La refundación de la zona euro

Guía para no perderse en la cumbre de Bruselas

Un mensaje de unidad y la creación de un cortafuegos efectivo son algunas claves para el éxito de la cita.

La zona euro parece haberse familiarizado con un paseo por los infiernos la víspera de cada una de las determinantes cumbres que se han celebrado desde el inicio de la crisis de deuda soberana, en la primavera de 2010. Pero el listón de los problemas está cada vez más alto y la búsqueda de soluciones al agravamiento de la crisis se complica en paralelo. La cumbre de la UE que arranca hoy encuentra de nuevo a los mercados incandescentes y en peligro de incendiarse de nuevo y la urgencia es ya extrema para que la zona euro resuelva sus problemas y tranquilice con ello al conjunto del planeta. Las siguientes 10 claves son algunas pistas de la magnitud del desafío al que deben responder los políticos europeos, tecnócratas o no.

1. ¿Cuáles son las claves para que la cumbre del viernes tenga éxito?

La cumbre franco-alemana del pasado lunes prometía un desenlace esperanzador para el decisivo encuentro de mañana pero, siguiendo el guion habitual de los últimos encuentros, las posiciones se extreman a medida que se aproxima la cita. La clave para que la cumbre tenga éxito es que los líderes europeos lancen un mensaje unido e inequívoco de compromiso en el pago de su deuda soberana, acompañado de una apuesta firme por la austeridad pero sin sacrificar en exceso el crecimiento económico, una preocupación cada vez más candente ante el riesgo de recesión.

Además, y como el compromiso por la austeridad no dará frutos más que a medio plazo, la respuesta a la crisis pasa también por que la zona euro se dote de un instrumento eficaz que actúe como cortafuegos en caso de graves apuros de los países más débiles y sirva para persuadir a los especuladores. En definitiva, soluciones capaces de devolver la credibilidad perdida y de contribuir al gran problema que atenaza a la zona euro, la ausencia de crédito bancario.

2. ¿Cuáles son los puntos concretos de divergencia entre Berlín y París?

Merkel y Sarkozy comparecieron como una piña el lunes ante la prensa, quizá con el objetivo de neutralizar de antemano los argumentos de Standard & Poor's en la amenaza de rebaja de rating que se conoció al cierre de mercado ese día. Pero mantienen divergencias que se centran en la atribución y las dotaciones del fondo de rescate. Alemania ha aceptado la idea de dejar a la banca al margen de la reestructuración de la deuda soberana, con la única excepción de Grecia, pero se opone a que el Fondo de Estabilidad Financiero Europeo tenga las atribuciones propias de un banco para endeudarse con el BCE y a que este fondo, que financia el rescate de Irlanda y Portugal, una sus recursos al del fondo de rescate permanente, el mecanismo Europeo de Estabilidad que tenía prevista su puesta en marcha en 2013 pero que París y Berlín quieren anticipar a 2012. Francia desea que ese futuro fondo actúe como un banco, lo que le daría capacidad ilimitada de intervención.

3. ¿Es factible que se decida ampliar el poder del BCE?

Las condiciones para una intervención más agresiva del Banco Central Europeo pasan por una normativa fiscal más exigente a nivel europeo, tal y como propone Alemania, y el firme compromiso político de una mayor integración económica de los países miembros. Una cumbre exitosa abordaría estos aspectos y sentaría las bases para una pronta actuación del Banco Central Europeo como prestatario de última instancia.

4. ¿Qué papel puede adoptar el FMI?

La necesidad de crear un cortafuegos efectivo que frene el imparable contagio de la crisis es una de las cuestiones críticas en la agenda de los líderes europeos. En caso de que el Banco Central Europeo (BCE) no termine tomando un papel más activo a la hora de estabilizar el mercado de deuda se prevén otras soluciones. Hay quienes apuestan por una intervención más directa del Fondo Monetario Internacional (FMI). Entre las propuestas escuchadas en las últimas semanas se baraja la posibilidad de que el BCE preste dinero al FMI, quien a su vez podría ofrecer liquidez a los países no intervenidos oficialmente. Una mayor capitalización del fondo de rescate para que actúe como barrera de contención es otra solución que se baraja o incluso su acceso a la liquidez del BCE.

