COLUMNA

China, la espina clavada de Apple

Apple no tiene problemas para atraer a los consumidores chinos, como prueban las avalanchas de enero en su tienda de Pekín. Pero los problemas han acosado al gigante tecnológico estadounidense. Aparte de la continua batalla de marcas, la cuota de mercado de Apple está empeorando y las condiciones en las fábricas de algunos de sus socios chinos están siendo cuestionadas. Necesita otra estrategia.

A pesar de la fuerte demanda, Apple ha mantenido las distancias con China. Uno de cada ocho dólares de sus ingresos procedían de este país en 2011, pese a que solo tiene allí cinco de sus 300 tiendas. Eso deja espacio a los rivales para crecer. La cuota de mercado de sus smartphones era del 7,5% a finales de 2011, inferior al 10,4% del tercer trimestre. El primer paso debería ser una distribución más inteligente. Los seis meses de retraso con los que vendió el nuevo iPhone 4S respecto a EE UU son demasiados. Y en lugar de añadir canales, Apple está retirando sus tabletas de comerciantes no autorizados, como la web china de Amazon. Detuvo las ventas del iPhone 4S después de la enorme demanda.

Alcanzar un acuerdo con China Mobile, el mayor operador chino de telefonía móvil, ayudaría. Si el iPhone llegara a un tercio de los 120 millones de usuarios con altas facturas, sus ingresos por acción se impulsarían por encima de un cuarto en 2013, según Morgan Stanley. Un control más férreo de los proveedores es otra prioridad. No poseer ninguna factoría en su principal base de fabricación le ha hecho vulnerable a los críticos de las condiciones laborales, particularmente en su proveedor principal, Foxconn. De hecho, tiene fondos suficientes para comprar a su matriz, Hon Hai, tres veces más grande. Para Apple, que no posee sus propios proveedores, sería un comienzo. Pero al hacerlo, se aseguraría una mayor voz en su cadena de suministros. Sin una nueva forma de pensar, Apple no percibirá el potencial de China.