La pérdida de valor contemplada en las promociones en curso es del 82%

El saneamiento bancario descuenta una depreciación del suelo del 87%

La reforma financiera, que obliga a la banca a realizar saneamientos extraordinarios para cubrir su exposición al ladrillo, implica una depreciación del suelo del 87%. En el caso de las promociones en curso, la caída del valor implícita será del 82%.

El Banco de España ha defendido con vigor la nueva reforma financiera. El sábado, y ante un grupo de inversores internacionales, Daniel Pérez, jefe de la división de análisis de estabilidad financiera, explicó los aspectos más técnicos del real decreto aprobado la víspera por el Consejo de Ministros.

Uno de los detalles que más interesó a los participantes fue el grado de saneamiento que implica la nueva normativa, especialmente en materia de suelo y de promociones en curso. Según comentó Pérez, las nuevas provisiones, una vez que se apliquen, conllevan la asunción de una depreciación de suelo en balance del 87%, por término medio, frente al 56% actual.

Aunque el grado de cobertura que se va a pedir para este tipo de activos es del 80%, el efecto en cuanto a devaluación es mayor porque los créditos originales tenían un ratio de apalancamiento que no llegaba al 100%. Es decir, que el dinero prestado por el banco o la caja representaba tan solo una parte (entre el 60% y el 80%) de la tasación original del suelo.

Así pues, cuando se cumpla con la nueva normativa, una entidad financiera podrá vender un solar con un descuento del 80% sobre la valoración original y, aun así, conseguir liberar plusvalías puesto que la cobertura era todavía superior.

En el caso de las promociones en curso, la depreciación que implica el nuevo real decreto es, por término medio, del 82%, de acuerdo con la presentación realizada por el Banco de España.

Este severo ajuste del valor de los activos inmobiliarios es "uno de los más fuertes realizados para cualquier estándar internacional", explicó el ministro de Economía, Luis de Guindos, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el precio de los activos inmobiliarios ha caído con fuerza. Sin embargo, en el caso del suelo, es difícil cifrar con exactitud su devaluación porque se han cruzado muy pocas operaciones.

Los nuevos saneamientos exigidos al sector bancario español obligarán a bancos y cajas a apartar 50.000 millones de euros, la mayor parte con cargo a beneficios y otra parte con cargo a reservas. Las entidades tendrán hasta el 31 de diciembre para cumplir con los nuevos requerimientos, salvo que estén inmersas en un proceso de fusión. En este último caso, el plazo se amplía un ejercicio y se habilita al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para que inyecte capital adicional en la entidad por medio de la suscripción de bonos contingentes convertibles.

Un ajuste más que suficiente

El director general de regulación del Banco de España, José María Roldán, defendió ante los inversores internacionales que el saneamiento extremo que se va a pedir para los activos inmobiliarios es más que suficiente. Para argumentarlo, mostró un estudio en el que se apunta que el alza de los precios del ladrillo provocada por la burbuja fue tan solo del 16%, frente al 22% de Francia o el 32% de Irlanda. También recordó que los precios de la vivienda han sufrido ya un ajuste del 22% respecto al pico registrado en 2007.

Una vez que se constituyan estas provisiones, cuando una entidad financiera saque un activo inmobiliario de su balance con una venta "liberará provisiones y liberará capital", recordó Roldán.

88.000 millones

La parte del balance de la banca española que más preocupa a los inversores internacionales es la relacionada con el suelo. Actualmente, las entidades acumulan solares urbanizables y rústicos por valor de 88.000 millones de euros, el 50% de la cartera problemática.