5. ¿Qué soluciones se contemplan para restituir el crédito de la banca?

El principio de acuerdo adoptado esta semana por París y Berlín no incluye medidas específicas para restablecer el crédito pero sí busca devolver la confianza en Europa y el euro, requisitos fundamentales para que se reactive la concesión de préstamos. En este terreno más importantes serán las decisiones que adopte hoy el BCE a la hora de ampliar las líneas de liquidez existentes o el colateral que acepta para otorgar préstamos a la banca. La propuesta lanzada por París y Berlín sí cierra la puerta a nuevas reestructuraciones, lo que recupera la fiabilidad de la deuda pública.

6. ¿Se contemplan medidas para activar el crecimiento?

Las medidas de estímulo económico son las grandes ausentes del principio de acuerdo esbozado esta semana. El paquete de medidas anunciados apuesta por la austeridad fiscal pero no menciona ningún tipo de contrapartida para fomentar el crecimiento económico vía inversiones. Hasta la fecha tan solo Italia ha incluido una partida destinada a fomentar el crecimiento como parte del plan de recortes que anunció hace unos días.

7. ¿Saldrá una hoja de ruta para crear eurobonos?

De momento el mensaje que han transmitido Berlín y París es que los eurobonos no formarán parte de los acuerdos de la cumbre. Los economistas creen que terminarán llegando pero con el paso del tiempo. El primer paso será lograr la integración económica y fiscal. Una vez creado un Tesoro único y previsiblemente un ministerio de economía común llegará el momento de crear eurobonos. Tampoco se descarta que se sienten las bases para su futuro desarrollo.

8. ¿Hay riesgo de decepción tras la cumbre?

Sí. La situación es gravísima pero el riesgo de decepción es alto. A lo largo del año los políticos europeos han fracasado estrepitosamente a la hora de poner en marcha los acuerdos adoptados en cumbres anteriores. Y la propuesta de Merkel y Sarkozy no promete despertar la aceptación unánime. Plantea la armonización del impuesto de sociedades, a lo que se opondrá previsiblemente Irlanda, que las decisiones sobre el fondo de rescate permanente se tomen por mayoría cualificada del 85%, lo que daría ventaja a los pesos pesados de Francia, Alemania e Italia y ha despertado ya los recelos de Finlandia. Además, la incorporación del rigor presupuestario en las constituciones nacionales promete encontrar oposición interna y complicar los propósitos del mismo Sarkozy, como ya ha avanzado el partido socialista francés.

9. ¿Qué pasa con las sanciones automáticas?

Es uno de los puntos fuertes de la propuesta franco-alemana y su aceptación reforzará el mensaje de compromiso con la austeridad en esta nueva etapa para la zona euro. Aun así, será la Comisión Europea quien a su criterio decida qué países incumplen con las exigencias presupuestarias, no solo en función de su déficit público. A partir de ahí, se iniciaría una apertura de expediente, que podría concluir previsiblemente en la aplicación de una sanción y que solo podría frenarse con el voto en contra de una mayoría del 85%.

10. ¿Dará el mercado tiempo a los Estados para acometer las reformas?

Es la gran pregunta. La implementación de los acuerdos adoptados en la cumbre será engorrosa y llevará tiempo. El mercado probablemente reaccionará bien en un principio si las medidas son creíbles pero está por ver cuánto dura la tregua. La presión no tardará en llegar a las mínimas discrepancias entre unos países o al surgir problemas en aquellos que tienen que hacer los mayores ajustes. De ahí que resulte crucial que exista algún tipo de mecanismo capaz de estabilizar el mercado de deuda durante unos meses y alejar a los especuladores.