Santander, BBVA, Caixabank y Bankia empeoran su nota en la estela del rating soberano de España

Fitch y S&P degradan a los grandes bancos españoles

Las agencias estadounidenses Fitch Ratings y Standard & Poor's han rebajado hoy la calificación que otorgan al grueso del sistema financiero español, en consonancia con los recientes recortes de nota sufridos por el Reino de España.

Fitch ha situado la calificación de la deuda a largo plazo del Santander en A negativo, frente al AA- anterior. La perspectiva pasa a ser negativa, "en línea con el rating soberano" de España.

La nota del BBVA pasa de A+ a A, también con perspectiva negativa. Una evolución similar sufren los dos grandes bancos surgidos de la transformación de las cajas de ahorro: Bankia pasa de A- a BBB+, mientras que Caixabank queda en A- (hasta ahora su deuda a largo plazo era calificada por Fitch como A). El outlook de BBVA y Caixabank es negativo, mientras que el de Bankia permanece estable.

En un comunicado publicado esta tarde, Fitch razona que las rebajas "reflejan ampliamente la degradación de la deuda soberana" del Reino de España, que el pasado 27 de enero quedó en A negativo, perdiendo su AA-. "La degradación de España indica un debilitamiento en su capacidad de apoyar a sus mayores bancos", expica la agencia, que, sin embargo, cree que las autoridades españolas "continuarán mostrando una alta propensión" a este tipo de ayudas.

A juicio de la agencia, "existe un fuerte vínculo entre el riesgo de crédito de los bancos y la deuda soberana", por lo que "es inusual" que un banco tenga más nota que su Estado. Y ello se debe a que los bancos tienden a acumular grandes montantes de deuda soberana doméstica en sus balances, y están muy expuestos a las adversidades macroeconómicas nacionales.

Standard & Poor's amplía el recorte

Otra de las tres grandes agencias de rating, Standard & Poor's, ha ampliado la rebaja de calificación a hasta 15 entidades españolas, retirando la vigilancia con implicaciones negativas a las 13 que estaban advertidas desde el 8 de diciembre. A partir de ahora, 11 de ellas quedan con perspectiva negativa y otras dos con perspectiva estable.

Esas malas perspectivas reflejan la opinión de S&P de que "las adquisiciones pendientes y su integración podrían afectar negativamente a la credibilidad de las entidades.

Igual que en el caso de Fitch, la rebaja generalizada de Standard & Poor's es consecuencia de la aplicada anteriormente al Reino de España, que el 13 de enero pasó a situarse en A/A-1. S & P ha situado al conjunto del sistema financiero español en el grupo de riesgo (BICRA) 5, en lugar del 4 anterior.

Una decena de entidades financieras ha visto rebajada su calificación en un escalón, mientras que las otras cinco han perdido dos peldaños. El Santander pasa de AA- a A+, y el BBVA pierde su A+ y pasa a A.

Marcada dualidad en el Santander

En línea con el diagnóstico general, Fitch pronostica que la rentabilidad y la calidad de los activos del Santander en España se verá afectada por el débil entorno económico del país. Sin embargo, la agencia matiza que las dudas sobre la exposición del banco al sector inmobiliario están "sustancialmente mitigadas" a la vista de que a finales de año habrá provisionado por el 50% de su dicha exposición. Además, "las fuertes contribuciones" de la banca privada internacional, sobre todo en Brasil, México y Chile, deberían seguir apoyando la rentabilidad global del banco a un nivel superior a las entidades locales".

De forma análoga, "la diversificación lograda por el BBVA con sus subsidiarias en Latinoamérica y Estados Unidos" ha ayudado al banco a mitigar las presiones que sus activos y ganancias sufren en España. Eso sí: no le libra del todo de las mismas, toda vez que "el escrutinio regulatorio y los requerimientos de capital y liquidez" no son transferibles a través de las fronteras.

En cuanto a Caixabank, el hecho de que su actividad esté centrada en España le deja "menos margen" para compensar las tensiones macroeconómicas del país. Respecto a Bankia, Fitch ha tenido en cuenta ""su fuerte concentración de riesgo del problemático sector de la construcción en España, y la correlación de sus actividades con la débil economía local".