Cuestiona cada vez más las auditorías presentadas

La CNMV saca los colores a las empresas del Ibex

¿Han reducido su transparencia las empresas en tiempos de turbulencias o es que la CNMV se emplea más a fondo? Sea por la razón que sea, el resultado es que la comisión ha multiplicado sus requerimientos de información adicional sobre las cuentas de las compañías.

Sede de la CNMV
Sede de la CNMV

Actas levantadas por Hacienda que se intentaron camuflar, el control real de las empresas sobre sus participadas, operaciones societarias con mucha letra pequeña por conocer, riesgo inmobiliario oculto... La CNMV se ha empleado más a fondo que nunca para sacar a la luz los detalles que las grandes empresas (por acción, omisión o presunta ignorancia) se han dejado por el camino en sus informes anuales de auditoría.

Lo ha hecho en forma de requerimientos de información a las compañías. Cada cuestión que la CNMV ha visto incompleta en las cuentas, totalmente ausente o pendiente de desarrollo por acontecimientos futuros ha provocado una misiva del supervisor a la empresa responsable para subsanar las deficiencias de la información.

Es algo que la SEC (la Comisión de la Bolsa de Estados Unidos, por sus siglas en inglés) lleva tiempo haciendo, pero que en España estaba bastante en desuso. En 2006, por ejemplo, la CNMV sólo cuestionó las cuentas de cuatro empresas del Ibex. Al año siguiente fueron 10 las interpeladas, mientras que en 2008 y 2009 la cifra fue la misma: nueve.

Pero con las cuentas de 2010 ha cambiado la tendencia. A lo largo de 2011 la CNMV ha puesto peros a las auditorías de casi una de cada dos empresas del selectivo. Por ahora, los requerimientos de información han afectado a 17 empresas y todavía pueden venir más.

La cifra es casi el doble que el ejercicio anterior e implica a todos los sectores. El Banco Santander ha sido requerido, al igual que CaixaBank, pero también han recibido cartas con membrete oficial Abertis, Acciona, ACS, Acerinox, DIA (aunque esta compañía es una excepción, ya que fue con motivo de su salida a Bolsa), Endesa, FCC, Ferrovial, Gamesa, OHL, Mediaset, Iberia, Indra, Repsol y Sacyr.

Ninguna de estas compañías es especialmente reincidente. Gamesa, OHL, Sacyr son las más cuestionadas por la CNMV, que ha requerido información adicional a sus cuentas en tres de los últimos cinco ejercicios auditados. Iberia tiene el mismo número de envíos de información adicional a su auditoría, aunque el último, por ejemplo, lo mandó ella misma para corregir los varios errores que había en su informe anual. En cambio, para Acerinox, Santander, Endesa, Indra y Repsol la exigencia de 2010 es la primera que reciben en un lustro. DIA está en el mismo grupo, pero además tiene una eximente. La CNMV no ha cuestionado sus cuentas, sino que de cara a su salida a Bolsa pidió toda la información posible de los últimos tres años. En todo caso, la empresa más limpia del Ibex es Inditex, que no ha recibido requerimiento alguno desde que empezó el nuevo siglo.

La pregunta que queda en el aire es si las empresas han empeorado sus prácticas contables y de transparencia ahora que azotan las turbulencias de la crisis financiera y del ladrillo en España o si se trata de la CNMV, que ha decidido incrementar la vigilancia.

Fuentes de las empresas niegan, como no podía ser de otra forma, la primera opción. Aseguran que no ha empeorado la transparencia en las cuentas y que el incremento (del 89%) en los requerimientos a las compañías del Ibex se debe a un mayor esfuerzo fiscalizador del supervisor. Otras fuentes apuntan, sin embargo, a que la CNMV mantiene ahora la misma actitud que tenía antes, solo que ha cambiado el foco. Antes se centraba más en vigilar a las cotizadas de menor tamaño y ahora también exige a las grandes que rindan cuentas.

En la CNMV prefieren no comentar sobre labores de supervisión. Sin embargo, la comisión publica cada año las materias que va a vigilar especialmente en las cuentas del ejercicio siguiente y ya avisó que en las auditorías de 2010 vigilaría con especial atención el tratamiento contable de las combinaciones de negocio, las fusiones y las integraciones de las cajas de ahorro, el deterioro de los activos o la valoración de los bienes inmobiliarios. Y lo cierto es que buena parte de los requerimientos realizados a las empresas han versado sobre estos temas, así que no se puede decir que no estuvieran advertidas.

Pese a ello, el resultado es que Ferrovial ha tenido que confesar por exigencias de la CNMV su pérdida de poder en la británica BAA tras quedarse por debajo del 50% del capital, Endesa ha debido retratar su poder real en la filial de gas presuntamente vendida, OHL ha revelado su inversiones inmobiliarias, Repsol ha detallado su acuerdo en Brasil con la china Sinopec y Santander ha reconocido el valor razonable de determinados inmuebles, entre otras informaciones surgidas al calor de las peticiones de aclaración del supervisor.

Para las auditorías de 2011, que comenzarán a publicarse en breve, la intención expresa de la CNMV es seguir por el mismo camino. Está por ver si las empresas han aprendido la lección y se adelantan a divulgar estas informaciones antes de que lleguen los requerimientos.