Reforma laboral

Ordóñez reclama que se ajusten precios y salarios

El gobernador del Banco de España incide en que es necesario ceder soberanía a la UE y en que "la única alternativa" para recuperar la competitividad pasa por la reducción de precios y salarios. Un aval implícito a la reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP, que permite al empresario aplicar unilateralmente rebajas de sueldo a sus empleados en situaciones de dificultad.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en el homenaje a Luis Ángel Rojo
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en el homenaje a Luis Ángel Rojo

"Ausente la posibilidad de devaluación cambiaria, la devaluación interna, esto es, el ajuste de precios y remuneraciones, junto con los aumentos de productividad derivados de una mejor gestión del trabajo, son la única alternativa disponible a muy corto plazo para impulsar y recuperar la competitividad perdida", así concluía esta mañana su discurso el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que participaba en una conferencia en memoria del que ocupara su cargo una década antes, el ya fallecido, Luis Ángel Rojo.

Con sus palabras, Ordóñez avala implícitamente buena parte del contenido de la reforma laboral puesta en marcha por el Gobierno del PP. Esta posibilita al empresario ajustar unilateralmente el salario, la jornada o el horario de sus empleados, si la compañía incurre en pérdidas, prevé hacerlo, o arrastra tres trimestres consecutivos de caída de ingresos.

El ejemplo alemán

El gobernador ha argumentado que este es el camino que tomó Alemania cuando el resto de países se encontraban sumidos en la "euforia" del crédito fácil. Berlín, ha aseverado, llevó a cabo una "política de desinflación salarial" que "fundamentó su ajuste competitivo" pese a que dicha política generó "incertidumbres acerca de la sostenibilidad de su estado de bienestar", lo que "suscitó un clima de pérdida de confianza que propició una notable atonía del gasto", resumió, en un claro símil a la actual situación de muchos países, como España.

Más allá de su adaptación competitiva, Ordóñez ha reclamado un compromiso real de todos los estados miembros de la eurozona basado en "la solidez de las finanzas públicas y la flexibilidad de las estructuras económicas". En su opinión, todos los países deberán "compartir una buena parte de la soberanía en áreas sensibles como la política fiscal, los sistemas bancarios" o "la mutualización de riesgos.

Hasta entonces, ha referido el gobernador "los inversores han adquirido conciencia plena de la especial fragilidad de los mercados de deuda soberana de los países del área del euro, que los diferencia de manera sustantivo de los mercados de deuda de otros estados desarrollados que cuentan con una divisa y un banco central propios". Esta situación, ha acotado, hace que la financiación desaparezca "súbitamente" y que los países puedan "verse abocados a declarar el impago de sus deudas independientemente de la solidez de sus fundamentos económicos".