EDITORIAL

Talgo da el gran salto con el AVE español

La salida de la crisis y el futuro de las empresas españolas tienen la misma puerta, la que lleva al mercado exterior. Es, según el consenso de los expertos, el que tirará de la economía para llevarla de nuevo al crecimiento, única fórmula para que España vuelva a ser generadora de empleo. Sin embargo, aunque viajar al exterior es fácil, colocar servicios y manufacturas resulta mucho más complicado y se convierte en imposible sin productos o servicios verdaderamente competitivos. Las empresas españolas de telecomunicaciones, financieras, concesionarias, energéticas y constructoras, entre otras, tienen ya una amplia trayectoria en el suministro de servicios, de calidad y competitividad contrastada y consolidada con fortaleza durante los últimos lustros. Es en el área de las manufacturas donde queda mucho trabajo por hacer, y más si se trata de productos de tecnología nacional. Por eso cobra más fuerza el éxito obtenido por una empresa de base familiar, Talgo, como parte fundamental en el consorcio mixto formado por una docena de sociedades que acaba de adjudicarse el ambicioso proyecto de construir y operar un AVE en Arabia Saudí para unir los 450 kilómetros que separan La Meca y Medina en un contrato valorado en un total de 6.730 millones de euros.

Talgo ha sabido sumarse con eficacia al plan español -nacido hace 25 años de la mano tecnológica del grupo francés Alstom y del alemán Siemens- para convertir al país en líder mundial de la alta velocidad. Un plan crecido al calor de una gigantesca inversión de 32.000 millones que, acertadamente, ha inyectado capacidad en las empresas españolas para lograr la tecnología, afrontar su desarrollo y asumir un liderazgo internacional que deben consolidar.

La importancia de este contrato se amplifica por su carácter mixto. La colaboración entre el sector público, encabezado en este caso por Renfe y Adif, y las empresas privadas puede y debe generar una capacidad y una potencia extraordinarias para acceder a los mercados exteriores que nunca ha sido suficientemente desarrollada en nuestro país.

Pero el tren de La Meca atesora otra forma de colaboración mixta muy apreciable. Se suministra la infraestructura y el material rodante y de señalización, pero también la gestión del servicio que, durante 12 años, realizará el consorcio. Se une así la demostrada capacidad española en el sector de servicios con la menos común de exportar tecnología. El 40% del presupuesto total está formado por bienes y equipos de alta tecnología fabricados en plantas españolas punteras en innovación, como los de Indra y Dimetronic, o los 36 trenes de Talgo. La histórica Talgo, que acaricia de nuevo la Bolsa para ganar músculo financiero, ha iniciado un viaje al futuro en el que además lleva un as en la manga: el AVE low cost, una fórmula para superar el único escollo serio del tren de alta velocidad, su alto precio.