EDITORIAL

Faltas de ejecución presupuestaria

La ejecución del Presupuesto en los diez primeros meses del año presenta un cumplimiento global del 76,3%, un nivel que encaja con la normalidad e incluso mejora el del año anterior, cuando a la misma fecha había alcanzado menos del 72%. Sin embargo, hay casos que merecen una atención especial, como los de Fomento y Medio Ambiente. El primero, principal departamento inversor, presenta un nivel de ejecución en torno al 70%, pero del análisis más detallado se concluye que ante los escasos recursos el ministerio ha optado por priorizar obra nueva y sacrificar la conservación. Con el actual estado de abandono de un buen número de vías estatales, no parece haber una justificación que sostenga esta orientación del gasto.

Peor resulta el caso de Medio Ambiente, en el que el grado de cumplimiento no llega al 60%. Es algo que parece un problema crónico de este departamento, como repetidamente ha denunciado el sector de la construcción. Porque cuando los proyectos se ponen en marcha con lentitud se perjudica a las oportunidades de las empresas y, al final, a la creación de empleo. Es cierto que en los últimos meses del año se aceleran los pagos, y este año no va a ser excepción, pero que ciertas partidas de Industria y de Ciencia e Innovación también se hayan quedado en porcentajes de cumplimiento inferiores a la mitad tampoco tiene fácil excusa.