El Foco

Viaje al futuro del crédito

El autor analiza la evolución del mercado de la financiación, la situación de la banca y el proceso de desapalancamiento que debe afrontar la economía española. ¿El futuro? Menos crédito y más caro.

Tanto las empresas como las familias se quejan de las dificultades que existen a la hora de acceder a la financiación bancaria. Las primeras se lamentan de que se han reducido drásticamente, e incluso cancelado, las pólizas de crédito y de que es muy difícil conseguir financiación. Y las familias, de que por mucho que baje el precio de la vivienda no es posible comprar dada la dificultad de conseguir un crédito hipotecario.

Frente a estas acusaciones, los bancos se defienden diciendo que si el crédito está cayendo es porque no existe demanda solvente. ¿Se mantendrá esta situación durante mucho tiempo?

Lo que es incuestionable es que en los últimos años se ha producido una drástica caída en el crédito al sector privado en España. Si nos fijamos en la evolución del saldo vivo existente en los balances bancarios, desde el verano de 2008 las tasas anuales de crecimiento son negativas, hasta alcanzar en diciembre de 2011 un valor del -3,3%. En el préstamo a los hogares, las tasas negativas comenzaron a mediados de 2009, alcanzándose el máximo también a finales de 2011, con una caída del 2%, si bien la reducción es inferior (-0,5%) en el préstamo para la compra de vivienda. En el préstamo a las empresas, las caídas son cada vez más acusadas, con una tasa del -4,1% en septiembre de 2011.

Si en lugar de analizar la evolución del saldo vivo utilizamos datos de las nuevas operaciones realizadas, en el crédito para la compra de vivienda, en 2011 el volumen concedido es casi la mitad del año anterior y el 43% del concedido en 2009. Y en los préstamos a las empresas, los préstamos concedidos en 2011 han caído un 19% en relación a 2010, y en 2010 ya cayeron un 28% respecto a 2009.

Pero además de que cada vez hay menos crédito, el poco que hay es más caro. Si utilizamos los datos de tipos de interés de las operaciones nuevas y los comparamos con la evolución del euríbor del mes anterior (que suele ser el tipo de referencia que utilizan los bancos para fijar sus márgenes), el diferencial ha aumentado a lo largo de 2011, pasando en los préstamos hipotecarios de 1,09 puntos porcentuales en diciembre de 2010 a 1,51 en diciembre de 2012.

En los préstamos de menos de un millón de euros a las empresas, el margen ha aumentando de 2,4 a 3,1 puntos porcentuales en el mismo periodo de tiempo. En un contexto macroeconómico incierto (con una previsión de crecimiento del PIB del -1,5% para 2012 según el Banco de España) y con un aumento de la tasa de morosidad bancaria, es lógico que los bancos aumenten tanto su aversión al riesgo como las primas que aplican a sus tipos de interés activos. De hecho, el margen entre el tipo de interés marginal (de nuevas operaciones) activo y pasivo de las entidades de depósito españolas ha aumentado un 70% (sí, han leído bien, un 70%) desde septiembre de 2010 a diciembre de 2011, ya que el diferencial ha pasado de 1,16 a 1,99 puntos porcentuales.

No obstante, a pesar de este aumento del margen de las nuevas operaciones, el margen financiero de la banca española ha caído, dado el escaso volumen de nuevas operaciones realizadas y el elevado importe de los activos improductivos que no generan ingresos (como los préstamos morosos o los inmuebles adjudicados).

¿Cuál es la previsión futura de la evolución del crédito bancario? Dado que uno de los desequilibrios más importantes de la economía española es su elevado nivel de endeudamiento (la deuda del sector privado representa el 220% del PIB, frente al 164% de media en los países de la eurozona) y que una parte de esa deuda es bancaria, el necesario proceso de desapalancamiento que debemos realizar en los próximos años para reducir la deuda obliga a reducir la tasa de crecimiento del crédito bancario.

De hecho, según un reciente informe de La Caixa, tras una crisis inmobiliaria y bancaria (como la española), el desapalancamiento suele durar siete años y presenta una caída de la ratio deuda/PIB de 32 puntos porcentuales. Por tanto, de aplicar este comportamiento promedio a la economía española, el peso del crédito en el PIB debería de caer del 166% actual a un valor en torno al 134% en 2017. Como el margen de maniobra para disminuir la ratio basándonos en crecimientos del PIB (denominador) es muy reducido, en los próximos años seremos testigos de tasas de crecimiento muy moderadas del crédito bancario.

Además de la escasez de crédito, también es de esperar que se mantengan al menos a corto plazo las elevadas primas de riesgo que apliquen los bancos en los tipos de interés de los préstamos por dos motivos. Uno, porque la banca española tiene dificultades de acceso a la financiación en los mercados mayoristas, como demuestra que absorba el 37% de la financiación del eurosistema. A pesar del elevado recurso al prestamista de última instancia, la financiación no está llegando al sector privado, sino que se destina a financiar el elevado volumen de vencimientos de deuda y a comprar deuda pública. Y dos, en un contexto macroeconómico incierto y con un aumento de la tasa de morosidad bancaria, es lógico que los bancos aumenten tanto su aversión al riesgo como las primas que aplican a sus tipos de interés activos para compensar el menor volumen de ingresos financieros asociados a esos activos improductivos.

En resumen, no tenemos más remedio que purgar los excesos cometidos en el pasado y reducir nuestro alto nivel de endeudamiento y acostumbrarnos a vivir con menos crédito y más caro.

Joaquín Maudos. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia e Investigador del Ivie