COLUMNA

Problemas políticos, financieros y fiscales

Seguro que no comparten algunos de los argumentos empleados por S&P para justificar los recortes de rating en la eurozona? Yo me quedo sin duda con el que constituye el título de esta nota. Simplemente, la agencia considera que pese a la importancia de las medidas tomadas en la última cumbre, podría ocurrir que no fueran suficientes para solucionar la crisis europea. De hecho, en su nota de argumentación queda la pregunta implícita de si las autoridades europeas conocen realmente cuál es el origen de la crisis. También parece obvio que, tras más de dos años de crisis, no se puede afirmar que la respuesta de las autoridades haya sido modélica para solucionarla. Así, los recortes de rating del viernes son una continuidad de un proceso de rebaja de la calificación y no tanto un hecho puntual.

La respuesta de muchos Gobiernos a la decisión ha sido la de criticarla y cuestionarla por inconsistencia. O simplemente valorarla como oportunista. En algunos casos se alude a una decisión subjetiva, también política, poniendo como ejemplo la actitud de las otras dos agencias de mantener por el momento los ratings. Me ha gustado la reacción del Gobierno español al afirmar que toma nota. Realmente, es lo que hay que hacer: aprender de las críticas. De forma que deben ser rebatidas con hechos. Una de las respuestas más agresivas ha sido la del responsable de economía de la Comisión Europea. Considera que la decisión es inapropiada cuando se están tomando decisiones decisivas en todos los frentes de respuesta a la crisis. Y alude a la consolidación fiscal, reformas estructurales, fragilidades de la banca, gobernanza económica y cortafuegos financieros. ¿Una crítica? Más bien parece un soporte implícito a la decisión de S&P. Me refiero, claro, a la calificación como decisivas de las medidas tomadas hasta el momento.

Vuelvo a la pregunta inicial: ¿las autoridades europeas han entendido cuál es realmente el problema? Por ejemplo, hablar de ajuste fiscal y gobernanza económica cuando en el fondo no deja de ser disciplina fiscal y mayor control sobre las finanzas europeas. Es un paso importante para lograr la deseada coordinación fiscal, pero es un paso intermedio. Sé que políticamente esto último es imposible en estos momentos. Pero reconozcamos la frustración del mercado. ¿Alguien puede asegurar que la reciente calma que vivimos desde principios de año sea ya permanente? Yo les puedo ofrecer varios potenciales catalizadores de una intensificación de la crisis financiera en el futuro. Uno de ellos es la ya eterna falta de una respuesta permanente a la crisis de Grecia. Pero hay mucho más que se puede cuestionar en la queja de Olli Rehn. Por ejemplo, considerar que se ha creado un cortafuegos financiero al contagio. ¿De verdad lo cree? Sigo pensando que este papel, si queremos que sea definitivo, le corresponde al BCE. Y su política reciente de inyección de liquidez sin límite a la banca, por otro lado una decisión valiente y adecuada dadas sus limitaciones institucionales, es una aproximación más que cuestionable para solucionar la crisis de deuda soberana. ¿Cómo hablar de que se han tomado decisiones definitivas para solucionar las fragilidades de la banca sin solucionar el problema de su balance que supone la deuda pública? De hecho, incentivando de forma implícita que aumenten su exposición a la deuda. ¿Y el crecimiento? El responsable de Economía de la Comisión no alude al crecimiento. La agencia de rating, sí.

Las crisis de deuda y del euro se entrelazan. Y me temo que ya hemos llegado a un punto donde la solución de una de ellas, algo lejos de haberse conseguido, no garantiza resolver la otra. En el caso del euro, estoy convencido de que hay voluntad política para impedir que fracase. Pero no la suficiente para resolver definitivamente la crisis. En dos años se han tomado decisiones financieras y económicas importantes. Pero siempre como respuesta a las presiones de unos inversores cada vez más frustrados, lo que ha profundizado la decepción y el escepticismo sobre la voluntad de los Gobiernos europeos por resolver la crisis. Es más, creo que muchos ya no tenemos claro cómo resolverla. Cada cumbre supone nuevas medidas o formalizar las anteriores. Se intenta dar respuesta así a las demandas de un mercado confuso y muchas veces irracional. Estoy de acuerdo en que las agencias de rating han contribuido a esta incertidumbre, en un proceso que se retroalimenta. Pero, ¿no consideran que hay algo de crítica al mensajero considerarlas como las únicas responsables de la crisis?

José Luis Martínez Campuzano. Estratega de Citi en España