"Si no tuviera fe, me pegaba un tiro", dijo hace un año Ruiz-Mateos

La fe de Ruiz-Mateos, intacta al año de la recaída de Rumasa

Los frentes judiciales y empresariales de la familia se multiplican

José María Ruiz-Mateos, acompañado de seis de sus hijos, poco antes de comparecer en rueda de prensa
José María Ruiz-Mateos, acompañado de seis de sus hijos, poco antes de comparecer en rueda de prensa

Hoy viernes 17 se cumple un año desde que José María Ruiz-Mateos, acompañado de sus hijos varones y empleados de sus empresas, ofreciera en Madrid su primera rueda de prensa en lustros. Apareció ante los medios de comunicación para anunciar que varias de sus compañías se encontraban en situación preconcursal. "Si no tuviera fe, me pegaba un tiro", dijo entonces cuando se le preguntó sobre el futuro de los inversores que habían confiado su dinero a la adquisición de pagarés emitidos por varias de las empresas controladas por la familia. El fundador de Rumasa expresaba así su confianza en que recuperarían la inversión aquellos que, supuestamente, habían destinado su dinero al crecimiento de las sociedades del empresario jerezano.

Un año después los inversores solo pueden esperar que sea la justicia quien les devuelva, si acaso, su inversión. La mayoría de las grandes empresas que formaban el grupo Nueva Rumasa se encuentran no ya en concurso de acreedores, sino prácticamente en proceso de liquidación. O bien en operaciones de venta en las que los administradores concursales nombrados por los distintos jueces de los diferentes concursos de las compañías gestionadas anteriormente por la familia Ruiz-Mateos tratan de vender activos para poder pagar algo a los acreedores.

En este periodo se ha producido una sombría operación que ha venido a complicar aun más la labor de jueces y administradores concursales. En septiembre se comunicó el traspaso de Nueva Rumasa a sociedades controladas por Ángel de Cabo. El mismo empresario que en junio de 2010 se hizo con Marsans en unas condiciones similares -al tiempo que el grupo de viajes se declaraba en concurso de acreedores-.

Si el futuro corporativo de las empresas que pertenecieron a Ruiz-Mateos es incierto, el judicial de la familia expropietaria de Nueva Rumasa también lo es. El patriarca de la familia, sus hijos varones y su esposa, Teresa Rivero, han acudido a declarar a juzgados de Palma de Mallorca y a la Audiencia Nacional. Han visto cómo policías nacionales entraban en su mansión de Somosaguas (Madrid) y permanecían en ella más de 12 horas buscando pruebas incriminatorias, además de en otros edificios que usaban como oficinas.

En abril del pasado año José María Ruiz-Mateos compareció en el Juzgado de Instrucción número 45 de Madrid donde tenía que declarar por presuntos delitos contra la Hacienda pública, falsedad documental y alzamiento de bienes por el Rayo Vallecano. Desde entonces, los Ruiz-Mateos han pasado por varios juzgados.

Así, el 18 de octubre de 2011 el fundador de Rumasa y su esposa Teresa Rivero declararon ante el juez Pablo Ruz, de la Audiencia Nacional. El magistrado admitió a trámite en julio de 2011 una querella presentada por el despacho de abogados Martinez-Echevarría, después de recibir el informe favorable de la Fiscalía Anticorrupción, por demandas de inversores en los pagarés emitidos por empresas de Nueva Rumasa.

El que fuera considerado en los años sesenta y setenta del pasado siglo el hombre más rico de España escuchó, a sus 80 años y con una salud visiblemente debilitada, los insultos de trabajadores de sus empresas. "¡Tus hijos a la cárcel y tú a confesarte!", le gritaban a las afueras de la Audiencia, en la calle Génova de Madrid.

A principios de diciembre, el abogado de confianza en las tres últimas décadas de Ruiz-Mateos, Joaquín Yvancos, se personó como acusación particular en la causa abierta en la Audiencia. Su suegro había invertido 60.000 euros en pagarés de Nueva Rumasa. En enero solicitó al juez, como medida cautelar, el ingreso en prisión de los seis hijos de Ruiz-Mateos.

El 24 de enero, José María Ruiz-Mateos acudió a un juzgado de Palma de Mallorca, donde afronta tres querellas por supuesta estafa. A preguntas de los periodistas sobre si había declarado ante el magistrado, dijo que a los jueces se los pasaba "por los huevos". Al día siguiente la Policía Nacional entraba en su chalé de Somosaguas.

El grupo captó 147 millones en dinero negro

Coincidiendo con el aniversario de su recaída, ayer se conoció que Nueva Rumasa captó 146,63 millones de euros en dinero B en efectivo, que no pasó por Hacienda, los primeros pagos a los inversores se abonaron de forma piramidal y en su venta se "podría haber firmado un acuerdo privado para repartirse los beneficios que se lograran de la liquidación del grupo".

Así dice el auto del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, en el que se acuerda el levantamiento del secreto parcial de la causa de Nueva Rumasa. Además, la investigación oficial dice que la familia usaba la empresa para "mantener su alto nivel de vida".

Sin embargo, los listados detectados en los que figuran nombres en clave para identificar a los inversores, tanto en Jerez de la Frontera (Cádiz) como en Madrid, hacen sospechar que probablemente hubo ciertas cantidades entregadas en dinero en efectivo o en B y por lo tanto no fueron declaradas debidamente ante la Hacienda pública.

La investigación policial recoge un total de 716 nombres de diferentes clientes o inversores, y un montante efectivo líquido invertido por este concepto, que ascendería a 146,63 millones.

El auto refleja que la mayoría de las empresas de Nueva Rumasa son propiedad de otras compañías domiciliadas en el paraíso fiscal de Belice controladas por la familia Ruiz-Mateos a través de testaferros como Zoilo Pazos Jiménez, María Susana Álvarez Ampuero, Jesús Fraile Delgado o Rufino Martín-Maestro.

Pero junto a Belice figuran otros paraísos fiscales en los que la familia también ha mantenido actividades empresariales, como Panamá, Islas Vírgenes y Antillas Holandesas, así como los vínculos de las empresas de Nueva Rumasa con Andorra o Suiza, "donde al parecer se encuentra la famosa hucha de los Ruiz-Mateos".

Ante la "situación de extrema falta de liquidez", los Ruiz-Mateos "idearon la emisión de pagarés", según recoge el auto. Pero el resultado "les sobrepasó, dada la enorme demanda que generaron y a sabiendas de la complicada situación en la que se encontraban sus sociedades".

Las cifras

4.110 personas invirtieron en pagarés emitidos por 13 empresas de Nueva Rumasa, según ha detectado la fiscalía.

1.299 millones es la suma del desfase patrimonial detectado en Clesa (681) y Dhul (618).

220 inmuebles de Ruiz-Mateos han sido embargados por orden del juez Pablo Ruz.