COLUMNA

Colapso predecible de Spanair

El colapso de una aerolínea suele ser dramático, y el de Spanair no fue una excepción. El cierre de la cuarta mayor compañía aérea española es un recordatorio oportuno del duro mercado al que se enfrentan las líneas aéreas en Europa.

Los problemas de Spanair eran conocidos. El Gobierno catalán había invertido dinero en la compañía con la esperanza de potenciar el aeropuerto de Barcelona. Pero apoyar las rutas no rentables es cada vez más difícil de justificar, sobre todo en el mercado español, lleno de líneas low cost y redes ferroviarias de alta velocidad.

Cataluña no podía seguir malgastando el dinero. La región está muy endeudada y en medio de un drástico programa de recorte del déficit. En 2010, Spanair arrojó unas pérdidas operativas de 115 millones de euros. Cataluña buscó compradores para la renqueante aerolínea, pero cuando Qatar Airways se retiró de las conversaciones, Spanair sucumbió.

Otras pequeñas compañías respaldadas por el Estado en busca de inversores deberían tomar nota. Portugal está tratando de privatizar TAP, y varios países de Europa del Este, incluyendo Polonia, también están a la búsqueda de capital privado. Eventualmente, podrían ser absorbidas por grandes jugadores. Sin embargo, la difícil situación económica mundial y los altos costos del combustible han golpeado también a las más grandes compañías europeas: Lufthansa y Air France-KLM han recortado sus previsiones de beneficio para este año y han reducido su expansión. Iberia también lucha por contener costes.

Los mayores beneficiarios de la reducción son lasa aerolíneas de bajo coste. Las acciones de la irlandesa Ryanair han tocado su máximo de cuatro años y también ha elevado su previsión de beneficios en un 9%. En España, las acciones de Vueling, el operador de bajo coste con sede en Barcelona, subieron hasta un 27% como consecuencia del colapso de Spanair. La retirada de Spanair, al menos, hará la vida de los sobrevivientes un poco más fácil, mediante la eliminación de algo de capacidad: incluida Iberia, que lanzará una nueva línea low cost en marzo.