COLUMNA

El desafío es crear empleo

Los últimos datos de coyuntura económica, conocidos recientemente, nos han suministrado dos noticias que vienen a confirmar la situación en que se encuentra nuestro mercado laboral. Así, en los registros de los servicios públicos de empleo el paro ha aumentado en enero en 177.470 desempleados (4%), mes que habitualmente suele aumentar, hasta un total de 4,5 millones de personas y un incremento interanual del 8,7%.

Por otra parte, con la publicación de las cifras de la encuesta de población activa (EPA) elaborada por el INE (5,27 millones desempleados), correspondiente al cuarto trimestre, se cierra 2011 en el ámbito del mercado laboral. De su análisis destacan algunos elementos que reflejan que desde que la crisis comenzó a hacerse notar a finales de 2007 se han perdido 2,7 millones de empleos (13% del total), una de las variables que según los expertos mejor refleja la evolución del mercado de trabajo. ¿Dónde se concentra la pérdida del empleo?: fundamentalmente, casi la mitad, en la construcción y el resto en industria (26%) y comercio (23%).

En cuanto a su distribución geográfica, son las comunidades de Andalucía, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana donde se aglutina la mayor disminución del empleo (65% del total).

Esta reducción del empleo representa una gran pérdida en capital humano que implica grandes problemas para el crecimiento económico y que conlleva que, ante la falta de expectativas laborales, muchos jóvenes con formación adecuada abandonen la búsqueda de empleo en nuestro país y opten por otras alternativas de puestos de trabajo en el extranjero, justo lo contrario de lo que necesitamos, puesto que son las personas que nos podrían aportar una mayor productividad y valor añadido a la economía de nuestro país.

Otro de los efectos colaterales en términos económicos del deterioro del mercado laboral es el Estado del bienestar. Cinco años de caída del empleo consecutivos han disminuido la ratio de dependencia. Así, un año antes de la crisis económica en España (2006) había 2,12 personas con trabajo por cada una que integra el grupo de los pasivos (pensionista o desempleado percibiendo cualquier tipo de prestación económica). Hoy la ratio de dependencia financiera de la economía es solo del 1,57. Las cifras por sí solas no necesitan de más comentarios.

Aunque la previsión económica no es una ciencia exacta, hay que preguntarse por las previsiones del empleo para 2012. Se presenta un escenario complicado para el mercado de trabajo, ya que las medidas de rigor presupuestario, junto con la disminución de empleo, tendrán consecuencias negativas sobre la renta disponible de los hogares, motor fundamental del crecimiento económico. Por lo tanto, repercute prácticamente en un menor consumo, lo que implicará un debilitamiento de la demanda interna que difícilmente podrá ser compensada por la demanda externa, debido al deterioro de los mercados internacionales (amenaza de recesión de las principales economías del mundo) que llevará a una menor exportación de bienes y servicios. En ausencia de estímulos fiscales, lo único que puede tirar del PIB son las exportaciones. Así, ante la debilidad de la demanda interna, se hace necesario estructurar una política económica orientada fundamentalmente a mejorar la competitividad y la capacidad exportadora de nuestras empresas.

Todo ello tendrá repercusiones negativas sobre el PIB. La mayoría de expertos coinciden con las estimaciones del Banco de España que prevén una contracción del mismo del orden del 1,5%. Sin embargo, más pesimista es el Fondo Monetario Internacional, que anuncia una tasa negativa del 1,7%, lo que conducirá previsiblemente a una reducción del empleo del 3%. En este sentido, con la aprobación de una reforma laboral puede mejorar el mercado de trabajo, por una reducción más rápida del desempleo, y aumentar el crecimiento económico. La firma de un acuerdo en esta materia consideramos que transmitiría un mensaje de confianza a la sociedad en su conjunto.

Pero tengamos en cuenta que, como afirmaba recientemente el Banco de España, "las reformas estructurales generan efectos positivos a medio plazo". Es necesario recomponer nuestro potencial de crecimiento para que vuelva a crecer el empleo. Pero para ello debemos de dedicar entre todos un gran esfuerzo que nos permita financiar una economía sostenible con creación de empleo ya que, en caso contrario, será muy difícil poder financiar nuestro Estado del bienestar.

Vicente Castelló. Profesor de la Universidad Jaume I de Castellón