La caja valenciana podría ver reducida su participación del 37,7% en el grupo

La auditoría de la discordia

Banco de Valencia dispara la tensión entre Bancaja y sus socios en Bankia

La tensión en Bankia como consecuencia de la crisis de Banco de Valencia sube de grados exponencialmente. El último episodio ha sido la intención de Bankia de nombrar un perito para que revise la valoración de la entidad levantina. La sospecha que circula en ámbitos financieros es que Bancaja sobrevaloró los números de Banco de Valencia.

Dicho de otra forma. La impresión generalizada es que la cuota del 37,7% que ostenta Bancaja en Banco Financiero y de Ahorros (BFA) es irreal. O, al menos, injusta. ¿El argumento? Que en el momento de la constitución de BFA -matriz de la filial cotizada, Bankia- Bancaja infló el valor de una de sus participadas, Banco de Valencia, que a la postre acabó siendo intervenida.

Fuentes cercanas al consejo de BFA (donde Caja Madrid ostenta un 52% del capital) incluso aseguran tener evidencias de maquillaje contable por parte de Bancaja a la hora de establecer la calidad de los activos que tenía Banco de Valencia. Una opinión que es rechazada y desautorizada de plano por fuentes oficiales de Bankia.

En cualquier caso, y para aclarar definitivamente la situación, el consejo de BFA optó el 7 de febrero por reclamar la participación de un auditor externo que establezca si se otorgó un valor excesivo a la citada filial de Bancaja, en el momento de la constitución del grupo.

Cuando se creó BFA, a finales de 2010, José Luis Olivas era el presidente tanto de la caja valenciana como de Banco de Valencia, además de vicepresidente del nuevo grupo y de Bankia. Sin embargo, en el verano de 2011 los inspectores del Banco de España pusieron de relieve que Banco de Valencia estaba descapitalizado.

En ese momento, BFA empezó a distanciarse de su filial y Olivas acabó renunciando a la presidencia de la entidad, así como a la vicepresidencia de Bankia y BFA.

Tras decretar en noviembre la intervención de Banco de Valencia, fue el propio supervisor quien instó al consejo del grupo a tomar medidas al respecto a su participación en la entidad. En caso de que un auditor acabara dictaminando que Banco de Valencia vale menos de lo que se estableció en el contrato de integración de BFA, esto podría tener importantes consecuencias en la cuota de poder que mantiene Bancaja en el accionariado del grupo, así como el peso que ostenta en los diferentes órganos de gobierno. Fuentes oficiales del grupo recuerdan que el consejo de BFA acordó solicitar la auditoría por unanimidad.

José Luis Olivas, que tras su retirada de Bankia y BFA sigue enrocado en la presidencia de Bancaja, vivió ayer un tenso consejo en la caja valenciana.

Dos de los consejeros de la entidad llegaron a votar a favor de que la matriz encargara una auditoría externa para valorar de nuevo Banco de Valencia, con lo que reconocían de forma implícita que la entidad no tenía contabilizada su participación de forma adecuada. El consejo de Bancaja acordó ayer impugnar el acuerdo del consejo de BFA del 7 de febrero dado que "supondría lesionar los intereses de Bancaja en el banco por un supuesto incumplimiento del contrato de integración".

Banco de Valencia cerró el ejercicio 2011 con unas pérdidas de 886,8 millones, frente a las ganancias de 67,1 millones de euros registradas un año antes. En el momento de su intervención, el FROB le ofreció una inyección de capital de 1.000 millones.

Hoy comienza el proceso de subasta

Banco de Valencia comenzó ayer su esperado proceso de subasta. La entidad financiera, intervenida hace tres meses por el Banco de España, será adjudicada al mejor postor. En concreto, al que menos ayudas solicite para quedarse con ella, según indican fuentes próximas al proceso. Entre los firmes candidatos para realizar esta operación se encuentra el grupo BMN (liderado por Cajamurcia), que considera que Banco de Valencia encajaría perfectamente con su actual presencia geográfica. También se espera que pujen por Banco de Valencia los grandes grupos bancarios, como Santander y BBVA. Podrían estar en la puja además algunas cajas medianas que busquen ganar tamaño.