Irlanda. El único país intervenido que retorna a la senda del crecimiento económico

En noviembre de 2010 Irlanda pidió ser intervenida. La mala situación que atravesaba la banca como consecuencia del endeudamiento al que llevó la burbuja inmobiliaria fue la causa que propició un mes después su rescate, el segundo tras Grecia. Para recibir la ayuda que le permitiera sanear sus cuentas (85.000 millones), primero era necesario acometer una serie de reformas. El ejecutivo de Brian Cowen aprobó un plan de ajuste con el que buscaba ahorrar 15.000 millones. El despido de 24.750 funcionarios y el endurecimiento del sistema impositivo, uno de los más laxos de Europa, fueron los pilares de las reformas. Al aumento del IVA al 23% en 2014, se sumó un incremento de los impuestos sobre la renta que retornaban a tasas de 2006. Sin embargo, uno de los impuestos que no experimentó cambios fue el de sociedades que se mantuvo en el 12%, el más bajo de la UE. Otras de las medidas que han permitido a Irlanda retornar a la senda del crecimiento después de tres años de estancamiento fueron el incremento de la edad de jubilación, el aumento de las tasas universitarias y la reducción del salario mínimo interprofesional que pasa de los 1.500 euros mensuales a 1.300. Ayer mismo, Irlanda anunció un plan de austeridad encaminado a ahorrar 1.400 millones en 2012 con recortes sociales, una cifra a la que se suman los 750 millones de rebaja del gasto en infraestructuras.