión y tendrán mayor margen para rebajar la tensión en la guerra del pasivo. Aun así, algunas entidades siguen en la brecha, aunque sea con menos intensidad que hace meses. Popular inicia hoy una campaña con un depósito del 3,1% a seis meses, y hasta un 3% para plazos de 12 y 18 meses. En los pagarés, sigue vigente el 4,5% a un año.