Documento de la troika

Atenas podría necesitar 50.000 millones más de ayuda si no logra crecer

Europa y el FMI han dado el visto bueno al segundo rescate de Grecia. Son 130.000 millones de euros y una quita para los acreedores privados de más del 50%. El objetivo es reducir la deuda para hacerla "sostenible". Pero la propia troika ha elaborado un documento poniendo en duda la capacidad de Atenas para crecer y en su defecto, sugiere que necesitaría 50.000 millones más en 2015.

Atenas ha salvado la segunda bola de partido. Podrá hacer frente a los 14.500 millones de euros de refinanciamiento de deuda del 20 de marzo. Pero el objetivo a largo plazo, lograr una rebaja de la deuda pública del 160% actual al 120% en 2020 y que esto sea suficiente para empezar la senda de la recuperación, eso no está tan claro. La troika (CE, BCE y FMI), la misma que ha dicho sí a Grecia y ha liberado los 130.000 millones de euros del segundo paquete de ayuda, pone en duda que sea suficiente. Así se desprende de un breve informe, de nueve páginas, filtrado por el diario británico Financial Times.

Grecia podría necesitar una ayuda adicional de 50.000 millones de euros entre 2015 y 2020, según el informe. La cifra podría ser menor si el Tesoro heleno fuera capaz en los próximos años de acceder, aunque sea de manera mínima, a financiación en el mercado. Además, afirma que las necesidades de financiación de Grecia durante el segundo rescate, que concluye en 2014, ascendería a 170.000 millones de euros si no se toman medidas adicionales para reducir su deuda.

Están previstos 130.000 millones de euros, más 100.000 millones procedentes de la condonación de algo más de la mitad de la deuda por parte de los acreedores privados. A cambio de otra vuelta más de tuerca al programa de ajustes, el objetivo es reducir la deuda griega del 160% del PIB al 120% en 2020. Pero el informe de la troika advierte que sin no se adoptan las medidas exigidas a cambio de haber liberado el dinero, los niveles de deuda y déficit apenas se reduciría en el plazo previsto.

El informe advierte de que las autoridades griegas podrían no ser capaces de cumplir las reformas estructurales y los ajustes al ritmo previsto. Siendo optimistas y en caso de lograrlo, el escenario base previsto en el informe dibuja una recuperación del PIB griego en tres años, pasando del -6% del año pasado al estancamiento en 2013 y retomar el crecimiento (2,3%) en 2014.

Sin embargo, el escenario pesimista pronostica una caída del 1% en 2013 y un débil crecimiento del 1,3% para el año siguiente. La recesión de la economía helena se apunta ya su cuarto año consecutivo, y el deterioro del contexto económico en la eurozona (entrará en una segunda recesión a partir del segundo trimestre de esta año) lastrará aún más el crecimiento. Pero la troika aventura más dificultades en su análisis: señala el descontento y la tensión social que vive Grecia como una barrera a la impuesta "flexibilidad salarial"; observa que la liberalización de los mercados de servicios y productos podría sufrir por una gran oposición por parte de lobbies y que las reformas para mejorar el clima empresarial también podrían verse retrasadas por "demoras burocráticas".

Retrasos y obstáculos

El documento ahonda en las razones del posible descarrilamiento del programa de ajuste griego. La recapitalización de la banca griega, que hubiera costado 30.000 millones de euros hace año y medio, ahora se situaría en 50.000 millones con los cálculos de la troika. El plan de privatizaciones, que inicialmente debía aportar 50.000 millones de euros, se retrasará cinco años y solamente sumará 40.000 millones a finales de la década.

Los ministros de Finanzas de la eurozona están intentando encontrar una solución para cubrir el desvío en el objetivo de reducción de la deuda. La troika propone que se incluya al principal os pagos de intereses por 5.500 millones de euros a los acreedores privados en la reestructuración de la deuda, lo que podría ahorrar 5.000 millones de euros, y que se reduzcan en un 0,9% los tipos de interés que se cobran por los préstamos concedidos a Grecia, lo que podría arrojar 500 millones de euros.

También afirma que si los bancos nacionales participasen con los 12.000 millones de euros en bonos griegos que tienen en sus carteras de inversiones en la reestructuración de la deuda, exponiéndoles a una quita del 50%, eso podría reducir la deuda en 3,5 puntos porcentuales hasta 2020.

Si el BCE se sumase, al reinvertir los beneficios que sacaría de la venta o del canje de los bonos griegos que ha comprado por valor de 40.000 millones de euros, se podría añadir otros 5.000 millones de euros.

Todas estas medidas juntas podrían reducir la deuda griega en 12 puntos porcentuales de su PIB hasta 2020. El informe admite que "hay unas tensiones fundamentales entre los objetivos del programa para reducir la deuda y mejorar la competitividad", de la economía griega, con lo que reconoce que la austeridad juega en su contra.