TRIBUNA

La batalla llega a Maine, Colorado y Minnesota

Lucharé hasta el final, hasta llegar a la convención y conseguir la nominación como candidato, a pesar del aparato del partido y de los moderados". Las palabras no salieron de la boca del ganador de las elecciones conservadoras de Nevada, sino del segundo en liza, Newt Gingrich. Santorum y Paul también declararon su intención de continuar. Aunque hay que recordar que quien ganó en Nevada fue Mitt Romney. Su discurso de aceptación como ganador siguió la tónica con la que inició el posicionamiento de su campaña: en vez de citar a aquellos con los que compite por la nominación republicana, Romney criticó de nuevo a Obama, como si él hubiera sido su oponente. No hace falta ser sociólogo ni politólogo para intuir que la estrategia de Romney se basa en transmitir que él es el candidato republicano mejor preparado y con más posibilidades para batir a Obama el 6 de noviembre, cuando se celebrarán las elecciones presidenciales.

Aún queda mucho camino por delante. Romney tiene más delegados que sus competidores, más dinero y una mejor organización en todos los estados. Lo cual no significa que tenga la victoria asegurada, en absoluto. Tiene un doble reto por delante que le va a costar trabajo superar: los estados del sur y los del medio oeste. Entre ambas zonas geográficas cabe identificar en torno a 80 millones de evangélicos muy conservadores, muy aferrados a sus creencias religiosas y con una abierta aversión a los liberales y moderados de las costas Este y Oeste. Precisamente, estos puntos flacos los está explotando Gingrich, que se deleita en describir a Romney como "un moderado de Massachusetts a favor del aborto y de Wall Street". Toda la frase, casi palabra por palabra, es un insulto a Romney que, de resonar positivamente en los corazones de los votantes republicanos del Sur y del Medio Oeste, pondrá las cosas muy cuesta arriba al candidato mormón. En Nevada, Romney contó con los votos de un 5,9% de la población, que es mormona y conservadora. En las elecciones de hoy en Maine, Colorado y Minnesota, el número de mormones no llega al 2,2%.

Hay que tener en cuenta, eso sí, que el caucus de Maine se inició el 4 de febrero, otorga 28 delegados y los resultados no se sabrán hasta el día 11. Colorado -que al igual que Nevada tiene un nombre que le pusieron los españoles, casi todos vascos, que llegaron allí en el siglo XVI- otorga 36 delegados y Minnesota, 40. Son números relativamente importantes que los candidatos quieren ganar y, por eso, Gingrich, Santorum y Paul quieren seguir en la carrera electoral.

De todas formas, esta es una batalla de dos: Romney versus Gingrich. En buena medida, este enfrentamiento recuerda al que hace cuatro años mantuvieron en el bando demócrata Obama y Hillary Clinton. En su caso, la inevitabilidad de la victoria se le otorgó a Clinton, pero el irrefrenable ascenso de Obama llevó a Clinton, a pesar de sus muchas derrotas, a seguir luchando hasta el final, con el fin de conseguir algo: la campaña de Obama se hizo cargo de las deudas de Clinton y, cuando Obama formó su Gabinete, nombró a esta secretaria de Estado. Estamos acostumbrados a la frase: "La política hace extraños compañeros de cama". No es descartable un tique electoral futuro, compuesto por el moderado hombre de negocios, generador de empleo, Romney, y el conservador, defensor de valores republicanos a ultranza, antiestado-antiimpuestos, Gingrich. Porque la unión hace la fuerza. Las encuestas (Gallup) muestran, hoy, que Obama ganaría por dos puntos a los dos candidatos republicanos (50-48). Pero, ¿y si se unen las dos almas del partido conservador frente a Obama? El aparato del partido -ese que tanto detesta Gingrich-, varios movimientos evangélicos y del Tea Party ya lo están discutiendo. Lo único importante es batir a Obama, como sea. Veremos qué pasa.

Hoy toca Colorado, donde según varias encuestas ganaría Romney (40%), seguido por Santorum (26%), Gingrich (18%) y Paul (12%). En Minnesota las cosas no parecen tan claras: seis encuestas arrojan resultados distintos. La media aritmética dice que Santorum lidera (29%), Romney obtiene un 27%, Gingrich un 22% y Paul un 19%. Si hay algo que tienen en común los posibles resultados de las encuestas preelectorales de los dos estados conservadores, Colorado y Minnesota, es el paso atrás que da Gingrich.

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director de Advice Consultants. Autor de Obama y el liderazgo pragmático y La reinvención de Obama & Company