La factura crece

La 'troika' estima en 145.000 millones los costes del rescate griego

La dilación a la hora de tomar un acuerdo se está uniendo a la caída en picado de la economía griega provocada por los planes de austeridad. El resultado es que cada vez cuesta más dinero el rescate del país heleno.

La troika -integrada por la Comisión Europea (CE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE)- estima en unos 145.000 millones de euros los costes del segundo paquete de rescate griego, según informa hoy el semanario alemán Der Spiegel.

Ello supone unos 15.000 millones más que los 130.000 millones de euros acordados a finales de octubre, añade ese medio, que se remite a cálculos internos de la troika, fruto de las últimas evaluaciones tras su regreso esta semana a Atenas.

El incremento del monto se debe a un empeoramiento de la situación económica de Grecia, añade Der Spiegel.

La troika considera que esa diferencia no será aportada únicamente por los acreedores privados, sino que implicará a los socios de la UE.

Grecia y la gran banca privada negocian en Atenas sobre la quita de la deuda del país y, según fuentes tanto de la CE como bancarias, se han producido progresos importantes ante un acuerdo.

Así lo anunciaron ayer fuentes del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que representa a los bancos, tras la reunión con el primer ministro griego, Lukás Papadimos, y su titular de Finanzas, Evangelos Venizelos.

En ese mismo sentido se expresó el comisario europeo para Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, desde Davos (Suiza), según el cual el acuerdo se espera para este fin de semana.

En cambio, el presidente del IIF, el alemán Josef Ackermann, advirtió, también en Davos, de que no ve apenas margen de negociación, más allá de la última oferta lanzada por los acreedores.

"El sector privado ya ha puesto sobre la mesa una oferta atractiva. Lo que estamos dispuestos a asumir implica una pérdida de casi el 70 %, lo que es ya demasiado", indicó Ackermann en declaraciones a la cadena de televisión alemana n-tv.

Se refería así a las pérdidas que deberán asumir los acreedores privados, no sólo al borrar de su haber un 50% de la deuda griega, sino también considerando la reducción de ganancias futuras al disminuir el interés de los títulos.